Arte de torear:
Según Bergamín, es el arte de birlibirloque. “Entendemos birli por aquello de birlar el dinero al aficionado, y birloque porque hay que estar un poco loco para seguir apoyando a tanto torero artista. Será, pues, el arte de engañar, no tanto a un toro en presencia de los aficionados, como al aficionado en presencia de eso que se sigue llamando toro sin serlo”.