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martes, abril 12, 2016

Sobre la novillada de Pedraza de Yeltes en Garlin





Le prix mis au jeu au meilleur picador fut remporté logiquement par Oscal Bernal. Luis David Adame reçut le prix du triomphateur.
Salut du mayoral Curro Sanchez puis il sortit a hombros en compagnie du mexicain

Nouveau succès de la peña taurine garlinoise et de la ganaderia de Pedraza de Yeltes.
Aquí la crónica, en francés, de Vuelta a los toros -

Nota añadida: Andrés Verdeguer ha subido un vídeo de la novillada y escribe:
Varios datos para reivindicar la universalidad de la Tauromaquia 

Plaza llena de aficionados franceses
Ganadero donostiarra
Torero mexicano.

Y el lenguaje de la bravura y el mensaje del toreo sin ncesidad de traducción simultánea. No hace falta más.

martes, abril 07, 2015

Bravos ibanes, muy notable Juan Del Álamo



LA GUINDA TORISTA de la Pascua de Arles la puso una brava corrida de Baltasar Ibán. Hermosa, variada y desigual. Sin ser particularmente ofensiva –muy astifino el sexto, y eso lo distinguió de los demás-, fue corrida de cara presencia. El trapío es apariencia y seriedad. Un toro cinqueño, que rompió plaza, con la hondura propia de la edad. Cuatreños y bien hechos los cinco restantes. De bello cuajo segundo y tercero. Ovacionado de salida el quinto.
No solo el escaparate. Los seis fueron bravos en el caballo: de largo se arrancaron todos, pero no todos pelearon igual. Los dos picadores de la cuadrilla de Juan del Álamo, Paco María Cenizo y Óscar Bernal, certeros y valerosos, buenos jinetes, lucieron sendos tercios de varas. Y se celebraron los dos.
Los toristas del país reclamaron hasta un tercer puyazo para el tercero de corrida, el picado por Paco Cenizo, pero no quiso el palco. El toro, que arreó en serio y se vino arriba luego, lo habría admitido. Son cosas que después se descubren. Ese fue el toro de la tarde: el más completo y pronto, el de más ganas de pelea de los veinticuatro en puntas jugados en la feria, Con su ritmo agresivo, su entrega y su punto fiero. “Camarito”, número 44. De reata reconocida en la ganadería.
Con el toro de la feria estuvo hecho un jabato Juan del Álamo. Encajado y templado en el saludo de capa –el toro al ataque, el rabo enhiesto, desfogándose en cada viaje-, listo para lidiar sin un capotazo de más, y bravo, ambicioso y seguro a la hora de la verdad, que fue la de ponerse delante sin trampa ni cartón. Tragar, aguantar y acompasarse. Dar al toro la distancia donde más brioso se venía. Ligarlo sin perderle pasos ni tomarse ventajas.
Faena de gran corazón, siempre sostenida y, sin embargo, faena a más. De emoción. Dos tandas con la izquierda –una de ellas, de hasta cinco ligados y el de pecho- fueron espléndidas. 
(...)
Las dos le dieron al torero de Ciudad Rodrigo del sexto, que fue con diferencia el más complicado de la tarde. Toro degollado, negro bragado, de hechuras y estirpe distintas al común de la corrida. No muchas fuerzas –soberbio el segundo puyazo de Óscar Bernal, el palo echado a la mexicana, y ovacionadísimo por eso- y el estilo pegajoso propio de la casta sin poder, que es tan incómoda. Como algún toro de Victorino, por ejemplo.
Sopló viento de última hora. Del Álamo buscó dónde. Y acertó con la fórmula: paciente, la muleta al hocico cuando el toro empezó a revolverse, valor frio para tragar dos parones, sueltos los brazos, seguridad rampante y faena de menos a más. Soberbios los de pecho. Hasta llegar a tener en la mano el toro. Nada sencillo. Una estocada hasta la bola. Sin puntilla el toro, que se arrastró entre ovaciones. Sacaron a saludar al mayoral.

Barquerito- de la crónica "Bravos ibanes, muy notable Juan del Álamo"

domingo, mayo 11, 2014

Sobre Óscar Bernal

Lo más torero de la tarde, la ovación de gala, fue para Óscar Bernal cuando picó al sexto llamado Quinto. Demostrando lo bien que monta, lo bien que se andan los caballos de esta cuadra de Equigarce 2010 cuando el que está arriba sabe hacerlo, movió el caballo con gallardía, provocó bellamente la embestida del toro, que era algo remiso y, cuando éste se arrancó con gran violencia, le puso la vara arriba y aguantó la oleada de furia mansurrona que desplegó el tal Quinto, moviendo el penco con firmeza y sin cargar la mano en el castigo más de lo necesario. En la segunda entrada, Juan del Álamo tuvo la inteligencia de no dejar al toro tan largo como algunos le demandaban y Bernal volvió a ejecutar estupendamente la suerte, aunque el toro estaba ya más enterado de lo que había y a la primera de cambios demostró su poco interés por la bata del caballo y por el palo del picador.

José Ramón Márquez -aquí la crónica de la segunda tarde-
Nota añadida: Subo esta foto de Tierras Taurinas: