Mostrando entradas con la etiqueta Juan Ortega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Ortega. Mostrar todas las entradas

lunes, abril 22, 2019

Juan Ortega



ya desde el principio se manifestó Juan Ortega con ganas de mostrar el sello de su estilo y su personalidad y lo hizo en dos lances a la verónica en los que acaso resaltó más la óptima colocación del torero que la pura ejecución de los mismos; luego llevó al toro al caballo con gracia, rematando con una airosa revolera plena del aire de Sevilla en primavera y después, ahí sí, dejó dibujadas tres verónicas y una media plenas de encaje y torería. Para comenzar el trasteo se fue a las rayas del 7 y ahí dejó un inicio de puro clasicismo, tres ayudados por bajo y un pase de trinchera que eran oro molido, estropeados por la caída del toro. Luego, en el tercio (¿había aire?) la manera de presentarse ante el toro, pisando el terreno, la verticalidad sin impostar, la muleta agarrada con la derecha por el centro del palillo, el cite suave y mandón, la posición erguida, el toreo hecho de pura naturalidad, como quien va por la calle y se encuentra a un conocido, y el toro conducido hasta el final del muletazo y ligado, cosido, con el siguiente de manera limpísima, luego otro remate por trinchera de mucha enjundia y se pasa la muleta a la zurda donde acaso no acaba de dar el paso adelante, y no plantea el cite con la nitidez que lo hizo en los redondos anteriores y no consigue la ligazón, estando en el toreo al natural por debajo de lo demostrado con anterioridad. Luego vuelve a la diestra y tras un final algo embarullado con algunos enganchones deja una estocada baja. Da una vuelta al ruedo de mucho peso, más que decenas de esas orejas que antes de llegar a la boca del Metro ya se han ido para siempre de la cabeza.

José Ramón Márquez- Aquí la crónica completa-
Fotos: Andrew Moore




lunes, marzo 21, 2016

Sobre la tarde de Domingo de Ramos en Las Ventas


 una corrida, de Gavira, con cierta desigualdad, pero bien hecha, muy seria, imponente por delante y por detrás. Toros rematados de los cuartos traseros, que no es baladí. (...) Todos ellos mansos en varas, salían rebotados de la suerte y se marchaban de espantada al caballo de la querencia. De los que desorganizan la lidia y hay que banderillear en los terrenos de toriles. Corren tiempos demansinobles, el bravo se cotiza caro. 
David Galván no me convenció. Vino con la faena hecha desde casa. El mismo quite por chicuelinas en dos toros, perdiendo los trastos al rematar; el comienzo con el pase cambiado por la espalda con un toro que hasta el momento había sido incierto, resultando cogido en la pantorrilla derecha, de la que se veía perfectamente cómo le corría la sangre por la media. Cuando mejor estaba toreando, al natural,(1)se puso a dar circulares, continuando con las manoletinas, como si estuviera en Cantalapiedra de Arriba. Dejó una estocada trasera pasando como un rayo, cortando una oreja ampliamente solicitada. No pudo salir de la enfermería y ahí quedó la historia. 
Muy generoso el público con la primera oreja que le pidieron a Curro. La faena estuvo repleta de muletazos soberbios, de enjundia, pero todos ellos en lo accesorio. Los de pecho, las trincheras y los derechazos de perfil, ligados sin solución de continuidad, acompañando y componiendo figura torera. Mucha guarnición y poca carne. Mató de media en el hoyo y dos descabellos. 
  Otra cosa fue lo del cuarto. Transcurría el trasteo por los mismos derroteros de los chispazos, los remates excelsos, cuando se echó la muleta a la mano izquierda y ligó dos tandas entre las astas del bicho, mandando en la arrancada, pasándoselo por la femoral. Sensacional. Arreciaron los olés más graves. Curro miraba con complicidad a los aficionados que se encontraba en el siete, ahora sí. Se volcó en el morrillo del toro, la estocada fue de las que valen una oreja por sí sola. No dejó escapar la oportunidad y suma su segunda Puerta Grande en Madrid. Enhorabuena. 


(1) los naturales de Galván fueron francamente buenos...que se pusiese a dar circulares y manoletinas tras esos muletazos nos resultó imcomprensible. 
Fotos: Juan Pelegrín y Álvaro Marcos ( @alvaromarcos75 )


viernes, octubre 04, 2013

Breve apunte sobre la novillada del Ventorrillo

Los tres primeros novillos respondieron al clásico "novillos de desigual presentación, nobles,  aunque justos de fuerza que bla, bla, bla..." vamos, la clásica juampedrada.
Pero en los tres últimos apareció la casta, novillos mansurrones pero con codicia y repetidores que ponían en evidencia a los novilleros al tiempo que los revistosos del puchero cargaban sus armas contra la novillada y los aficionados de Madrid.
-Cuando los aficionados reafirmábamos nuestra hipótesis de que no existe una ganadería buena cuyo nombre acabe por -illo o -illa, salieron Alagado, Afortunado y Aviador para desbaratar esta teoría
Gloria Sánchez Grande


  -los de las Edificaciones Tifán S.L. sabrán un montón de hormigón, de muros de medio pie, de grúas o de pladur, pero se ve que lo de la ganadería se les va de las manos, porque ellos se compran sus bóvidos juampedreros para que hagan las tontunas propias de esa mal llamada casta y la genética se venga en ellos haciendo que los novillos hagan todo lo que no deben, tal como apretar en el caballo, mantener la lengua dentro de la boca, enterarse de lo que hay alrededor o embestir a la manera de un toro y no de una mona.
José Ramón Márquez 

En la foto vemos a Miguel Martín quien puso dos buenos pares de banderillas . Vamos, como siempre que viene a Las Ventas.

Nota: Como escribe Enrique Martín : "los tres novilleros pensarían que los culpables de todo este descalabro eran los que ocupaban los tendidos en poco más de la mitad del aforo, si es que llegaban a esa mitad".
Los revistosos por lo que he leído, han dado con el mismo culpable 

jueves, enero 20, 2011

Sobre Málaga

Escribe Juan Ortega en la página YMálaga un artículo titulado "No es problema". Les enlazo. Copio el final:
Nada es problema para los toros en Málaga. En cien años, todos calvos
Nota añadida: En la corrida Picassiana (y de domingo de Resurrección) se anuncian los terroríficos ejemplares de Lagunajanda para Rivera, Luque y Talavante. ¡La leche!