

Dicen
que más vale una imagen que mil palabras y así es, por eso creo que
de poco sirven las palabras que voy a escribir en este reportaje sino
viniesen unidas a las fotografías que lo ilustran.
A finales del verano un
grupo de aficionados prácticos valencianos cuyos nombres son;
Joaquín Gadea “Carajillo”, Sergio Romero “ El Meliquero”,
Ángel Beneyto, Ismael Lozano, Raúl Sáez, José Chulvi y un
madrileño Eduardo Ruiz De Velasco juntamente con el novillero Jamadi
Ibáñez y el subalterno Daniel Duarte el cual les asesoro y
aconsejo, pasaron un bonito día tentando una becerra y varios erales
en la ganadería gaditana de Ana Romero.
Como
muchos de vosotros sabréis el encasté de la ganadería de Ana
Romero es Santa Coloma, sus capas cárdenas les delata, antes de
realizar el viaje a tierras andaluzas, al cual fui invitado para
pasar un bonito día campero, uno se hace alguna que otra pregunta,
una de ellas es. ¿Como puede ser, que aficionados prácticos los
cuales solo lo hacen por afición, no teniendo que justificarse
delante de nadie y cuyo sustento económico nada tiene que ver con
el mundo taurino, se lanzan a la aventura de hacer un montón de
kilómetros, desde tierras valencianas a las andaluzas, para torear
erales de encasta Santa Coloma?; cuando todos sabemos que las
denominadas figuras actuales del toreo huyen de él, es más lo
tienen vetado; cuando toda la vida las figuras lo han sido por torear
todo tipo de encastes y más el Santa Coloma, toreros de la talla de
Paco Camino o Julio Robles los demandaban, consiguiendo triunfos
sonoros; centrándonos en esta ganadería, ha habido toreros, que han
conseguido triunfos clamorosos como, Ortega Cano que en la plaza de
toros de Granada indulto al famoso “Marquitos” el cual dejo una
magnifica descendencia o el mismo Enrique Ponce indulto a
“Terciadito” en Játiva y “Clarillo” en Hellín, al mencionar
estos indultos, no quiero que nadie piense que estoy a favor de tanto
indulto, como los que se están produciendo, pues creo que si yo
fuese ganadero algún toro de los que en la actualidad se están
indultando no lo usaría como semental, lo que si es cierto, que tras
la petición de un indulto, sea o no concedido por el presidente hay
de por medio un triunfo grande, tanto del ganadero, que es el gran
olvidado del sistema de la tauromaquia que nos está tocando vivir
como del torero.



Tras a ver presenciado el tentadero, el cual, bajo
mi punto de vista salió muy bueno, predominando la bravura y la
nobleza por encima de todo, tan solo un animal presento alguna
dificultad, siendo bravo, que en las manos más expertas como las de
Jamadi fueron muchas menos; no encontré la respuesta, “o si”, no
será que tienen más afición que algunos de las denominadas figuras
actuales, porque hay que añadir que estos aficionados, comprar la
bravura de los erales de su propio bolsillo, para su disfrute
personal, contribuyendo por otro lado al sustento económico de la
ganadería, bien es cierto, que si la ganadería tuviese que
subsistir de esta aportación económica mal lo tendría, pero en los
tiempos que les está tocando vivir, debido a esta maldita pandemia,
todas las aportaciones económicas son buenas, aunque sea pequeñas;
como es este caso.
Centrándome en lo que
fue el día en sí; con puntualidad inglesa empezó el tentadero, a
las 10 de la mañana, acordando por parte de todos el empezarlo a
esta hora, para que cuando la calor apretase, este ya estuviese
finiquitado, como de hecho así fue; al caballo de picar el mayoral
Paco, decidieron poner el peto al caballo por si algún eral de los
que se tentó hacía falta picarlo, para ahormar sus embestidas, como
de hecho así fue, por cierto, fue el último tentadero que realizo,
“El Conocedor”, que es como se les denomina a los mayorales en
Andalucía, pues al mes y medio más o menos, tras 40 años en la
ganadería se jubiló, ocupando su lugar Ramon, el cual se subió al
caballo en los dos últimos erales, valla desde aquí nuestra más
sincera enhorabuena a Paco, por su jubilación, el cual después de
estar toda una vida dedicada a la ganadería se merece el descanso.

Antes de comenzar hubo un sorteo previo, de
esta manera saber que eral toreaba cada uno, para empezar con la
tienta lo hizo el novillero, el cual tentó una becerra, la cual fue
brava arrancándose cuatro veces al caballo de picar, demostrando su
bravura, en la muleta fue buena, demostrando otra vez su bravura y su
nobleza sin ser tonta, tentada la becerra; les tocó el turno a los
aficionados prácticos, los cuales estuvieron a la altura de las
circunstancias, demostrando, afición, conocimientos, valor,
imaginación he inspiración a raudales, en todo momento mostraron un
compañerismo unos con otros digno de alabar, ya que como he dicho
anteriormente cada uno se costeó su eral, no teniendo ningún reparo
ni problema, en cederles tandas a su compañeros, o ayudarles en un
momento dado, la tienta resulto de lo más vistosa y entretenida,
pues los erales fueron bravos y nobles a excepción de uno, como ya
lo he apuntado, que por cierto fue el primero y ya se sabe que los
gitanos no quieren buenos principios, hubo algún que otro porrazo,
como es normal, todos ellos sin consecuencias, afortunadamente.
También demostraron su capacidad de aprendizaje, pues, en momentos
puntuales, cuando Daniel Duarte les daba algún consejo para que
corrigiesen algún defecto de colocación o de terrenos, estos lo
hacían de inmediato, sacando limpias y bonitas tandas a los erales;
tentado el ultimo eral y tras quitarse el traje corto y ponerse ropa
informal; por cierto todos fueron muy bien vestidos, ya que la
ocasión lo requería; creo que es una falta de afición el
presentarse a una tienta he ir con chándal; como de hecho alguna vez
he presenciado; pasamos al bonito porche de la casa ganadera, en
donde pudimos degustar una buena paella valenciana, guisada por
Fernando Romero “El Meliquero”, alma mater de la expedición,
padre de Sergio, el cual le une una bonita amistan con el ganadero
Lucas Carrasco, que dicho sea de paso, este nos trató a todos con
una educación y amabilidad fuera de lo común, sintiéndonos como en
nuestra casa; tras terminar la comida se entablo una bonita charla
entre todos, comentando los lances del tentadero, en la cual volvió
a aflorar esa afición desmedida de la que les he hablado; que dando
en volver a repetir la experiencia, siempre y cuando las dos partes
puedan, en primer lugar los aficionados, pues ellos se deben a sus
familias y sus trabajos y en segundo que el ganadero pueda disponer
de los erales oportunos para la ocasión. Tras rubricar el compromiso
por las dos partes con las miradas, ya que debido a la situación que
nos encontramos es aconsejable no darse la mano, nos despedimos del
ganadero y su familia, agradeciendo el trato recibido.


















