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domingo, diciembre 04, 2016

"Esta es la receta mágica que se busca: que parezca toro, que parezca bravo, y que no lo sea”


Es peligroso el hacer con la bravura del toro comercio de comodidad para el torero: que sea bravo, pero hasta cierto límite, para que no acose y moleste al torero; que sea muy pastueño, pero que no se extreme hasta la mansedumbre que le ronda; que vaya a los picadores para salvar la divisa, pero que se deje pegar, quedándose sin tirar cornadas en el caballo; que tenga fuerza para entrar y salir , ir y venir en lances y pases, pero no tanto para que apriete en la acometida y ponga en aprieto al torero. Que no puntee en capotes y muletas. Puntear es querer y no poder cornear; iniciar sin lograr la cornada; marcarla sin propósito de darla; todo lo mas , quedarse con las ganas. Ni ese resto del instinto bravo de su raza. Que sea un toro cómodo, que es un nuevo matiz que complica y falsea la bravura y aumenta la confusión. Que sea bueno, en fin , para el torero. Esta es la receta mágica que se busca: que parezca toro, que parezca bravo, y que no lo sea”

Gregorio Corrochano¿Cómo ha de ser el toro de lidia?”
Foto superior : Indulto de un Garcigrande en Cáceres 
Foto 2: Un Miura en Bilbao

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viernes, diciembre 02, 2016

"En la suerte de varas bien hecha, es donde se ven mejor los toros"

"porque en la suerte de varas bien hecha, es donde se ven mejor los toros; aunque no fuera nada más que por esto, porque es donde mejor se ven los toros y se juzgan, debiéramos estar más atentos a ella y restaurarla como algo que tuvo grandeza, y hoy ha degenerado, hasta admitirla como un mal necesario"
Gregorio Corrochano
Foto: André Viard

martes, octubre 28, 2014

Mirar el Toro I


"La fiesta de los toros se empezó a perder cuando se dejó de mirar el toro"
Gregorio Corrochano

"... las consecuencias de que el toro no esté ya en el punto de mira del teleobjetivo del engranaje taurino está sin duda acabando con la fiesta de verdad. Y lo que es peor, si se "mira" en ganaderías y despachos, es para buscar el ganado mas descastado, borreguil y "colaborador" que vacíe de emoción la lidia y sea facilón a la hora de cortar orejitas sin cuento la figura de turno"

Yolanda Fernández Fernández Cuesta - Miembro de la Asociación El Toro de Madrid - "Mirar al Toro", artículo publicado en La Voz de la Afición (nº 45) 

jueves, noviembre 28, 2013

"¡Eso es una ventaja!"

"El año que empezaron a competir Lagartijo y Frascuelo - en Madrid naturalmente-, cuentan las revistas de la época,(...), que no conformes con verles competir mano a mano, se acordó a fin de temporada, en el mes de noviembre exactamente, celebrar dos corridas de seis toros, una para Lagartijo y otra para Frascuelo. Como es lógico, se buscaron doce toros de la misma ganadería, para igualar posibles dificultades, porque lo que se quería era verles competir en este mano a mano gigantesco y extraordinario, en el que cada uno había de matar seis toros. La primera corrida la toreó Lagartijo, como más antiguo, y la segunda, Frascuelo. Los toros de don Antonio Hernández. El día 3 de noviembre hizo Lagartijo el paseo, solo, al frente de su cuadrilla, en medio de una grán expectación.(...)
Lagartijo (...) estuvo muy bien, pero el éxito se discutió y su maestría se vió oscurecida porque los toros eran chicos. Ésta fue la opinión del público y lo que reflejaron las revistas. El ganadero se disculpó, diciendo que en estas fechas, fin de temporada, había agotado la carnada de cinqueños, y que por eso había enviado una corrida de cuatreños. (los toros chicos eran cuatreños, lector.) Frascuelo, (...) escribió a la empresa diciéndole que puesto que don Antonio Hernández no tenía mas que cuatreños, le trajeran una corrida de cinco años, de cualquier ganadería. Como el acuerdo era que los toros habían de ser de la misma ganadería, se consultó con Lagartijo, quien dijo rotundamente que no. Esta negativa se vió apoyada por los lagartijistas, que al ver que Frascuelo pedía toros de cinco años, se opusieron, diciendo "Eso es una ventaja." (Medita, lector, acerca de lo que entendían por ventaja aquellos toreros y aquellos partidiarios.) Despúes de muchas idas y venidas, y discusiones acaloradas de los dos partidos, llegó Lagartijo a Madrid y al fin dio razón a Frascuelo y accedió, y al domingo siguiente se encerraba Salvador con seis toros de cinco años del duque de Veragua.
La corrida fué magnífica. Los toros del duque, grandes, bravos y de hermosa lámina, como escogidos por el célebre ganadero para competir con los de Hernández. (Párate, lector, y considera cómo competían los ganaderos en el mismo tono que los toreros. A esto es a lo que nosotros llamamos clima.) Frascuelo tuvo una gran tarde, pero esto no nos importa, lo que nos importa destacar es el gesto y el ambiente de la fiesta de toros. El gesto de Frascuelo, pidiendo toros de cinco años; el gesto de oposición de los lagartijistas, exclamando "¡eso es una ventaja!"; el gesto del duque de Veragua, enviando una gran corrida de toros, y la influencia de la crítica y del público, que dio lugar a todo esto"

Gregorio Corrochano

Foto: caricaturas publicadas en la revista castellonense "Don Cristobal" en el mes de julio de 1887

lunes, octubre 07, 2013

Un quite de Antonio Ferrera

"Hacer el quite es quitarle (al toro) de donde está. ¿De dónde hay que quitar al toro en la suerte de varas? Hay que quitarle del caballo."
Gregorio Corrochano

Foto: Tierras Taurinas. Ferrera ayer ante un toro de Adolfo Martín 

jueves, septiembre 05, 2013

Porque en la suerte de varas bien hecha, es donde se ven mejor los toros


  • "porque en la suerte de varas bien hecha, es donde se ven mejor los toros; aunque no fuera nada más que por esto, porque es donde mejor se ven los toros y se juzgan, debiéramos estar más atentos a ella y restaurarla como algo que tuvo grandeza, y hoy ha degenerado, hasta admitirla como un mal necesario"
Gregorio Corrochano 

Foto: André Viard (Gabin Rehabi con el toro "Lagarto" de Cebada Gago)

viernes, junio 07, 2013

Sobre las encarnizadas discusiones a la salida de una corrida

"Las encarnizadas discusiones a la salida de una corrida, que tienen a veces aire de disputa, sobre todo cuando la cosecha ha sido buena; tienden todas al mismo fin: cada cual tiene necesidad de cercionarse sobre el contenido de su memoria inmediata confrotándola con la de sus correligionarios: ¿He visto bien? Nuestra percepción, que siempre intentamos perpetuar, ¿no nos traiciona desfigurando la realidad? Gregorio Corrochano (...) nos invita a la humildad: "El aficionado no sabe nunca si lo que recuerda corresponde a la verdad"
 "Vía:"El discurso de la corrida" de François Zumbiehl

foto: Juan Pelegrín

viernes, septiembre 28, 2012

Hoy hace cien años


Corrochano destacaba el carácter y vocación de Joselito:
"carácter y vocación. Carácter para imponerse una disciplina que contagie a toda la plaza y alcance a toda  su cuadrilla. Sin cuadrilla no se puede torear. Por la cuadrilla se conoce al maestro. Vocación para hacer de su profesión, su vida. No sentirse a gusto fuera de la profesión. No estar jamás íntimamente satisfecho. Querer siempre hacer más, superarse. Superarse, no estancarse engreído en íntima adoración, porque el narcisismo limita las posibilidades para el artista y estanca al torero que cree que no hay más allá. La maestría es, por el contrario, un afán ilimitado; buscar desesperadamente la perfección cada día"
Nota: la tercera foto la acabo de copiar del blog "La razón incorpórea" , en donde aparece esta nota:  Un Joselito muy joven brinda el toro de su alternativa (Excepcional documento gráfico publicado en la revista Nuevo Mundo el 3 de octubre de 1912)

jueves, septiembre 27, 2012

Sobre Joselito en el centenario de su alternativa (IV)



"Con Gallito y Belmonte se da el caso admirable de que las dos concepciones que tienen del toreo no se conservan aisladas, indiferentes, sino que empiezan por cederse, por comprenderse y acaban por fundirse. Joselito, el maestro, acepta que el toro puede llevarse más ceñido y más templado, lo que hace la regla más extrecha y los principios más exactos. Belmonte empieza a comprender que los terrenos de la plaza, si son propiedad de la Diputacón o la Maestranza, durante la lidia los poseen proindiviso el torero y el toro, y que es torero al que le toca deslindar, para saber por dónde anda. Recordamos que fue en Bilbao, en una dificultosa corrida, donde Belmonte toreó y dominó un toro como lo hubiera dominado Gallito. (...).
Y esto, sin perder ninguno de los dos su personalidad, sin parecerse el uno al otro en ningún momento, sin copiarse. (...). Gallito y Belmonte se estimulaban, se completaban de tal manera, que quien no los viera no vio el toreo completo en una tarde"
Gregorio Corrochano
Nota: las fotos 2ª y 3ª las tomé del blog "La razón incorpórea" , por cierto, organizadores de la iniciativa "Gallistas del mundo uníos" del que ya os informamos en este bliog y sobre la que también informan  Paz Domingo y Rafael Cabrera . 

martes, noviembre 08, 2011

Sobre la lidia y dos faenas para el recuerdo




"El torero que no lidia al toro y el espectador que, desdeña la lidia tienen una afición de tal para cual. Son los analfabetos del toreo, aun en las tardes de aparente éxito, en las que, a favor de la casualidad, uno pide la oreja y el otro la corta. ¡Cuántos malos toreros cortan orejas!"
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Destaco dos faenas de esta temporada:
-La primera la protagonizó El Fundi al 4ª toro de Palha lidiado en la Feria de Azpeitia. Copio de la crónica de Barquerito de ese día:
Lo que encareció la tarde fue una muy distinguida faena de calidad: la de El Fundi al cuarto de corrida, que sacó aire huidizo y corretón, y se dolió de blando -o sea, de manso escupido- en un puyazo trasero y hasta cinco picotazos que no llegaron ni a sangrarlo bien porque se iba sin dejarse meter ni las cuerdas. Casi en silencio, el diestro de Fuenlabrada le había pegado cinco espléndidos lances de brega que corrigieron un vicio mayor: el toro punteaba. Y otro menor: el de soltarse de engaño. Un detalle de nobleza: Fernando Galindo tropezó cuando bregaba antes de varas, cayó inerme y no hizo por él el toro. El Fundi estuvo al quite.
Y, en fin, a su hora la faena, que fue soberbia por todo: sitio, terrenos, tiempos y temple. Para dominar de primeras la incierta inercia del toro, suaves muletazos arrancados con el pico de la muleta, que tuvieron efecto balsámico; y, luego, sujetado, el toro dejó de protestar al sentirse tan toreado, El Fundi se animó con casi un concierto: despacioso, encajado, descargado, puro reposo, toreó a placer, cara y cadenciosamente con la mano izquierda, ligó el farol con el de pecho, se lució en el toreo cambiado de trinchera, se adornó con el molinete gallista y, claro, el toro parecía otro. Era altísimo de cruz. Dio lo mismo: casi al encuentro El Fundi cobró una estocada casi en la yema. La ilusión con que se fue a la cara del toro hasta verlo rodar pareció de torero nuevo. ¡Obra maestra!
-La segunda la protagonizó Diego Urdiales ante el 5º toro de Victorino en Bilbao. Copio unas lineas de la crónica de Eneko Andueza publicada en El Chofre:
  un toro largo, quizá el más alto de la corrida, un toro cuajado al que le dieron brea en el caballo en un tercio en el que se empleó metiendo los riñones. Encastado toro que exigió mucho en la muleta, que puso a prueba y pidió el carnet a un torero que tuvo bastante más vergüenza torera que la mayoría de las figuras que han pisado Vista Alegre esta temporada. Tremendamente cruzado y sincero, con un valor seco que en algunos momentos hizo aguantar la respiración al personal, con torería, pundonor y haciendo bien las cosas. Una faena intensa, emocionante por lo sincera y lo cruda, importante por cuanto hizo, expuso y demostró, una faena importante porque hubo muchos momentos, los más diría yo, en los que Diego Urdiales hizo el toreo sin ningún tipo de gesto de cara a la galería. Importante, meritoria, valiente, digna y reveladora faena que se lo agradecimos sinceramente como aficionados que somos. Un primer pinchazo al tropezar con una banderilla, otro pinchazo arriba saliendo trompicado y una estocada que le dejaron sin oreja pero con una vuelta con muchísima fuerza, con tanta fuerza que valió bastante más que cualquiera de las dos orejas que se habían cortado.
Foto de Urdiales:Fernando Domingo-Aldama para El País

viernes, julio 08, 2011

"porque en la suerte de varas bien hecha, es donde se ven mejor los toros; aunque no fuera nada más que por esto, porque es donde mejor se ven los toros y se juzgan, debiéramos estar más atentos a ella y restaurarla como algo que tuvo grandeza, y hoy ha degenerado, hasta admitirla como un mal necesario"
Gregorio Corrochano
nota: seguimos repitiendo

Foto: manon

jueves, abril 28, 2011

Los mandamientos de las corridas de toros (Gregorio Corrochano)




Sale el toro. El que quiera ver bien una corrida, que no pierda de vista al toro. Donde está el toro, está la corrida. Que no se distraiga por mirar a un torero. Siguiendo al toro, ya se encontrará con el torero. Fíjate cómo corre el peón el toro, porque no es lo mismo que el peón corra al toro, que el toro corra al peón. Cuando éste se mete precipitadamente en el burladero, y no le da tiempo a esconder el capote, el toro se estrella en el burladero y se lastima, es que el toro corre al peón. No le aplaudas los recortes. Cuanto más bravo es el toro, cuanto más fuerte se arranca, más daño sufre en los cuartos traseros, principalmente, con el recorte que le obliga a frenar y cambiar rápidamente de dirección. Sabed, que estos recortes están prohibidos y multados en ese reglamento que no se cumple. No incurras en aplaudir lo que está sancionado. Si los recortes se multaran, y se publicaran las multas como se publican otras, el que aplaude se daría cuenta de que su afición también ha incurrido en multa.
Cuando el picador barrena y mete el palo, aparta la vista del picador y mira al matador, que tiene un capote de brega y un turno para entrar al quite. (Entrar, ir a sacar al toro, ir a quitar al toro del picador, no esperar a que salga el toro cuando pueda del enredo del peto sin salida). No le pidas al picador que saque el palo. El picador, ni puede, ni debe sacar el palo. Es su defensa y la del caballo. Si saca el palo en el centro de la suerte, le estrella el toro. Aunque este picando muy mal no puede sacar el palo. Es como si a un torero, porque está toreando mal, se le obligara a tirar el capote. Las suertes del toreo son buenas o malas, pero no admiten enmienda hasta que terminan. Lo que tiene que hacer el matador es precipitar el quite. Si quieres bien al toro, no te conformes con verle en dos puyazos de muerte, sino en varios puyazos de castigo.
No pidáis que banderilleen los matadores. No saben ni los que parece que saben. ¿Quiebra alguno un par en los medios, como hacían antes los matadores para diferenciarse de sus banderilleros? No; lo que hacen es cuartear más o menos espectacularmente, sin cuadrar ni parar en la cabeza del toro. Todo rápido, recipitado, confuso. No interesa. Prefiero al “Vito” y “Almensilla”.
La distancia de la muleta al toro, no hay que medirla antes del pase, sino en el centro del pase y después del pase. Antes del pase, el terreno depende de la bravura, de los pies y del estado del toro por el exceso o la falta de castigo. Se puede citar distanciado o muy cerca, del toro depende más que del torero; en la lidia de hoy depende del picador. Ni tan distante que el toro no acuda al cite, ni tan cerca que no se pueda adelantar la muleta, que es como se deben empezar los pases para ser completos. Cada toro tiene su sitio, como cada torero. Lo que hay que mirar son los pies del torero en el centro del pase cuando se está pasando al toro, la distancia a que le pasa, y la distancia a que se lo deja o remata el pase. Esa distancia, despegada o ceñida, y la quietud de pies en ese instante es lo verdaderamente importante del pase; más, mucho más que la distancia a que se coloca para dar el pase. Porque la quietud y la distancia en el centro de la suerte revelan que el toro va muy bien toreado, a su temple, muy embarcado en la muleta, que el que manda es el torero. El pase hay que rematarle, sin dejarse enganchar la muleta -temple- y llevarle, hasta dejarle a una distancia, que el torero no tenga que irse, ni dar un salto atrás, para ligar la faena sin interrupción, sin que pueda servir de pretexto salirse para saludar. Ya saludará después.
El toreo debe fluir con naturalidad, sin violencias y espontáneamente. Todo lo preparado es artificioso, incluso los pases de pecho, que no deben porfiarse, sino ligarlos en los remates naturales, como una consecuencia, que es lo que son. Los pases obligados de pecho, que es lo contrario de los preparados, porque supone pararse y echarse por delante un toro, con serenidad, sin enmendarse, cuando se le revuelve para cogerle. Estos fueron siempre los pases más destacados. Si esto decimos de los pases preparados de pecho, que aunque preparados tienen calidad, ¿qué diremos de esos pases que se preparan retorciéndose, y se amplían echando el brazo a las ancas del toro, como en un coleo, que acaban en el pase del “tío vivo”?
En los mandamientos de la estocada, no queremos entrar, hasta que un premio Nobel de Medicina descubra el tratamiento de la enfermedad del estoque de madera, y los matadores, ya curados, puedan practicarla, sin las deficiencias que hay que achacar a la lesión de una mano.
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viernes, enero 14, 2011

"porque en la suerte de varas bien hecha, es donde se ven mejor los toros; aunque no fuera nada más que por esto, porque es donde mejor se ven los toros y se juzgan, debiéramos estar más atentos a ella y restaurarla como algo que tuvo grandeza, y hoy ha degenerado, hasta admitirla como un mal necesario"
Gregorio Corrochano
nota: seguimos repitiendo

martes, diciembre 14, 2010

Sobre los encastes arrincomados por los toreros ( Javier Salamanca)

SOBRE LOS ENCASTES MALDITOS Y GANADERÍAS A CUIDAR.
(Javier Salamanca)
Lo que ahora es un hecho, ya empezó a fraguarse en tiempos atrás, encastes arrinconados por los toreros simplemente porque tienen fiereza, defienden cara su muerte y no son tontos aun metiendo la cara y embistiendo, la misma cantinela un monton de años después, no lo digo yo , lo decía Gregorio Corrochano. Gregorio Corrochano, escritor y crítico taurino, hace en ABC del 9 de abril de 1929 unas reflexiones sobre nobleza y bravura del toro.
Dice así haciendo referencia a las reses lidiadas en Madrid dos días antes:
“Los toros del conde de SANTA COLOMA caminan, si no entraron ya, hacia el grupo de los indeseables. Y no lo decimos después de presenciar la corrida del domingo; antes de verla, la víspera, en presencia del cartel, lo pensábamos. Disfrutaron muchos años de esta excepcional repulsa los toros de MIURA, actitud que disimulaban los toreros de entonces con aquella condición admirable de arrostrarlo todo menos el ridículo. Que digan las empresas si la mayor dificultad de hoy no es acoplar la corrida de Miura. Pero si solamente los toros de Miura constituyesen una preocupación de inquietud en los toreros, esto no tendría mas importancia que el concepto relajado de la profesión. Lo grave, lo vital es que esto va teniendo otras derivaciones y se extiende a las ganaderías fundamentales. Es que las castas de PARLADÉ y SALTILLO empiezan a preocupar, es que a la ganadería de Santa Coloma empiezan también a darla de lado. ¿Por qué? Es porque hay que razonarlo aparte. En estas castas están los toros más bravos, los que tienen condición de fiereza; estos toros se arrancan a tirar la cornada, a herir, y el torero tiene su peligrosa defensa en torearlos. Es decir, hay que exponer y hay que torear, en lo que se diferencian de esos otros que van y vienen alegres y juguetones, haciendo como que embisten; toros un poco artificiales, tirando a media casta, porque un cosechero, gran comerciante, echó agua al vino para que no resultara fuerte a ciertos paladares...”.

NOTA: ¿Dónde estarán los toros de estos y otros encastes que ya agonizan dentro de 10..15…o 20 años?
Foto: Toro de Barcial fotografiado por Vicente

lunes, diciembre 13, 2010

Más sobre la suerte de varas

"porque en la suerte de varas bien hecha, es donde se ven mejor los toros; aunque no fuera nada más que por esto, porque es donde mejor se ven los toros y se juzgan, debiéramos estar más atentos a ella y restaurarla como algo que tuvo grandeza, y hoy ha degenerado, hasta admitirla como un mal necesario"
Gregorio Coorrochano
Nota: Si, me repito

jueves, enero 14, 2010

Sobre los quites

"Hacer el quite es quitarle (al toro) de donde está. ¿De dónde hay que quitar al toro en la suerte de varas? Hay que quitarle del caballo. Si el matador no le quita, sino que espera a que salga; si cuando el picador barrena y mete el palo, es un espectador contemplativo; si no interviene con su capote, que por algo se llama de brega, ¿qué entiende este matador por quite?
(...)
No solamente hay que quitar al toro del caballo, sino que hay que dejarle otra vez en suerte. Esto consiste en que el toro quede de tal manera situado, frente al picador (...), que sin la intervención de los peones, sin darle un capotazo, esté en disposición de tomar otra puya. Eso de esperar al toro arrancado o huido, dar unos lances de capa buenos o malos, supongamos que muy buenos, y quede el toro donde quede, y ahora vengan capotazos para colocarle en suerte, eso ni es hacer el quite, ni es de matadores de toros, ni es de lidiadores, ni es tener cabeza de de torero aunque se cubra con montera. Si hubiera afición al toro, cuando un torero hace eso y deja el toro descolocado, y empieza el capoteo, y peones para un lado y por otro, sería un motivo de enérgica protesta, por falta de cuidado, por falta de afición, por negligencia, y por ser un síntoma clarísimo, inequívovo, de incopetencia"
Gregorio Corrochano (¿Qué es torear? Introducción a las tauromaquias de Joselito y Domingo Ortega)
Foto :Manón

sábado, enero 09, 2010

Sobre Joselito y Belmonte


"Con Gallito y Belmonte se da el caso admirable de que las dos concepciones que tienen del toreo no se conservan aisladas, indiferentes, sino que empiezan por cederse, por comprenderse y acaban por fundirse. Joselito, el maestro, acepta que el toro puede llevarse más ceñido y más templado, lo que hace la regla más extrecha y los principios más exactos. Belmonte empieza a comprender que los terrenos de la plaza, si son propiedad de la Diputacón o la Maestranza, durante la lidia los poseen proindiviso el torero y el toro, y que es torero al que le toca deslindar, para saber por dónde anda. Recordamos que fue en Bilbao, en una dificultosa corrida, donde Belmonte toreó y dominó un toro como lo hubiera dominado Gallito. (...).
Y esto, sin perder ninguno de los dos su personalidad, sin parecerse el uno al otro en ningún momento, sin copiarse. (...). Gallito y Belmonte se estimulaban, se completaban de tal manera, que quien no los viera no vio el toreo completo en una tarde"

martes, diciembre 15, 2009

Sobre la lidia

"El torero que no lidia al toro y el espectador que, desdeña la lidia tienen una afición de tal para cual. Son los analfabetos del toreo, aun en las tardes de aparente éxito, en las que, a favor de la casualidad, uno pide la oreja y el otro la corta. ¡Cuántos malos toreros cortan orejas!"

viernes, diciembre 11, 2009

Sobre el remate


"El remate de las suertes, dejar al toro donde se deba quedar, para seguir toreando sin enmendarse, para ligar las faenas, es lo perfecto, la quintaesecia del toreo.
Torero que no remata el pase o el lance, no torea bien; aunque se ponga muy cerca, aunque le pase muy cerca, aunque se manche la taleguilla de sangre, no torea bien, está cerca del toro y nada mas"

miércoles, noviembre 25, 2009

Sobre la importancia que tuvieron los picadores

"LLegó el varilarguero Sevilla a torear una corrida en Barcelona. Procedía la diligencia en la que viajaba, de un lugar donde había cólera. Al llegar a la ciudad condal, el servicio sanitario dispuso que todos los viajeros quedasen en lazareto. Todos menos el picador Sevilla, del que no se podía prescindir en la corrida. Francisco Sevilla se negó a la excepción que con él quería hacerse, alegando que todos procedían del mismo lugar declarado sucio por la epidemia, y decidió correr la suerte de sus compañeros de viaje. Hubo consultas, se hicieron gestiones y llegóse a la conclusión, de que no podía darse la corrida sin el picador Sevilla. En vista de lo cual, se prescindió por esta vez del lazareto y entraron en Barcelona, el picador insustituible, y sus compañeros de viaje. ¿Tendría importancia el picador?"