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viernes, marzo 10, 2017

El cite (y la distancia)


Antoñete , en todas sus etapas, pero de modo muy patente en su vuelta de los años ochenta, del pasado siglo, consistía en dejarse ver, el llamar al toro sin miramientos, sin dilaciones , por inteligencia, de forma natural, le situaba en el terreno apropiado y en la distancia justa, espaciada(1), perfectamente medida, para coger al toro, de largo o en corto, para recogerlo, para llevarlo y sacarlo, al estilo clásico, con tersura, mimo, cadencia y ritmo. Un retorno al toreo eterno que volvió con Antoñete y que se mantuvo con César Rincón, y que parece haberse ido para siempre; pues esas distancias en los cites incomodan a la tauromaquia actual.

José Campos Cañizares "La pasión por la vida y los toros de manuel Bayo " - Encuentros en Catay Nº 29 2015-2016

(1) "Distancia para dejar ver al toro, distancia para dejar venir al toro, distancia para traerse toreado al toro hasta el mismo epicentro del toreo que es el lance. Distancia para que el toro vea y observe, distancia para que el toro vea y observe objetivos, distancia para que el toro pueda lucir su bravura"
Antoñete en Javier Manzano " Antoñete. La tauromaquia de la movida"
Foto inferior : Campos y Ruedos

miércoles, noviembre 12, 2014

"Siempre la distancia y las distancias"(Antoñete)


'Desde poco después del comienzo, aunque ya antes apuntaba, decidí que mi toreo no sólo daría al toro la máxima importancia sino que enseñaría a quienes lo viesen que quien ahí tiene la máxima importancia es el toro. Él es quien manda lo que en cada momento hay que hacer para mandarle. De una forma o de otra, con total lucimiento o con esforzada y a veces poco visible brega. El toro es quien dice siempre cómo hay que torearle, la clave está en entenderlo. Y puesto que me fijé no ya como objetivo sino como destino y obsesión enseñar al toro…, presentarle, mostrarle, revelarle, y descubrirle al aficionado y al espectador ese maravilloso animal salvaje con la que vamos a intentar hacer arte mientras le domamos…; estaba claro que la distancia sería el elemento y concepto clave de mi toreo. 

Distancia para dejar ver al toro, distancia para dejar venir al toro, distancia para traerse toreado al toro hasta el mismo epicentro del toreo que es el lance. Distancia para que el toro vea y observe, distancia para que el toro estudie y fije objetivos, distancia para que el toro pueda lucir su bravura, distancia para que dé tiempo a analizar su casta, distancia para paladear el regusto de la nobleza del toro o la dificultad de su mansedumbre. Distancia para sentir el peligro durante más segundos de pura adrenalina y distancia para que dure hasta la eternidad el sentir el embrujo del toreo. 

Todo cuando hice estuvo en todo momento presidido, herrado por la distancia. El andar por la plaza, la colocación, la elección de los terrenos, el toreo… Dejar venir al toro de largo siempre, desde los lances de recibo a los lances para situar al toro en el tercio de varas, desde la preparación y organización del tercio de banderillas a la misma ubicación del toro para iniciar la faena de muleta… Dando distancia siempre para dejar ver al toro y para traérselo toreado desde la distancia, tanto con capote como con muleta, tanto a la verónica como al natural, tanto en la media verónica como en el trincherazo. Siempre la distancia y las distancias. Y la distancia y las distancias siempre para el toro y su bravo, encastado y noble galope. Recuerdo que me decían “maestro, dándole tanta distancia el toro viene corriendo que se las pela y se le puede llevar por delante, que usté no está para correr”, y yo respondía “si yo no tengo que correr, el que tiene que correr es el toro y yo tengo que quedarme quieto”.


Antoñete - "Antoñete, La Tauromaquia de la Movida" -

martes, noviembre 11, 2014

Antoñete 1953



"Para torear bien lo más importante es la colocación». Mientras Antoñete y Rincón hacían estas cosas tan sencillas y tan verdaderas, una falsa generación de figuras jóvenes inventaron el citar al hilo del pitón o, para colmo de la mentira, con la muleta y la pierna retrasadas."
Alfonso Navalón

Foto vía: Iván Colomer

sábado, marzo 29, 2014

"Para mi la revelación fue Antoñete" (A. Corbacho)

"Para mi la revelación fue Antoñete con ese toro de Garzón que se hacía de llegar desde veinte metros en Las Ventas...¡ Todo el mundo le decía que le perdiera los pasos, que se alejara y él al  contrario, se quedaba quieto! Es una cuestión de lucidez y voluntad ¿Cómo ese tipo, sin ninguna condición física, con más de cincuenta años, conseguía que los toros galoparan hacia él mientras que los otros toreros no lo lograban...? 
Comprendí que poseía la clave del sitio, ese lugar preciso donde los toros embisten porque están obligados"

Antonio Corbacho en el último número de Tierras Taurinas, "Viaje a la Sierra de Aracena"

lunes, octubre 22, 2012

La muleta "planchá" (Joaquín Vidal)


Le pidieron a Antoñete que pusiese la muleta planchá, para que se viera. No es que Antoñete la fuese a poner arrugá sino que su forma de torear, al ortodoxo estilo -que demanda muleta planchá, ofrecer el medio pecho, cargar la suerte- - es lo que esperaba del veterano maestro la afición. "¡Ponga la muleta planchá, rnaestro!", se oyó gritar en el tendido. Y fue el maestro y la puso como para perpetuarla en bronce.

Nota: Añado esta cita de Alfonso Navalón:
"Para torear bien lo más importante es la colocación». Mientras Antoñete y Rincón hacían estas cosas tan sencillas y tan verdaderas, una falsa generación de figuras jóvenes inventaron el citar al hilo del pitón o, para colmo de la mentira, con la muleta y la pierna retrasadas." 

Sobre la tauromaquia de Antoñete

"Tras los primeros pases de dominio y conducción del toro, llega la hora de elegir el (pitón) bueno para seguir con la obra. Si fuera el derecho, entonces, el torero deberá conducir al toro, con la muleta por ese lado, del modo mas preciso. El  planteamineto de Antoñete sigue: "Hay que volver a hacer que el toro confíe (dándole) distancia ( volviéndole a ) esconderle los engaños. (Entonces) el torero (nuevamente) caminará despacio y con enjundia, se dejará ver y mirar por el animal y por los espectadores, y comenzará otra vez la interpretación y puesta en escena de la danza taurómaca. (Al animal) se le (echará) la muleta (antes se le ) habrá citado con el pecho y con la voz, (después de) le provocará con el mentón, (y) una décima de segundo antes de que tenga lugar  el violento encontronazo, el torero habrá atrapado la brava acometida en la panza de la muleta puesta en primer término del viaje y será entonces cuando por enésima vez le cambie la trayectoria con un decisivo y poderoso paso al frente ejecutado con la pierna contraria. En el mismo instante del embroque se ha cargado la suerte, se ha vuelto a romper bruscamente el fiero galope mediante un alarde,(...).Obligado a realizar el medio círculo, la fijeza del toro le impedirá huir del lance quedando situado en el lugar exacto que el hombre ha querido para poner en funcionamiento otro de los mandamientos del toreo: la ligazón"
En "Antoñete o la tauromaquia de la movida " Javier Manzano

lunes, septiembre 24, 2012

Sobre Antoñete

"La característica más definitoria de Antoñete es su conocimiento del toro. Antoñete es el torero, de todos cuantos he visto, que mejor ha conocido al toro de un modo intuitivo y natural. Antoñete es el torero que no rectifica , dónde el se pone es donde viene el toro. Siempre (...) EL toro viene porque el torero está justo en el sitio que se tiene que poner, ni medio metro antes ni medio metro después . Antoñete no rectifica, no anda (...) ni descubre al toro por el método deductivo a base de probaturas. Antoñete sabe siempre donde se debe que poner  y cual es el sitio en que el toro le va a ir, porque sabe de sus querencias y terrenos"
José Ramón Márquez 
Nota: el texto lo he he copiado de una nota publicada en el trabajo de José Campos, "Antoñete en Las Ventas en 1981. El torero de la verdad"
Nota: Esto nos escribió nuestro amigo Juansintierra sobre Antoñete hace unas semanas:
Ver torear a Antoñete era ver a un señor, en el mas noble sentido de la palabra, que andando despacito se colocaba sin provaturas ni aspavientos; sin arrastramiento de "pinrel" ni contoneos "semanasanteros", en el lugar exacto en el que el toro le iba a embestir. Y sorprendentemente siempre le embestia. Sin rectificar terrenos y sin llamar a un zahorí. Ponia la muleta con naturalidad y con la misma naturalidad el toro se le arrancaba. En cada momento de la faena a la distancia distinta que los terrenos, el agotamiento del animal y las circunstancias de la faena requerian. Asi de sencillo y así de imposible.

jueves, septiembre 06, 2012

Sobre Antoñete (Juansintierra)

Estando absolutamente de acuerdo con las tesis que se exponen, me gustaria añadir desde la experiencia del que vivió esos hechos desde el balcón de la Grada del 6, de la plaza de las Ventas, que el toreo de Antonete nacía sobre todo de "la naturalidad". Ver torear a Antoñete era ver a un señor, en el mas noble sentido de la palabra, que andando despacito se colocaba sin provaturas ni aspavientos; sin arrastramiento de "pinrel" ni contoneos "semanasanteros", en el lugar exacto en el que el toro le iba a embestir. Y sorprendentemente siempre le embestia. Sin rectificar terrenos y sin llamar a un zahorí. Ponia la muleta con naturalidad y con la misma naturalidad el toro se le arrancaba. En cada momento de la faena a la distancia distinta que los terrenos, el agotamiento del animal y las circunstancias de la faena requerian. Asi de sencillo y así de imposible.
Otro detalle de la naturalidad de Antoñete se puede ver en las fotos. En todas las fotos se le ve la cabeza. Parece un detalle menor, pero a la casi totalidad de los toreros actuales, su colocación corporal es tan retorcida y tan tumbada que en cuanto la foto no es frontal, parace que el que torea es el hombre sin cabeza de Magrite. La naturalidad en el arte se aproxima mas a la verdad que la barroca y forzada afectación. La afectación es casi siempre el rostro de la mentira. JUANSINTIERRA
Nota; Este comentario de Juansintierra nos lo envió al post  "Antoñete en Las Ventas en 1981. El torero de la verdad" de José Campos Cañizares

lunes, septiembre 03, 2012

"Antoñete en Las Ventas en 1981. El torero de la verdad" de José Campos Cañizares


En julio tuve la suerte de coincidir en Azpeitia con José Campos Cañizares quien tuvo la amabilidad de regalarme su trabajo "Antoñete en Las Ventas en 1981. El torero de la verdad" publicado en la revista "Encuentros en Catay".
Cometí la torpeza de dejarme el libro en Madrid  al irme de vacaciones. Ahora, tras la vuelta de las mismas tengo  la suerte de tener este libro en mis manos. Les copio el inicio, para que se vayan haciendo una idea de lo que hablo:
Para muchos aficionados a los toros la muerte de Antonio Chenel Antoñete (22 de octubre de 2011) ha venido a ser un momento de replanteamiento y de reflexión, sobre qué es el torero y su significado. Parece que de la misma manera a cuando reapareció en la temporada de 1981, ahora treinta años después, la estela de su tauromaquia hubiera hecho caer en la cuenta, a aquellos que le vieron torear, que la acción de ser torero no es sólo la capacidad de dar pases- como ya especificó, entre otros Domingo Ortega-, ni de exponerse ante las astas de los toros en mayor o menor grado, sino de hacerlo de acuerdo a unas reglas, en posesión de una técnica, un hondo sentido estético y un sentimiento. Lo cual representaría realizar el toreo con arreglo a una verdad, a un conocimiento, a una pureza y a un compromiso. A un poner en relación de una vez por todas sin solución de continuidad la vida con la tauromaquia, como ocurrió en aquel 1981 en el que Antoñete restauró - en todas las plazas donde actuó, y en concreto en la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid -, la senda taurómaca clásica en la que habían caminado unidas hasta entonces la dignidad de la existencia humana y la grandeza del toreo. Una ética y una espiritualidad para el toreo.
En la nota de pie de página escribe:
El escritor José R. Márquez comenta que el toreo de Antoñete nacía del clasicismo, de la elegancia, del 2mando", y de la obra bien hecha, aspectos " que nos mostraron de forma indeleble la grandeza y la belleza del toreo eterno, el que está basado en la verdad, es decir en la asunción del riesgo desde el conocimiento y el oficio.
Nota: iré subiendo citas de este ejemplar trabajo 

jueves, abril 12, 2012

Sobre Joaquín Vidal

Escribe de Purísima y Oro. Les copio el inicio (bueno, casi todo el post)
He conocido críticos. Mitos aparte (Alfonso Navalón y otros). Casi todos hacían gimnasia de barra de bar, malabar con la cartera, genuflexión, lametazo y glorificación del postulante. Jamás les vi pagar una entrada. Matan por un callejón y su segundo de gloria. Juntar las letras o poner la voz en cualquier garito para hacer gratis el deporte de ir de plaza en plaza. Ninguno espléndido. Muchos roedores de burladero y manguito, empequeñeciendo a la fiesta. Joaquín Vidal era literatura. Dominaba el periodismo taurino desde una tribuna literaria y profunda. Dominaba primero el lenguaje. Escribía. Dominaba la materia. Y era honrado con todos los haces de luz capotera que atravesaban sus cuadriculadas lentes de pasta. La muleta planchá fue un poemario.  Leerla hoy resucita a Antonio Chenel Antoñete y la magia de aquel día.  (  Sigue...)

lunes, octubre 24, 2011

Antoñete (Juansintierra)

Se nos ha ido Antoñete y algunos no hemos tenido ocasión de darle las gracias. La verdad es que a veces lo hemos intentado, pero la timidez y el respeto ante lo que alguien al que se admira tanto, actuaron como freno. 
Ya es tarde para decirle "en corto y por derecho": ¡¡¡Gracias MAESTRO!!!. ¡Cuanto se abusa y se miente n el mundo del toro con esta bellisima palabra!. ¡MAESTRO!; ¿Cuantos se creen de verdad "maestros" por que se lo dicen sus aduladores de "pesebre" y no llegan ni siquiera a ser alumnos repetidores?.
 Antoñete si ha sido un MAESTRO. Y no solo en toreria. Antoñete ha sido Maestro en "humanidad". Gracias por todo y hasta la vista.Juansintierra

domingo, octubre 23, 2011

Ha muerto el maestro Antoñete


Un hombre que se hizo a sí mismo tantas veces cuantas fueron necesarias a lo largo de su vida.
Su historia, plagada de victorias y derrotas, de conquistas y fracasos, de logros y desencuentros, se caracteriza por la búsqueda permanente de la esencia de la vida, tanto en su oficio como en su compromiso humano.
Desempeñó el toreo con dignidad suprema y suavidad de terciopelo y nos ha dejado el aroma de una tauromaquia inigualable.
Descasa en paz, maestro.

Jandro
23 de octubre de 2011

sábado, octubre 22, 2011

Antoñete


"Antonio Chenel, Antoñete, torero. El mejor. Torero de los toreros. Y figura a los veinte años. Acabado a los treinta. Acabado a los cuarenta. Mito a los cincuenta. Antonio Chenel, desde los años negros al mito. Siempre el mismo, siempre él mismo. El maestro." 
Del libro "La Tauromaquia de Antoñete, de los años negros al mito", de Jorge Laverón
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El maestro Antoñete había cruzado España de este a oeste. De Hellín a Badajoz. Atrás quedó el glorioso torero de 1985 y su emotiva -segunda- retirada en Las Ventas. Corría marzo de 1987 cuando volvió a los ruedos para atravesar la piel de toro. "Me encuentro bien, he descansado dos años; pienso que no debí retirarme en mi mejor momento, por eso vuelvo". Antonio toreó en 1987 unas cuantas corridas. Hizo una campaña corta, gris, opaca. Volvió, descansado, el torero de los años negros, al que seguía un puñado pequeñito de incondicionales. A los dioses del toreo no les sienta bien el descanso. Por lo que en 1988 decidió seguir. En Madrid, en su plaza de Las Ventas, junto a Curro Romero y Manili. De nuevo la verónica, honda, rotunda, clásica. La media tan suya; verónica sobria y recargada a la vez. Y con la muleta, la distancia -el cite de lejos-. El terreno, eso de torear entre las rayas de picar, y el temple. Despacio, la mano baja, el redondo fluido. El natural largo, tan largo, que cuando remataba nadie se acordaba del comienzo. Y el de pecho obligado, sin ratimagos, de pitón a rabo. La tauromaquia de Antoñete: la trinchera, el trincherazo, el ayudado por bajo, rodilla flexionada. Aquella rodilla que Joaquín Vidal proclamó monumento nacional. El molinete, los cambios de mano, el pase del libro... La maravilla del toreo accesorio que en Chenel se convierte en fundamental. La fusión del clasicismo castellano y rondeño con el barroco de Triana. Cayetano, Pedro Romero y Belmonte. Grandeza de un creador. Volvió Antoñete, tras cruzar España, cansado como un dios del toreo, para dictar su penúltima lección magistral. Cosas de torero.

Jorge Laverón (El País, 11/5/2007)

jueves, noviembre 12, 2009

Sobre Torear


"Sólo los toros descastados y machacados en varas permiten el toreo encimista y el tercio de pase...No se puede hablar seriamente de toreros sin dejar sentado que citar en corto y con la muleta retrasada es una trampa porque lo dificil es dejarse ver del toro, darle sitio en la arrancada y luego templarlo y someterlo hasta vaciar el pase. Eso es lo arriesgado y lo importante. Cuando el toro viene arrancado desde lejos tiene mucho mas peligro que citándolo dándole con los muslos en los pitones(...) Estoy harto de escuchar a los viejos toreros que lo mas importante es la colocación antes de empezar el muletazo (...) Todos decían lo mismo: "Si te colocas bien mandas en el toro y rematas bien el pase para quedarte otra vez colocado. Si te colocas mal, el que manda es el toro y al terminar el pase quedas descolocado".
La forma correcta de de citar es colocarte enfrente de la mitad del testuz y de la penca del rabo, de forma que haya una línea recta entre la cadera del torero (o el medio pecho) y el espinazo del toro. Una vez afirmado en ese terreno se adelanta la muleta y se espera que el toro llegue a la muleta. Sólo entonces, ni antes ni después, se adelanta la pierna para torear en curva. AL terminar el pase hay que ganar otro paso para quedar otra vez colocado enfrente del testuz. Así de sencillo y así de fácil... Los últimos que han hecho esto fueron Antoñete y Rincón(...)
Mientras Antoñete y Rincón hacían estas cosas tan sencillas y tan verdaderas, una falsa generación de figuras jóvenes inventaron el citar al hilo del pitón o, para colmo de la mentira, con la muleta y la pierna retrasadas.(...)
Como ya se había inventado el medio toro de la media casta y desfallecido en la muleta por los tremendos puyazos traseros o el pico de la muleta, este toreo de truco valía para sostener al toro en pie y sacarle la media arrancada que le permitían su falta de fuerza y de casta (...) después de toda esta farsa llegó el delirio del "tomasismo", donde un público impresionable creyó que torear era dar un muñecazo dejándose enganchar la muleta constantemente. Creyeron que torear era hacer el poste y la rigidez vertical(...)
Alfonso Navalón (entresacado del artículo publicado el 11.11 2007 en la "Tribuna de Salamanca"
Vía: Revista de la Asociación Cultural Taurina Cerro de San Albín
Foto: Campos y Ruedos

martes, septiembre 30, 2008

El torero más clásico y profundo que conocí (Alfonso Navalón)

Imaginaos la clase de torero que ha sido este gaditano que un día estábamos tentando en 'El Berrocal' con un cartel de lujo: Manolo Escudero, Rafael Ortega, Manolo Vázquez, Antoñete, Curro Vázquez y Ángel Teruel
(...)
La erala salió templada y con clase y, cómo estaría el de la Isla que todos los demás toreros le tocaron las palmas emocionados. Pero todavía hay algo más grande para dar una medida de su forma grandiosa de torear.
La vaca siguiente le tocaba a Curro Vázquez, el último torerazo de esta época. Y Curro no quiso salir: "Después de haber visto torear a este pedazo de maestro, yo no me atrevo a hacer el ridículo porque no he visto torear así jamás". No olvidemos que Curro Vázquez está emparentado nada menos que con Luis Miguel (que no tiene mayor importancia) ¡Y con Antonio Ordóñez! que es el gran mito del toreo al que siempre se pone como ejemplo de arte y empaque

viernes, mayo 16, 2008

Emperador de los toreros (capitán alatriste)


EMPERADOR DE LOS TOREROS
Mi afición a los toros tiene la edad de un utrero. Nació el 3 de junio de 2005, vigésimo tercer festejo de San Isidro, en una corrida de Victorino Martín con Encabo, El Cid y Bolívar. Aquella tarde El Cid desorejó a “Gamberro”, un cárdeno que le permitió abrir la Puerta Grande de Las Ventas. Yo no sabía nada de toros, pero un calambrazo me atravesó el espinazo. Como un rayo. La sacudida se repitió el 19 de abril de 2007, en La Maestranza, con “Borgoñés” y la poderosa siniestra de El Cid. Puerta del Príncipe para el César del escalafón.
Esta tarde San Isidro guió la muleta del de Salteras, como los ángeles hicieron con los bueyes en la finca de Juan de Vargas. Un abanico de derechazos firmes, templados y por bajo para su primero; precioso cambio de mano en la primera tanda; estocada en el hoyo de las agujas. Siempre se ha ensalzado la izquierda de El Cid, pero hoy volvió a demostrar que no es manco. El presidente, Manuel Muñoz Infante, negó la oreja que los chulapos pidieron con fuerza.
Pero el calambre llegó en el quinto, cuando El Cid se echó la muleta a la izquierda y citó al toro en los medios. Cada natural era un espasmo. Una impaciencia en la palma de la mano. Un “olé” ronco. Un crujido desde el corazón de los burladeros. La plaza bocabajo; “berreando”, como diría Antoñete. Los tres pinchazos fueron un triunvirato de hiel en el alma que sólo encontró consuelo en una ovación eterna. La Calle de Alcalá sigue esperándote, Cid. Nosotros también.
Día de chotis, rosquillas y anises. Día de El Cid, reconquistador de la afición quebrantada. Rey de la baraja. Emperador de los toreros.
Foto: Manon

miércoles, febrero 27, 2008

Sobre Manili (Lupimon)

Copio el comentario de Lupimon:
Otro de los grandes … pero para los aficionados. Los taurinos no hicieron más que ponerle zancadillas y echarle a los leones, debido, precisamente, a su pundonor, entrega, torería y VALOR.
Aunque cortó una oreja el día de su alternativa en Sevilla el 24/abril/76 y ocho días después desorejó a dos miuras en la misma plaza, no confirmó hasta dos años más tarde (18 de mayo, dos vueltas al ruedo en el de confirmación) y tuvo que esperar hasta el 88 para ser reconocido como el gran torero que fue. Ese año organizó auténticos líos con los miuras en Sevilla (oreja el 24/4), Madrid (17/5, dos orejas y Puerta Grande), Pamplona (14/7, tres orejas y Puerta Grande) … . y no sólo con miuras que en Madrid, ese año, también salió por la Puerta Grande con los del Puerto de Pan Lorenzo (5 de Junio) y ¡ojo al parche! para que se compare con los festejos de ahora en verano: después de salir a hombros dos tardes en San Isidro, se anuncia ¡ahí queda eso! con Antoñete y Curro Romero el ¡3 de Julio! (Antoñete y Manili , una oreja).
En fin, habría mucho que hablar de este torero y comparar con los figurines actuales, pero no me resisto a decir que, de Miura, mató unas 30 corridas y todas o casi todas en plazas de responsabilidad … 4 en el 88 (entre ellas Sevilla, Madrid y Pamplona), 7 en el 89 (Sevilla, Pamplona, Bilbao …), igual en el 90 y también esas tres plazas, 5 en el 91 (Sevilla, Madrid, Pamplona …), 2 en el 92 y el 93 (Sevilla, Madrid …) ¿comprenden ustedes por qué le llamaban El Tigre de Cantillana? Y, aburrido y desilusionado, se tuvo que marchar en el 95 ¡que injusticias!LUPIMON