viernes, noviembre 21, 2014

Rafael Albaicín . Madrid 1944

El toreo tiene que ser algo muy espiritual, sin forzar el cuerpo para nada, que casi el espíritu estuviera por encima de la materia. Por eso toreaba siempre como si mi cuerpo no existiera, con una gran languidez al mover las telas, con un gran sentimiento, como no dándole importancia a lo que estaba haciendo. Así conseguía esa estética que tanto llamaba la atención”.


Rafael Albaicín (vía, Taurología)

Fotos vía: José Morente.

1 comentario:

  1. francisco butler21/11/14 10:22 p. m.

    Viendo estas fotos y texto y parafraseando a Heidegger me atrevo a decir: La tauromaquia es la morada del ser.
    Posiblemente el olvido del ser( cuestión filosófica de primera entidad) explica la incomprensión de la tauromaquia por el hombre. El tema es muy complicado y profundo pero cada día pienso en ello y al pensarlo me percato de la importancia y trascendencia del toreo.

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