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domingo, octubre 06, 2019

EL CID

La cosa de hoy iba, por completo, de El Cid, un torero que, mientras otros recibían las floreadas guirnaldas de la crítica selecta y nada interesada, mientras los adjetivos servían para ir haciendo tragar a las gentes el ricino del toreo de renuncia, del toreo sin toro, Manuel Cid iba conformando su carrera basada en la pureza y en el toro, las dos inmutables patas en que reposa la tauromaquia que importa. Manuel Cid fue abriendo las puertas grandes de Madrid, de Bilbao, de Sevilla (allí la dicen la del Príncipe) a base de estar frente al toro, el que mete miedo, el que es un problema, el que no regala nada más que la incertidumbre de su embestida lista. El Cid ha abierto los más difíciles cerrojos de las Plazas más exigentes con los toros de Victorino Martín donde otros han hecho sus gestas a base de cuvillejos y de juampedritis de todo a cien, dejándose la vida en cada cite, en cada natural. En Bilbao, el día histórico de los seis de Victorino, la que posiblemente sea la corrida más importante que se ha visto en lo que llevamos de siglo XXI, cuando Cid viene de matar al cuarto, le pregunta a Boni, su excelente peón:

-¿Cuántos quedan?

José Ramón Márquez.

Foto: Andrew Moore

viernes, agosto 02, 2019



El cuarto, precioso de hechuras, de nombre Rebaja, número 46, fue un gran toro por bravura, fijeza y movilidad.
Aplausos

jueves, mayo 23, 2019

Roca Rey







Quedaba el sexto como último cartucho de la primera de las tres tardes que Roca Rey tiene firmadas en la feria. Y fue con ese toro, muy en juampedro clásico, negro zaino, culopollo, serio por delante. Con ese toro fue el poner de acuerdo a todos, tirios y troyanos, porque con él llegó la faena de consagración. Una faena de fantástica rotundidad por lo que tuvo de gobierno del toro desde el arranque en los medios –cite de largo, un cambiado por la espalda librado a media altura y no por arriba, y dos parecidos al instante cosidos con el natural y el de pecho- hasta la hora misma de la igualada, cuyo prólogo inmediato fueron una tanda de cinco naturales monumentales, y el de pecho, y una muy temeraria serie de bernadinas abrochadas con la trincherilla y el natural. Y, luego, la estocada hasta el puño y en la yema. 

Barquerito

Fotos: Andrew Moore

jueves, mayo 10, 2018

La corrida de La Quinta. Fotos de Andrew Moore ( y breves notas mías)












Corrida de La Quinta. Preciosa corrida aunque algunos ejemplares estaban pasados de kgrs. En general faltos de casta y fuerza. A destacar el noble 4 y el encastado 6.
Juan Bautista: Correcto, pero sin dar ese paso que se espera. Buena estocada al 4º, que creo tenía mas faena, sobre todo, por el izquierdo)
El Cid: Una pena
Morenito de Aranda: Destacar el capote en su primero y el inicio de faena al encastado 6. El sexto le descubrió y pudo con él
Cuadrillas; Destacar los pares de José Manuel Zamorano y la Brega de Rafael González

viernes, junio 09, 2017

Vigésima novena de feria


5 toros de Alcurrucén y 1 de El Cortijillo para El Cid, Joselito Adame y Juan del Álamo

Los hermanos Lozano han enviado hoy una corrida mansa y con mal genio, toros ásperos que buscaban la querencia, rehuían los capotes, huían de los caballos y ponían en dificultades a los banderilleros y a todo el que se acercara a ellos. Fue derribado un caballo de picar de un topetazo terrible. Al último tercio llegaban algo más tranquilos pero con fuerza.

Con este material ni El Cid ni Joselito Adame fueron capaces de acoplarse, a lo mejor no pusieron el suficiente empeño, estuvieron despegados, perfileros y aliviándose continuamente y así no se contacta con los tendidos, no se transmite emoción y la lidia pierde todo su interés.
El Cid, que tantas tardes de buenas sensaciones y tantas emociones nos ha dado con esa mano izquierda prodigiosa que arrastraba una muleta que podía con todos los toros ha dejado de sentirse cómodo en su oficio y sólo le sale un toreo vulgar que no transmite nada, lo mejor que podía hacer es parar un tiempo y retomar fuerzas y moral antes de volver a enfrentarse con un toro.

Pero medio escondido en el cartel de hoy estaba Juan del Álamo, que ha recibido al tercer toro de la tarde y le ha enseñado a embestir en una serie de verónicas de muy buen gusto. Ha comenzado la faena con unos majestuosos doblones que han encandilado al toro y le ha llevado bien toreado hasta los medios, donde ha realizado una faena maciza, dos series de redondos y dos de naturales todos ligados y de buena factura, mandando en el toro en todo momento, sin perderle la cara y obligándole a permanecer en el centro del anillo ávido de muleta, vuelta a los doblones para cuadrarle y meterle una estocada en lo alto aunque algo tendida. El toro ha muerto como los bravos, de pie en el centro del anillo. Juan del Álamo ha logrado una espléndida faena toreando desde la verticalidad y con una naturalidad y una facilidad que parecía imposible con un toro que de salida no parecía valer ni para tacos de escopeta, su cambio se ha debido fundamentalmente al manejo de la situación por un torero a carta cabal.
Ha cortado una oreja (el usía D. Trinidad le ha negado la segunda muy solicitada por el público) que ha paseado en dos aclamadas vueltas al ruedo.

Al sexto le ha hecho una faena digna y de valor sacando el máximo provecho de un animal muy complicado por su incierta embestida y sus peligrosos derrotes, ha entrado a matar a ley tirándose sobre el morrillo pero la estocada caído baja, a pesar de lo cual ha cortado una oreja y ha abierto la puerta grande de las Ventas, su actitud y buen hacer toda la tarde son sin duda merecimientos suficientes.
Enhorabuena torero.

Jandro

jueves, 8 de junio de 2017
Fotos: Andrew Moore


domingo, octubre 02, 2016

Adolfos



La ganadería de Adolfo Martín siempre garantiza toros de interés, la casta es un factor determinante a lo largo de toda la corrida, tanto es así que los toreros toman precauciones guiados únicamente por el nombre y la historia de la ganadería y sin embargo, y últimamente con frecuencia, esas precauciones, esos miedos, esos alivios resultan excesivos e innecesarios.

Este ha sido el caso de Rafaelillo que ante su primer toro boyante y noble sin paliativos se ha comportado como si tuviera ante sí una alimaña traicionera. La ilusión ante un interesantísimo comienzo de faena se ha ido al traste cuando serie tras serie le ha recortado el viaje al toro para de esta manera limitar su embestida y sus excelentes cualidades.
El cuarto toro escaso de fuerza no ha recibido mejor trato pero Rafaelillo ha logrado una excelente estocada. Lamentable la actuación de los picadores de su cuadrilla que sin lugar a dudas actúan bajo sus órdenes y desvirtúan el tercio de varas abusando del castigo en el primer puyazo sin motivo que lo justifique.

Tampoco el Cid ha tenido una buena tarde, ante un lote muy aprovechable que tenía mucho que torear y que sólo por el pitón derecho de cada toro ha aprovechado en cierta medida mientras que cuando se echaba la muleta a la izquierda se aliviaba descaradamente toreando fuera de cacho y abusando del pico y desluciendo por tanto su toreo y el toro.
El quinto toro se ha apagado muy pronto: adolecía de fuerza, de vigor, pero sin duda la mala actuación del Cid ha contribuido en gran medida a este desenlace.
Cómo recordamos esa mano izquierda del Cid que fue la más poderosa de la tauromaquia en su momento con toros de esta índole.

El peor lote le ha tocado a Morenito de Aranda que ha bregado con un descastado y muy escaso de fuerzas tercero y un manso sexto al que a pesar de conseguir darle una serie en el platillo de la plaza pronto se le ha ido a tablas y Morenito ha concluido con rapidez una labor que parecía realizada a la fuerza, sin ganas.

Con muy escaso bagaje artístico se cierra la feria de otoño, sólo una oreja excesivamente generosa para Román y ni una vuelta al ruedo más.
No sabemos qué deparará el cambio de empresa pero como sigamos por el camino descendente marcado por Taurodelta no tendrán que venir de fuera para acabar con la tauromaquia.

Jandro

domingo, 2 de octubre de 2016

domingo, julio 31, 2016

"Madroñito" , de Adolfo Martín , indultado en Santander



Madroñito, número 2, de 511 kilos y de pelo cárdeno, se ganó la vida con su bravura en el ruedo, convirtiéndose en el primer ejemplar indultado en la historia del coso de Cuatro Caminos. Lo enceló El Cid en su capote a la verónica dejando trazos suaves en los que Madroñito ya mostró sus condiciones. Buen tranco y codicia para seguir los avíos del de Salteras. Entró dos veces al caballo. Brindó al público El Cid, instrumentando una primera serie en los medios por el pitón derecho extraordinaria, sometiendo, obligando y poniendo a los tendidos de su parte. Sensacional Madroñito y sensacional el sevillano por el izquierdo, mejorando su quehacer por el pitón derecho. Los olés retumbaron en las tablas mientras se vaciaba en los de pecho. El público pidió, y obtuvo, el perdón para el toro. El presidente sacó junto al pañuelo naranja dos pañuelos blancos reconociendo la labor de El Cid
Aplausos

Clarito Madroñito. Chato, guapo, asaltillado, bajo, cortito, la testuz rizada, limpia la mirada. No paró de humillardesde el minuto uno. Ni de embestir. Surcos en la arena oscura. Dos puyazos en serio. Un poquito de espera en banderillas por el izquierdo. ¡Pero cómo fue por el izquierdo! Y por el derecho también.
El Cid lo bordó. De verdad. Como si hubiera que recalcarlo para creérselo. Un pelín acelerado en las primeras tandas diestras como único matiz. Perdón porque no valdría la pena ni ponerlo. Cuando sonó la hora de la zurda, una serie redujo el tiempo. Cuatro naturales descomunales. Bárbaros. De aquí a la eternidad. Un túnel dimensional con El Cid de aquella noche santanderina mano a mano conCésar Rincón en 2005. Acodado, roto, lento. El afarolado y el de pecho. Cuanto más abajo,Madroñito más profundizaba en su embestida. Y Manuel Jesús también. Intercaló las manos. Floreó las rondas. Se recreó en adornos encadenados. Cuando se dobló con una hondura cierta, genuflexo y tremendamente torero, El Cid sonrió. No se sabe a quién guiñó la sonrisa. Puede que al destino o a la idea de seguir toreando. Tampoco se sabe si fue antes o inmediatamente después de que alguien gritase "¡no lo mates!". Ni tan siquiera queda el recuerdo de si El Cid de Salteras se había perfilado con la espada. La cuestión es que continuó la faena, y Madroñito no paraba de embestir. 
Vicente Zabala en El Mundo

Fotos: Aplausos

viernes, junio 03, 2016

Victorino Martín


Al excelente ganadero Victorino Martín le han homenajeado esta mañana descubriendo un mosaico en la plaza de las Ventas, el coso donde sus toros han triunfado tantas veces, se lo merece. En cierta ocasión nos dijo que no iba a echar agua al vino y creemos que en cierta medida ha mantenido su palabra; sus toros son ahora más tratables, mucho más tratables, pero siguen manteniendo ese hálito de dureza y peligrosidad que les ha caracterizado siempre, ahora sin fundamento, pero a veces las leyendas se valoran por encima de las realidades, y así estas corridas son evitadas por las figuras y quienes se atreven a enfrentarse a ellas se descomponen, se desfiguran y se alivian de peligros más imaginarios que reales.
Los seis toros que ha traído hoy a Madrid eran unos ejemplares preciosos con presencia y trapío irreprochables, veletos y descarados de pitones pero nobles y con movilidad frente a la muleta, remisos en los caballos: aunque acudían de largo no se empleaban (salvo el tercero) y con una pizca de picante de la casa; listos pero facilitando el buen hacer de quien fuera capaz de someterlos y mandarles con decisión.
Y no ha habido nadie capaz de semejante hazaña. En otros tiempos cuando estos toros eran mucho más fieros y buscaban las zapatillas de su matador había toreros capaces de domeñarlos y cortarles las orejas, hoy no, o bien quienes pudieran hacerlo no quieren afrontar el compromiso.
Da la impresión de que quienes figuran en los carteles de estas ganaderías son aquellos toreros que no tienen más remedio porque no les contratan para otras.
Sin embargo hoy había en la plaza dos toreros con mucha experiencia en Victorinos: Uceda Leal y sobre todo El Cid, que ha triunfado en muchas ocasiones con estos toros, y ninguno de los dos ha podido justificar mínimamente su presencia. Uceda ha recibido la mayor bronca que yo recuerdo desde las de Curro Romero por no querer saber nada del primero que apenas le ha quitado las moscas y ha entrado a matar, seguramente tenía mal genio el bicho pero cuanto menos debía haber intentado que el público se percatara de ello.
Hace ya tiempo que El Cid no es el que fue: ha brindado un toro a Victorino y otro al público y ha sido incapaz de lograr el más mínimo lucimiento, sólo los lances de salida a su primero han tenido la categoría que se le supone, pobre resultado para una tarde en la que esperábamos su vuelta a la torería grande, la que nos obsequió tantas veces y que a estas alturas parece imposible recuperar.
Miguel Abellán tampoco está preparado para estos toros, ha tenido dos muy buenos ejemplares para el triunfo pero su toreo perfilero, siempre fuera de cacho y carente de mando y enjundia le dejan en su condición de pega-pases mediocre, carente de recursos y valor.
Volvemos al archiconocido “Cuando hay toros no hay toreros” que lamentablemente siempre tenemos que recordar al final de cada San Isidro.

Jandro

viernes, 3 de junio de 2016
Fotos: Andrew Moore

sábado, junio 06, 2015

Gracias, torero

  A las 20:48 de la tarde caía el último toro. Manuel Jesús, El Cid, necesitó de un metesaca; media estocada en el rincón; un pinchazo y una estocada caída; una estocada pasada y dos descabellos; una corta desprendida y tres descabellos; una corta trasera y un descabello; para despachar la corrida de Victorino Martín con la que todos, por muy incrédulos que fueran, habían soñado con su mano izquierda. La que pudo ser y no fue. Gracias, torero.

Vazqueño -Aquí la crónica -

viernes, abril 24, 2015

Sobre la corrida de Victorino en Sevilla


El único victorino que no me gustó fue el primero por blando y soso. Segundo y sexto, fueron los típicos toros victorinos listos y exigentes, que podían haber roto si se les hubieran hecho bien las cosas. El tercero fue muy fiero y encastado. El cuarto fue alegre al caballo y en la muleta tuvo una clase excepcional. Le fue concedida la vuelta al ruedo con todo merecimiento. Pues bien, todavía fue más bravo el quinto de la tarde. Se comió el caballo en dos puyazos donde apretó por abajo, empujando más que el cuarto. Y en la muleta tuvo esa embestida humillada y vibrante de los buenos saltillos. Este quinto también merecía la vuelta al ruedo. Pero ya se sabe, esta clase de galardones suelen vincularse al éxito del torero, y El Cid estuvo como la chata…Además, los victorinos estuvieron muy bien presentados, por parejos y armoniosos.

Antonio Ferrera se mostró magistral en todo lo largo y ancho de la tarde. Sólo tuvo un fallo su actuación, no tirarse a matar con decisión al cuarto de la tarde, después de haberle cuajado una faena memorable por cadenciosa e inspirada. Después de haber toreado así, no se puede entrar a matar con tan poca decisión.

Domingo Delgado de la Cámara - aquí la crónica

Una faena extraordinaria de Antonio Ferrera. Al toro más serio de los seis: ni el más pesado, ni el más hecho, ni el más armado tampoco. Pero el de fondo más bélico y, seguramente por eso, el que mejor y más se dio. Toreo del grande y del caro. Completo Ferrera. La lidia, de una precisión y una sobriedad nada comunes. El toro volvía contrario, echó al principio las manos por delante, los dos arreones al caballo de pica fueron escalofriantes, y la manera de apretar. Una punta de fiereza.
Sobre un caballo sensacional de la cuadra de Peña, picó bien de verdad Dionisio Grilo. De los dos puyazos y tras dos largas peleas salió el toro suelto sin disimulo. Hasta esas dos salidas pareció haber dado Ferrera por descontadas. Le cumplía el toro, le gustaba. Banderilleó con diligencia –dos bravos pares de poder a poder, un tercero cambiado en tablas- y brindó al público.
La cosa estalló enseguida. Tres muletazos de tanteo y a los medios sin más espera. El toro pretendió soltarse –una rara y pasajera querencia hacia la puerta de arrastre- pero Ferrera acertó a sujetarlo sin violencia. Dos o tres veces. Como si lo convenciera. Un dechado de conocimiento: la distancia, el modo de enganchar por abajo, el compás de cada trazo y cada tramo. A los diez muletazos, Ferrera, plantado en la boca de riego, ya era el dueño del toro. Y a partir de entonces vinieron a sucederse hasta siete tandas de rigor y primor extraordinarios. La medida justa: cuando el toro admitió seis ligados, los seis; si cinco, los cinco. Y los remates cambiados o de pecho. El toro vino humillado y desahogado, mejor por la diestra que por la siniestra.
El jaleo fue monumental: la banda de música –tal vez el “Ragón Felez” no fuera el pasodoble adecuado-, el murmullo de fondo, el clamor de la gente, los óles y los bienes subrayando todos y cada uno de los muletazos. Solo un rasgadito del envés de la franela en un pase por alto. Un delirio, que fue creciendo cuando, hecha la faena, Ferrera se adornó con toreo enroscado en redondo a cámara lenta. Fantástico ritmo.
Antes de la igualada, que iba a ser en el mismo terreno donde el toro había pretendido soltarse, Ferrera toreó a placer. Muletazos genuflexos por bajo, larguísimos, de grueso calado. Cuadrado para la muerte, el toro se encampanó ligeramente. Ferrera atacó en la suerte contraria. Un pinchazo hondo y trasero.(...)  Vuelta por aclamación para el toro de Victorino: “Mecanizado”, número 73. Y vuelta aclamadísima para Ferrera. La faena de la feria.

Barquerito- aquí la crónica -