martes, septiembre 16, 2014

"Por una vez los robados parece que no solo somos los aficionados". Dos tardes en Valladolid (Santi)

Triunfo incuestionable de dos toreros, el gran juego de cuatro toros y la enorme satisfacción de un público que no se cansó de disfrutar de una orgía de toreo del bueno…. Elegante, señorial, Manzanares talló una faena de alto voltaje artístico al primer toro de su lote, dentro de un conjunto bello, muy plástico, sobresalieron tres pases de pecho que fueron tres monumentos al arte del toreo.
Supongo que las dos o como mucho tres personas que hayan leído alguna vez lo que en ocasiones escribo aquí, habrán inferido que la autoría de las grandilocuentes, hiperbólicas, líneas anteriores, no me corresponde, sino que las firma un tal EFE en la crónica de El Mundo sobre la corrida de los Zalduendos en Valladolid, mano a mano de los paradigmas del arte del toreo moderno, el no va mas de la tauromaquia, el summun, la repanocha, el despiporre, o, como bien dice el Señor EFE, “la orgía del toreo”, que ordinariez. Los Zalduendos eran unos toros anovillados, incluso los de más peso, que apenas se tenían en pie, tan nobles como descastados y que solo en ocasiones sacaron cierto genio, alguno de ellos. Los de Manzanares se mantuvieron mejor, no se si por sí mismos, o porque al torearlos tan despegado, dándoles la salida siempre por arriba y sin obligarlos en absoluto, Manzanares consigue que no se despanzurren. Que ventajismo, que insustancialidad, que manera de pasarse el toro a dos pasos de distancia, en resumen, que todo el mundo estaba entusiasmado y como queda dicho por el señor EFE lo mejor los tres pases de pecho, con eso está todo dicho. Por cierto se está aficionando a dar circulares por la espalda el chico. Morante estuvo bien, o todo lo bien que se puede estar con unos toros que daban claros síntomas de no poder con su alma, o con su soplo vital, que es lo que según un Papa, no recuerdo si fue el anterior, tienen los animales. El caso es que estos tenían poco soplo, y aunque toreó bien a la verónica y quizá por eso, poco más que ver. Estuvo bien en algunos momentos, yo tengo devoción por Morante, pero preferiría verlo torear toros y no marmolillos, como es él el que elige no a otro cabe aribuir la responsabilidad de que no consiguiéramos ver gran cosa. Bueno, el señor EFE, Después con la muleta la faena fue una ensoñación de toreo mágico, que embriagó al publico, me da la sensación de que el señor EFE es un tipo/a bastante lúbrico.
Los del día siguiente eran toros de los Hermanos García Jimenez y Olga Jimenez, estos tenían más pinta de toro, aunque feos todos ellos y alguno con unos pitones que voy a calificar de cuestionables, sin añadir nada más. Cuando uno va a un concierto, no se, de Deep Purple, de los que quedan vivos me refiero, y piensa cómo en los años setenta estos tipos llenaban estadios, y ahora apenas llenan un pabellón, no deja de invadir una cierta sensación de melancolía, tempus fugit, qué efímera es la gloria, como cambian las cosas con el paso de los años, sic transit gloria mundi, etc etc. Así ocurre con Finito y también con Ponce, el lleno del día anterior contrastaba con la menos de media entrada del sábado, Ponce que llenaba las plazas, Finito, aquellos primeros años en que todos o muchos veíamos en él a un futuro nuevo califa, al que Madrid esperaba con un runrún de expectación, (aquella faena bajo la lluvia) No me entretengo y resumo, ahora nada de nada, Ponce aburre a las ovejas y conste que lo que hace no es muy diferente de lo de Manzanares, es más, Ponce es infinitamente mejor torero que Manzanares, el problema es que ni es joven, ni es tan guapo, eso si, cada vez tiene una cabellera más lucida, en cualquier caso Manzanares gusta y Ponce ya no. Finito pinchó a su morlaco primero no se cuantas veces. No he dicho que todos los toros mansearon lo suyo y se querían ir a corrales en muchos casos. Fandi ya se sabe, no torea del todo mal con el capote y a veces pone buenos pares de banderillas, está pendiente de la lidia y con la muleta es insufrible, eso sí, mata extraordinariamente, que no es poco, el público se empeñó en darle 4 orejas. Yo ya hace mucho que no pretendo entender nada de lo que ocurre ni en los toros ni en ninguna parte.
En la del viernes nadie puso el toro en suerte al caballo, sí en la del sábado, donde Fandi salvó in extremis a un monosabio que estaba asistiendo al equino derribado y que ni se inmutó con la proximidad del toro, ¡qué tio! Menudo valiente, a mi me gustó mucho más que los tres monumentales pases de pecho de Manzanares.
En fin, el sábado dizque robaron la recaudación de la plaza, 400.000 eurazos que estaban en la caja de las taquillas (¡!), al parecer ni siquiera está forzada, la abrieron con llave los cacos, no voy a realizar aquí especulaciones que puedan constituir algún tipo penal. Eso sí, por una vez los robados parece que no solo somos los aficionados.

Santi

1 comentario:

  1. Joder, ¡que susto!. Al empezar a leer pensaba que me había equivocado de blogs.

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