
La mayoría de las veces pienso que el torero busca su oportunidad para recibir , "por favor", unos aplausos que sabe que no va a poder conseguir de otro modo.

Seguramente Jesús Almería que ha confirmado alternativa esta tarde en Madrid a sus treinta y un años cumplidos no había visto unos cuernos tan grandes en toda su carrera taurina, y es que el primer toro de Hernández Pla que ha saltado al ruedo de Las Ventas los tenía enormes, daban miedo desde la grada, así que desde el albero debían causar pánico, como toda la corrida aunque por otros motivos, compuesta por cinco mansos encastados y un morucho manso de libro que ha saltado en sexto lugar. Nos han parecido toreables el primero, de gran cornamenta como decíamos y que correspondía a Jesús Almería para confirmar su alternativa, y el quinto que ha correspondido a Alfonso Romero. Ninguno de los dos ha sido capaz de hacerles frente y lidiarlos como corresponde a este tipo de toros, las dificultades que presentaban estaban muy por encima de los recursos de sus matadores. Una certera estocada en todo lo alto de Alfonso al quinto y la voluntad de Almería ante el sexto presentando la muleta por ambos pitones sin que el morlaco la tomase una sola vez, son lo único reseñable de su paso hoy por esta plaza. Pauloba ha bregado con el peor lote, dos toros que podríamos calificar de ilidiables, especialmente el cuarto al que han tardado 14 minutos en colocarle de mala manera tres banderillas sueltas a modo de rejoncillos, al cabo de los cuales el Presidente, con buen criterio, ha cambiado el tercio y todavía ha habido algún espectador que se lo ha recriminado, sobre todo un chino (me contaba Carlos) que debía haberse leído concienzudamente el reglamento. En esta ocasión había motivos suficientes para saltárselo. Este cuarto toro de nombre Aguavivo, cárdeno, salpicado y careto, de 549 Kg según la tablilla ha saltado al ruedo con todos sus instintos desarrollados, embestía únicamente a quienes no llevaban capote, haciendo caso omiso de los cites con capote, perseguía a los banderilleros por la plaza apenas los divisaba y reconoció a Raúl Francisco Martín que fue quien le puso los tres palos después de más de 10 pasadas alternando con Pedro Pablo Pérez hasta tal punto que cuando herido de muerte y echado le ha visto acercarse con la puntilla se ha levantado para encararle. Un regalito este toro al que Pauloba no ha querido ver ni para acercarlo al caballo de picar y esa brega y la de banderillas le ha correspondido a Pablo Saugar “Pirri” que con toda su experiencia se ha visto continuamente desbordado. Los toros se han enseñoreado en el ruedo y no han permitido que les torearan, este puede ser el resumen de un espectáculo que no debería haberse producido, estos toros precisan oponentes con mucho oficio y desmesurado valor y es posible que hoy día en el escalafón no encontremos toreros con estas características. Jandro 12 de agosto de 2007 Foto: Manon |