miércoles, julio 19, 2006

Los terrenos.


Hoy sigo con José Bergamín:
El torero que se quita salvando la barrera cumple una ley fundamental del juego: la de no jugar cuando no puede, juega limpio; en cambio, el torero que torea entrando en el terreno del toro, por miedo, aunque parezca lo contrario, para no ponerse en peligro, falta a todas las leyes del juego, juega sucio, hace trampa.
Al toro no se le busca, se le encuentra.
El primer deber del torero es no acercarse al toro. Y del toro, no dejarse acercar. Un toro que se deja acercar, ya no es un toro. Un torero que se acerca al toro, es un jugador de ventaja, un tramposo.
Al toro no se le puede pisar su terreno, ni cerca ni lejos: es ganarle por trampa. El torero que pisa el terreno del toro, acaba con el toro y con el torero; lo anula, lo destruye, convirtiéndolo en una pantomina ilusionista, generalmente sin peligro alguno, pero muy emocionante para el histerismo afeminado de los públicos virilistas, como el espectáculo de un domador de leones morfinizados.
El valor, espera; el miedo, va a buscar.
No está el peligro donde menos se piensa, sino donde se piensa más; porque no está donde parece, en la trampa, sino en la suerte, donde menos se ve. Joselito, como Pepe-Illo o Guillén, birlibirloquesco, murio de una cornada fatal. Cuando el torero está en su sitio y el toro viene desde el suyo, es cuando la cogida es mortal; porque si el torero no para la embestida, burlándola con matemática exactitud, el toro le entra a fondo, como en la esgrima, y le mata, porque el torero verdadero no tiene doble-fondo como el tramposo. Así perece en el encuentro, porque no hay encuentro; encuentra la muerte sin haberla buscado, mientras que el tramposo la busca, mentirosamente, para no encontrarla jamás: como busca al toro, para no encontrarse con él.
El buen torero es el que está siempre lejos del toro, pero en su sitio, que es lo más peligroso para él.

8 comentarios:

  1. sigo diciendo que cada toro tiene su lidia, sus terrenos, ...
    los patrones o canones de la pureza estan muy bien pero no siempre se pueden llevar a cabo, pocas veces diria yo.

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  2. Chapeau, Javier!

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  3. No se puede estar mas de acuerdo,yo opino que el torero que va al encuentro (salvo al entrar a matar)del toro es un mentiroso y ademas tramposo.

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  4. Da toda la impresión de que José Bergamín sabía "algo" de esto, verdad Javier? y si además lo corroboran Rosa y especialmente "El niño de las ventas", pues yo me adhiero. Un saludo Bibio.

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