La frontera natural del macizo pirenaico ha podido con la unidad
vascona, de la que sólo pervive una inmensa nostalgia, materializada
en la permanencia de un Euskal Herría mítico. En francés traducen
esta palabra por “Pays Basque”, y el término es adaptado al
castellano como País Vasco. Las fronteras políticas se fijan,
partiendo en dos el territorio de la antigua vasconia. Sin embargo,
dos especies desafían estos límites administrativos: los
contrabandistas vascos y los Betizus (behi = vaca, izua = salvaje) .
La apertura del mercado europeo acaba con los primeros, pero los
otros resisten: en total libertad y en peligro por la vertiente
francesa, más controlados y protegidos en España.
[…]
Desde tiempos inmemoriales, leyendas compartidas a ambos lados de la
frontera política, que divide el País Vasco en dos mitades, hablan
del “zezengorri”, el toro rojo guardián de las cuevas
pirenaicas, y que a veces toma apariencia humana. Un zezengorri muy
similar a la vaca roja pintada en varias cuevas, entre ellas las deLascaux y Sainte Colome en Francia, o la de Arenaza en Galdames, en
Vizcaya. En
aquellas leyendas, el zezengorri arroja fuego por sus fosas nasales o
su boca y, a veces, le arden los cuernos. En estas mismas leyendas,
el toro rojo se asocia, como guardián de las cuevas, a la efigie de
Mari, la Diosa Madre, símbolo de la fertilidad. Ligado con el toro
fiero, emblema de la potencia y la bravura, se reproduce el mítico
binomio pintado primero en la cueva de Chauvet (ver opus 27), y
presente después en todas las culturas mediterráneas (ver opus 28).
Según el aita (padre) Joxemiel Barandiaran, sacerdote, antropólogo,
etnólogo y arqueólogo vasco, estas leyendas fueron inspiradas por
el Betizu, raza autóctona del Pirineo vasco, un toro salvaje de poca
alzada pero de casta endemoniada que fue utilizado en los juegos
taurinos desde tiempos remotos.
Foto superior: Betizu
Foto inferior : Mapa de dialectes d'Euskal Herria - Louis Lucien Bonaparte -