
Por C.R.V. El género humano tiene la querencia en el final feliz. El color del "colorín colorado" tiene que ser naranja. Ya saben: fueron felices y comieron perdices. Los cuentos tienen final feliz, por esa razón todo hombre desea ser el príncipe de un cuento y toda mujer la princesa del mismo. El público hizo fracasar al cine de final amargo y al drama sin final feliz. El bueno siempre se queda con la chica guapa. Es así porque el género humano es bueno por naturaleza, como afirmó Rousseau. Sólo los intransigentes abanderan el oscurantista legado de Tomas Hobbes: Homo, Homini Lupus, en cristiano actual: "El hombre es un lobo para el hombre".
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"Los más puristas, que suelen ser los más intransigentes, recelan del indulto por considerarlo manga ancha, coladero de bravura mediocre. Los puristas, en todo orden social e histórico, se han aferrado a la letra escrita sin interpretación posible: en religión derivan en talibanes, en política en ultras. Un purista del cristianismo impreso fue Torquemada y lo es en política Le Pen en Francia"
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"porque la fiesta se hace más justa, porque se hace más comprensible, porque gana argumentos, bienvenidos sean los indultos. Y un dato: no es posible que, en mil y pico corridas de toros celebradas en un año, sólo una docena de toros se ganen el derecho a la vida. Es imposible desde el punto de vista estadístico y desde la realidad de la bravura. Es un despropósito, agua arrojada al desierto. Malversación de fondos. Más indultos. Más "







Nos lo cuenta Kalamua.