-Escribe Ignacio Ruíz QuintanoSiguiendo la línea crítica del maestro de Velilla, tampoco hay que ser Aristóteles para entender que a la tauromaquia s.J. (según Julián) le hubiese ido mucho mejor, y no llegaría a nuestros días mendicando atenciones, si a Joselito el Gallo, Frascuelo, Guerrita o Belmonte les hubiera dado por zambullirse de lleno en el arte, si los empresarios hubiesen inventado antes la Carpa, si Rafael el Gallo tuviera tuiter y si todo torero que se precie huyera sistemáticamente de las ferias importantes y del toro con casta, poder, arrobas y trapío.El futuro ya lo tenemos aquí, en el presente: se llama Badajoz, se llama Olivenza, se llama Cantalejo, se llama Brihuega, se llama Ronda, y sí que es una vergüenza.
Para mí, lo más interesante que dijo Ortega en su carrera filosofal fue que para saber cómo va España hay que ir a los toros, donde todo el mundo anda con el “no es esto, no es esto”: los aficionados, porque no quieren bueyes, y los taurinos (“los profesionales”, se hacen llamar ellos), porque no quieren toros.
(...)
El Gediez es a la tauromaquia lo que el bipartidismo a la democracia: un manifiesto contra la casta (¿decimos carácter?) y un acuerdo para no volver a ver un toro (el toro que vuelve a tener raptada a Europa) en la plaza
Nota: ¿A los gedieces y a sus palmeros y lacayos, no les da vergüenza ver tarde tras tarde esas reses " de desigual presentación(léase birrias) , justos de fuerzas(léase inválidos) y raza (léase descastados) aunque nobles(léase bobos) que se dejaron(léase bobos de remate)...."?
Fotos: Las de twitter tomadas del blog "Hasta el rabo todo es toro" y en la otra vemos al poderoso Juli ante un terrorífico ejemplar de Bambichico en la Monumental de Badajoz hace unos días.
















