martes, marzo 22, 2016

El animalismo antitaurino…y las inquietantes obras de Patricia Piccini(Jean Palette-Cazajus)


El pasado Jueves día 17, me tocó cerrar la temporada 2016 del Aula de Tauromaquia de la Universidad CEU San Pablo. Titulé mi parlamento: “Desconstruir el Animalismo Antitaurino”. Intenté apoyar mi argumentario en la teoría evolutiva, la genética, las neurociencias, la paleoantropología, la etnología, la historia hasta una conclusión que pretendía ser filosófica.
Resumiré lo dicho en dos conceptos básicos y una conclusión:
1. Es la conciencia de la muerte la que definió y construyó la singularidad evolutiva humana. Esta conciencia es ausente de cualquier otra forma de vida animal. Ejemplifiqué mis afirmaciones a través del análisis genético y cognitivo del animal considerado más próximo al Hombre, el chimpancé. Argumentación a fortiori válida aplicada al toro de lidia, resultado de un tipo evolutivo infinitamente más burdo.
2. Pero mostré que histórica y etnológicamente el sacrificio de los animales siempre ha planteado problemas ontológicos al Ser Humano. El aficionado inteligente es pues una persona que debe situarse en el filo de la navaja de una dura elección.
3. La violencia y las tendencias homicidas, lo vemos todos los días, arraigan en la singularidad evolutiva humana. La Tauromaquia, reglamentada, ritualizada, hace de la muerte del toro una función social reconciliadora.
(...)
La tendencia humana en antropomorfizar, contra viento y marea, los animales persiste en nuestras viejas neuronas. El tiempo de la Historia y de la Cultura cambia mucho más rápidamente que el tiempo de la Evolución a cargo de nuestros circuitos neuronales.
Nada más inquietante y turbador que las obras de la escultora australiana Patricia Piccinini para ilustrar la persistencia de esta desastrosa ambigüedad.
Jean Palette-Cazajus

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