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lunes, agosto 20, 2012

Sobre Jose Herrera. Aficionado


Sobre las corridas de toros, se quiera o no se quiera, sobrevuela siempre el amargo aroma de la muerte. La brava muerte de los toros y la afortunadamente menos frecuente, humana muerte de los toreros. Y sin embargo, paradójicamente, las muertes más frecuentes en la fiesta de los toros son las silenciosas muertes de los aficionados.
Temporada tras temporada, los tendidos se ven diezmados por la silenciosa desaparición de aficionados cabales, autenticas enciclopedias vivientes de la tauromaquia que dolorosamente, van dejándonos a los que nos quedamos en la oscuridad y el desamparo. Y es que al contrario de los toreros, los aficionados salen de la fiesta siempre en silencio y por la puerta de la enfermería.
A pesar de que los buenos aficionados son los padres “biológicos” de la fiesta, nadie les tiene en cuenta. No es por casualidad que gracias a la afición de su abuelo, José Tomas llegó a ser torero; el Juli llegó a ser el Juli; gracias al Papa Negro los Bienvenidas llegaron a ser una dinastía y tirando de ese hilo, podríamos reconstruir la enciclopedia entera del Cossío.
Ni de la prensa, ni de las escuelas de tauromaquia; solo de la pasión de los aficionados sale la chispa que hizo eterna a la tauromaquia. Porque un aficionado cabal es una antorcha ardiente que incendia con su pasión a todo el que le rodea. El aficionado cabal nunca se corta la coleta. Con el tiempo, puede que vaya menos a las plazas y hasta puede que “harto ya de estar harto” de tanto pillaje, deje completamente de ir a los cosos, pero eso no quiere decir ni muchísimo menos que deje de ser un aficionado.
La afición a los toros solo se extingue con la vida. En mis más de veinticinco años de abonado de las Ventas he ido viendo desaparecer a muchísimos grandes aficionados: Joaquín Vidal, “el ronco”….
Gracias a la amabilidad de Javier y de Jandro y del resto de los compañeros de la Grada 6, hoy doy noticia en este estupendo blog de la desaparición de uno de los aficionados más puros que a lo largo de una vida de aficionado he podido conocer: JOSE MARIA HERRERA SALAZAR, mi hermano.

Jamás saludó a un torero, jamás saludó a un ganadero, jamás compartió mesa y mantel con un crítico ni con un taurino y sin embargo, durante más de veinticinco años, no faltó nunca a una corrida a la que pudiera asistir.

Nunca le regaló un aplauso gratuito a un toro de Cuadri, de Palha o de Escolar, encastes por los que sentía devoción y ni siquiera se puso en pie al ver torear a Chenel o a Rincón a los que veneraba, si sus faenas no estaban a la altura de ellos mismos. Y sin embargo nunca le faltó el aplauso cariñoso para el pequeño detalle de torería del subalterno o del picador anónimo.
Poseedor de una biblioteca taurina de primera categoría y de una memoria enciclopédica, conocía como pocos al toro de lidia, por lo que ver corridas a su lado era disfrutar del matiz y de la frase justa en el momento oportuno.
Hace unos días se ha mudado a otro tendido para ver las corridas desde más alto y me ha dejado solo. Espero que cuando llegue al cielo se compre de una vez un móvil para que cuando yo llegue a casa, me encuentre un mensaje suyo con su sabio punto de vista de las corrida.

jueves, agosto 16, 2012


Jose Herrera nos ha dejado hoy, la muerte le ha cortado la coleta de aficionado a los toros y a la vida. La pasada feria de San Isidro supimos que se encontraba enfermo pero teníamos la esperanza de recuperarle para otoño.
No ha podido ser y eso nos deja tristes, sumidos en una profunda pena.
Era el primero que llegaba a la plaza y durante quince o veinte años hemos compartido esos momentos anteriores a la corrida escuchando sus certeras opiniones y sus oportunos comentarios sobre la corrida del día anterior, la marcha de la feria, la decadencia de la tauromaquia y también sobre la vida misma que siempre compartíamos con deleite.
Luego llegaba su hermano Juan con el tiempo justo y se daban un abrazo.
Remarqué en ese aspecto de estos dos hermanos que a pesar de verse casi todos los días se trataban con un afecto y un cariño extraordinario. No cabe duda que se querían mucho.
Todos los amigos de la grada del seis transmitimos a Juan y resto de la familia el profundo sentimiento de pesar que nos embarga.

jueves, 16 de agosto de 2012