
Está claro que El Juli (hoy el sustituto), el que llenaba los cosos hace años, recién tomada la alternativa, ya no los llena como antes, por más que los juntaletras pesebreros nos le quieran mostrar como la panacea para los males de la tauromaquia actual.
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La corrida de El Ventorrillo estuvo bien presentada en general de cara, aunque los dos primeros bajaron bastante en trapío sobre los restantes. Sin embargo, en cuanto a comportamiento, todos fueron mansos, prácticamente descastados, casi todos nobilísimos (o tontísimos, según se mire, justo lo que buscan los taurinos) y de fuerzas muy justitas, salvo el sexto, el de más poder aunque sin exagerar.
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El Juli destoreó, como siempre, al segundo de la tarde, tirando líneas, echándoselo fuera, metiendo pico y alternando algunos pases ligados con tropezones en la muleta, pero la mayoría de asistentes le aplaudían frenéticamente como si estuviera inventando el arte de Cúchares.
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En el quinto aún estuvo El Juli peor, con contínuos enganchones y sin encontrar siquiera la distancia
Nota: Destaco lo escrito por Joaquín sobre El Juli por que me imagino a todas las plañideras llorando por el "robo" del despojo a su importante torero, (y puede haber algún despistado).