miércoles, septiembre 16, 2015

Dos reflexiones sobre el animalismo


El animalísmo es una religión. No apela a razones, se basta con mostrar emociones. La fe ciega transmite la agradable sensación de tener el cien por cien de la razón. Ningún atisbo de autocrítica, oscurece su horizonte.Toda religión necesita una cruzada contra los descreídos, contra los no creyentes. Estamos en medio de una cruzada, financiada y atizada por ignorantes y por intereses mediáticos. ¡Que Dios nos pille confesados!.

JUANSINTIERRA

Citaré uno solo de los miles de comentarios publicados en los medios, que me parece luminoso al respecto: “Hoy han asesinado a un ser haciendo correr ríos de sangre inocente, y ese asesinato miserable ha sido haciendo sufrir al máximo a un ser inocente, un ser con sentimientos, que siente dolor y que sufre”. Ni yo, ni esta persona ambicionamos el Nobel de Literatura, pero nada como esta redundancia, esta machacona repetición de palabras y adjetivos, consciente, voluntaria, podía ilustrar mejor el “colocón” dolorista, la borrachera compasional. Me produce la sensación de un motor que gira en vacío, pasado de revoluciones y con riesgo de explotar. Ni esta persona ni los miles que han clamado su indignación en las redes sociales se expresarían de esa forma hemorrágica para comentar la violencia o el dolor humanos. Este exhibicionismo patológico de la propia bondad caracteriza los proselitismos religiosos más propensos a la violencia ciega contra quienes rechazan sus dogmas. Es el lenguaje, hoy, de los islamistas más sanguinarios. Apuesto que ni uno de estos miles de comentaristas ha dedicado una línea al suplicio atroz de David Haines y de hacerlo alguno, puedo asegurar que el tono sería comedido, porque “buena parte de la culpa la tenemos los occidentales y no conviene satanizar al otro”. Salvo si es aficionado a los Juegos y Ritos Táuricos.

Jean Palette-Cazajus - Aquí el artículo completo-

Foto: Oscar Pozo 


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