

En
pleno corazón del Campo Charro se encuentra la finca “La Moral de
Castro” situada en el término municipal de Garcirrey (Salamanca).
En ella pasta la ganadería de “Clairac” y hasta ella nos
desplazamos una bonita tarde primaveral del pasado mes de mayo para
realizar este reportaje. Para recibir nuestra visita a la finca nos
atendió don Ecequiel, el actual mayoral, uniéndose más tarde el
representante y ganadero don Rafael Peláez Lamamié de Clairac, el
cual nos fue desgranando los actuales entresijos ganaderos. En primer
lugar, nos habló sobre la finca, la cual la calificó como prototipo
del Campo Charro, con terreno suavemente ondulado, encinas,
alcornoques y quejigos, arboles estos hechos de una cruza entre
encinas y robles. Su suelo no es el óptimo para destinarlo a la
labor, eso sí, es muy apropiado para la crianza del toro bravo, pues
posee buenos pastos y a poco que llueva estos son muy buenos y
nutritivos, que unidos a la buena arboleda reinante, proporcionan
abrigo a las vacas y sus crías en los duros meses de invierno, como
ha sido el pasado, así como de las altas temperaturas veraniegas.

El encaste de la ganadería
es propio, “Clairac”, pues llevan casi 100 años con los mismos
mimbres, ya que fue el abuelo de nuestro anfitrión don Rafael
Lamamié de Clairac, quién en 1923, compró la cuarta parte en que
se divide la ganadería de don Luis Gamero Cívico tras su
fallecimiento, que a su vez este la adquirió de don Fernando
Parladé. Anteriormente ya tenían ganadería, empezó en 1885 don
Eloy Lamamié de Clairac, padre del abuelo de nuestro contertulio,
con otro encaste que llevaron totalmente por separado, quedándose
con el paso de los años, solo con las reses de origen Gamero Cívico
– Parlade.

Evidentemente al tener
tantos años el mismo encaste y reducir la vacada, han aparecido
algunos problemas de consanguinidad. El más acusado fue el bajo
índice de natalidad de las vacas, así como el alocado
comportamiento en el campo de las reses, este problema fue detectado
por el anterior mayoral don Jesús, el cual hace poco que se jubiló.
Este le comentó a don Rafael del comportamiento raro de las reses en
determinados momentos y ocasiones. Para corregir estos problemas hace
unos años, tomaron la decisión de refrescar, que no cruzar la
vacada. Para eso se pusieron en contacto con don Pablo Hernández,
representante y ganadero de “Santa Teresa”, las razones fueron
obvias. Esta ganadería tiene la misma procedencia que la de Clairac
puesto que se formó con reses de don Luis Gamero Cívico. Esta
ganadería antes de llamarse “Santa Teresa” llevaba el nombre su
anterior ganadero don Félix Hernández Barrera, que fue la persona
que compro la ganadería a don Juan Guardiola Soto, cuya procedencia
era Gamero Cívico. Tras el refrescamiento el tipo de la ganadería
no ha variado, tal vez los machos hayan desarrollado un poco más los
pitones, hecho este que se puede observar en la camada de novillos de
este año, así como un poco en sus pelajes, manteniendo los de toda
la vida con pequeñas variaciones en las tonalidades. En la
actualidad, los sementales de “Santa Teresa” ya no padrean, tan
solo lo han hecho un par de años, por lo que esperan ir corrigiendo
los problemas derivados de la consanguinidad, como de hecho así lo
están viendo, e ir por absorción volviendo a los orígenes.
Para el buen funcionamiento de la ganadería son muchos los aspectos
a tener en cuenta: alimentación, sanidad, manejo, etc.

Pero sí hay uno en el que
se tienen que poner los cinco sentidos: la selección, o sea en las
tientas. A la hora de tentar a un animal, tanto hembras como machos,
se tiene en cuanta todos los aspectos de la lidia del toro bravo.
Dando énfasis a la suerte de varas ya que en la casa se considera la
prueba definitiva para medir la bravura del astado y así, dar la
importancia y belleza a una suerte que por desgracia una gran parte
de las plazas omiten. Esta suerte se toma muy en serio ya que de ella
depende la aprobación de un animal. Afortunadamente cuando son
bravos en el caballo lo son en la muleta y en esta, aparte de ser
bravos tienen que tener recorrido, clase y nobleza sin ser tontos,
porque hay que buscar animales que trasmitan emoción al tendido y
que no den la sensación cuando los están lidiando de que cualquier
persona que este sentado en su localidad se sienta capacitada para
darles algún muletazo o capotazo.

La vacada
en la actualidad está compuesta por 70 vacas y 5 sementales, de los
cuales 3 han sido aprobados recientemente, por lo que están a la
espera de ver los resultados que dan sus descendientes. Para la
presente temporada tienen preparados una camada de 20 novillos, que
son los que ilustran el reportaje, teniendo algún festejo
apalabrado, ya que afortunadamente parece que el mundillo taurino se
está moviendo, esperemos que se lidien, porque sería una verdadera
lástima que los novillos terminasen en el matadero.
Actualmente el encaste de
muchísimas ganaderías es el mismo, Domecq. No es que tenga nada en
contra de este encaste, al contrario, me parece magnifico. Lo que no
me gusta es que en la confección de los carteles de las ferias se
esté abusando de este encaste en exceso. Evidentemente es por las
exigencias de las denominadas “figuras actuales”, que para mí no
lo llegan a ser. Si echamos la vista atrás, las figuras de antaño
estoqueaban todo tipo de encastes y ganaderías, triunfando con
todos. Siempre se ha dicho que en la variedad está el gusto y esta
brilla por su ausencia. Por eso a mí, me gusta dar a conocer
ganaderías que no pertenezcan al monoencaste; esta reflexión se la
hice al ganadero, preguntándole si se sienten nadando a
contracorriente con el encasté de la ganadería. La respuesta fue
tajante: no. Ellos desde hace casi 100 años poseen el encaste, por
lo que para ellos es lo más normal tenerlo, cuidarlo y conservarlo,
ya que hay que recordar que los triunfos obtenidos por esta ganadería
son muchísimos. Por poner un ejemplo esta ganadería era asidua a la
feria de Bilbao o la de Salamanca, obteniendo triunfos En una de mis
visitas anteriores el antiguo mayoral me enseño una fotografía
acompañado por Espartaco saliendo por la puerta grande. Y de eso no
hace tantos años. Afirmando que mientras haya fuerzas, ilusión y
posibilidades económicas seguirán con este encaste, no planteándose
el cambiar de encaste, antes cerraban el chiringuito, esperamos que
esto no ocurra.

Finalizando nuestra visita, quise que contase alguna
anécdota ocurrida a lo largo de su vida ganadera, de inmediato
sonrió. A la temprana edad de 7 años ya sentía curiosidad y por
qué no, afición taurina. En aquella época eran sus tías las que
dirigían la ganadería, los días de tentadero pensaban que por la
corta edad de don Rafael, este no debía de asistir a las tientas, ya
que tenían miedo que le ocurriese algún percance a tan corta edad,
más que nada de caerse de alguna tapia, por lo que lo encerraban en
la casa ganadera. Claro, este sentía curiosidad, escapándose y
dirigiéndose sigilosamente hasta la placita de tientas, para ver el
tentadero. Les puedo asegurar que la casa ganadera está bastante
lejos de la placita de tientas, por lo que la caminata era
importante. Cuando su presencia era detectada por sus tías o algún
empleado de la ganadería, de inmediato era trasladado a la casa con
la consiguiente regañina.

Tras esta curiosa anécdota
nos despedimos de don Rafael, no sin antes agradecer su amabilidad y
cederle la palabra por si quería añadir algo a lo dicho, agradeció
nuestra visita, añadiendo que para el disfrute de ellos y de los
buenos aficionados seguirán con este encaste, que es tan particular
y peculiar.