Mostrando entradas con la etiqueta Julien Lescarret. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Julien Lescarret. Mostrar todas las entradas

lunes, julio 23, 2012

Sobre la tarde de José Escolar en Mont de Marsan



ÉPICA DE ROBLEÑO Y CORNADA PARA CASTAÑO EN MONT DE MARSAN
(André Viard)

Frente a una corrida seria, en parte muy complicada y en parte muy buena de José Escolar, Fernando Robleño y Julien Lescarret han salido en hombros mientras que Javier Castaño estaba operado de dos cornadas en la espalda propinadas por el muy duro quinto toro.

Seis toros de José Escolar, más en Santa Coloma los tres primeros, algo tardos y parados los dos primeros, muy noble el tercero, y más en Albaserrada los otros tres : duro el cuarto, muy peligroso el quinto y muy bueno el último.
Fernando Robleño saludo, vuelta y oreja, Javier Castaño saludo y cornada, Julien Lescarret oreja y oreja.
Saludaron después de banderillear el tercero Morenito de Arles y Manolo de los Reyes, asi como Rafael Cañada y Manolo de los Reyes después de banderillear al último. Los toros secundo, tercero y último fueron aplaudidos en el arrastre. Robleño y Lescarret salieron a hombros, pero se negó el ganadero a hacer lo mismo, explicando que cuando un toro suyo hería a un torero no cabía participar en el triunfo. Eso sí, salió discretamente el mayoral a saludar en la boca del burladero.

La feria de Mont de Marsan se ha acabado con una gran tarde torista gracias a la variedad de juego de una corrida de José Escolar que por su trapío é importancia ha mantenido el interés a lo largo de toda la tarde. Han asistido los aficionados que llenaban la plaza a una corrida de toros auténtica, con tercios de varas imponentes gracias a la gran cuadra Bonijol y a la disposición de los seis picadores, Tito Sandoval, Francisco Plazas, Alfonso Doblado, Fernando Sánchez, Rafael Saúco y Marc Reynaud que fueron llamados a saludar al final del festejo. Ganó el premio al mejor tercio Tito Sandoval, montado en el maravilloso caballo Tabarly de menos de 570 kilos.

El momento más emotivo de esta corrida que quedará en el recuerdo vino con la lidia del quinto toro, bajo, fino, muy astifino, pero muy complicado y descolocándose en los capotes : cogió a Castaño cuando lo ponía en suerte, lo lanzó en el aire y le infligió al vuelo dos cornadas en las espalda antes de que cayerá el suelo. Una prenda importante que se hizo dueño del ruedo, rompiendo capotes y persiguiendo a la gente en todos los tercios. Cobró cinco puyazos de Fernando Sánchez, el último desde el centro donde le colocó Fernando Robleño. A continuación, y mientras que la plaza entera se ponía de pié para alentar a Robleño del cual se esperaba una lidia sobre las piernas y una estocada al paso de banderillas, el público de Mont de Marsan vió como éste se adueñaba poco a poco del toro, tragando mucho y apostando en cada muletazo, primero sobre el pitón izquierdo y luego sobre el derecho. Una faena épica de torero maduro con sangre fría é ideas claras. Aguantó Robleño miradas y colacadas hasta que, rendido el toro, le rubricó un formidable volapié en todo el alto. Desafortunadamente, el toro se emplazó, y Robleño tardó en descabellarlo después de numerosos intentos. Se concedió una oreja de peso, pero de haber descabellado antes, es probable que el público le hubiese pedido hasta el rabo.
Frente al primero, un toro bravo pero tardo y pronto apagado no tuvo opción, y frente al cuarto, otra prenda sin llegar a la dificultad del quinto, Robleño hizo ya un gran esfuerzo, perdiendo la oreja ganada a ley después de dos pinchazos y una estocada desprendida.

Bravo también en cuatro varas desde el centro de Tito Sandival, fué el segundo que se rajó demasiado pronto para permitirle a Javier Castaño quien lo empujó siempre para adelante de levantar vuelo. Mató de gran estocada y escuchó una ovación. El quinto evidenció en seguida su sentido, y en el primer capotazo de Castaño en el momento de ponerlo en suerte, se atravesó y lo cogió de lleno.

A Julien Lescarret le tocaron los dos mejores toros de la corrida, un tercero bravo en tres varas, noble y con buen són, frente el cual se acopló a rachas. Mató de una entera tendida después de un pinchazo y cortó una oreja. El último fué con diferencia el mejor toro de la corrida, bravo en tres varas, y evidenciando después buen tranco, buen son, mucha humiliación y fijeza por ambos pitones. Otra vez se acompló a rachas Lescarret, y después de dejar una estocada entera y tendida cortó una nueva oreja.

Javier Castaño está ahora mismo operado de dos cornadas en la espalda, una por lo visto superficial, y otra más grave.



sábado, abril 23, 2011

Corrida de Baltasar Ibán en Aignan


Padilla, Lescarret y Alberto Aguilar en el cartel.
Nota: veo este cartel y me viene a la mente estas palabras leídas en el post de Clarín referente a la Francia Taurina. :
Por las ferias tan atractivas que organizan en medio centenar de localidades; por su amor al toro y a la variedad de encastes (muchas ganaderías sobreviven gracias al mercado francés); por la inclusión de toreros que no son primeras figuras, pero que se curten y se forjan un cartel en Francia; por el modo de gestionar las plazas; y por enorgullecerse de su tradición taurina.
Nota: Aignan, en donde se lidiarán los toros de Baltasar Ibán que ven en la fotografía, es una población de poco menos de 1000 habitantes.

martes, agosto 10, 2010

Sobre la corrida concurso de Vic-Fezensac (Álvaro de Diego)


El viernes, 6 de agosto, llegamos a la coqueta plaza de Vic Fezensac para asistir a una más que interesante ‘corrida concurso exclusivamente francesa’. Prácticamente tres cuartos de plaza, en la que el silencio, respeto y concimiento de sus aficionados deja impresionado a cualquiera.

De los 6 toros lidiados, de impecable presentación a excepción del feo tercero, (el sobrero de L’Astarac), ya que el toro de Luc Jalabert se rompió un pitón al enchiquerarlo, destacamos la impresionante estampa del toro de Hubert Yonnet, rematadísimo por delante y atrás, y dos puñales por pitones que pocas veces se ven. Le dieron mucha leña en varas y se vino abajo, aunque tampoco traía de salida mucha fuerza en los remos. El toro de Robert Margé,un colorado, muy Domecq él, fue el que a la postre se llevó el concurso. Se trató de un toro que no se empleó a fondo en el caballo, pero que a la muleta llegó como cualquier figura de hoy anhela, largo, arrancándose al toque, humillando y con el hocico pegado a la arena. Julien Lescarret le dio 30 muletazos pero se podía haber quedado dormido delante de él dándole pases toda la noche. Para nosotros, el toro más importante de la tarde fue el sexto. Un toro de bandera de Pagés Mailhan (Arranz), con el que vivimos un tercio de varas de una emoción indescriptible. El Pimpi puso tres puyazos en la yema, después de torear a caballo de verdad. Gran parte de la emoción la puso, como no, el magnífico caballo de la cuadra de Bonijol, posiblemente la mejor cuadra que hay hoy en día. Un caballo ligero y fuerte, rápido de reflejos y obediente a la mano. La pregunta que nos hacemos es ¿Por qué los mismos picadores que aquí nos desesperan, en Francia nos emocionan y además reflejan sus ganas de hacer bien la cosas? El toro en la muleta siguió con la misma codicia y Julien Miletto le cortó las dos orejas también.
Excesivos trofeos para los toreros, pero una magnífica tarde de toros que hoy en día es totalmente impensable bajo nuestras fronteras.
Si tuviéramos que poner un pero sería el que los mayorales salieron a saludar y dar la vuelta con el matador de turno sin que finalizara la corrida, lo que a nuestro parecer no muestra mucho el respeto hacia el resto de ganaderos, y menos en una concurso.

Foto: Vía Aplausos