Feria
de San Isidro, un mes de toros. Al final de una tarde cualquiera, un
taxista espera para cargar frente a la Puerta Grande de la Monumental
madrileña. Cuando arranca con su cliente, subiendo hacia Manuel
Becerra por la calle de Alcalá, un pensamiento no se le va de la
cabeza: «Qué pensaría ese señor si supiese que yo soy matador de
toros, que he estado toreando ahí, en la Plaza de Las Ventas»,
remata con una media melancólica.
El
taxista es Alberto Lamelas
