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lunes, marzo 09, 2009

La cultura, ese invento del Gobierno - Rafael Sánchez Ferlosio- (el papa negro)

Javier : Al post de Jandro tan atinado hice un comentario . Ahí va el argumento de autoridad de Rafael Sanchez Ferlosio. (Los de Agustin Garcia Calvo son más tajantes y abrasivos).
Un abrazo.

La cultura, ese invento del Gobierno
Rafael Sánchez Ferlosio (EL PAIS, 22-11-1984)
El Gobierno socialista, tal vez por una obsesión mecánica y cegata de diferenciarse lo más posible de los nazis, parece haber adoptado la política cultural que, en la rudeza de su ineptitud, se le antoja la más opuesta a la definida por la célebre frase de Goebbels. En efecto, si éste dijo aquello de “Cada vez que oigo la palabra cultura amartillo la pistola”, los socialistas actúan como si dijeran: “En cuanto oigo la palabra cultura extiendo un cheque en blanco al portador”. (…)
Pero estos gobernantes socialistas, que a veces gustan de proclamarse machadianos, o no han frecuentado mucho el aula de Mairena, o ya ni lo recuerdan. Cuando Mairena expuso su proyecto ideal de centro de enseñanza, contraponía claramente una posible Escuela Superior de Sabiduría Popular, como lo rechazable, frente a una posible Escuela Popular de Sabiduría Superior, como lo deseable. Así que lo que Mairena propugnaba podría, muy ajustadamente, designarse como elitismo barato, en el que, por afectar la baratura tan sólo a la actividad de la enseñanza, no al saber enseñado, la tal escuela podía permitirse concebir la aspiración de llegar algún día a hacer mayoritario ese saber.
La política cultural de este Gobierno hace lo exactamente inverso al elitismo barato de Mairena: un populismo caro; mejor dicho, carísimo, ruinoso. Aunque, eso sí, “festivo y refrescante”, sobre todo si en el concepto de refrescos entran también los vinos y licores. (… y medallas)

miércoles, septiembre 17, 2008

Cuando la publicidad es el hito (el papa negro)




Promo de Castella en Nîmes from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

Javier: Han hecho un video publicitario de la corrida de Nimes en la que Castella matará seis toros ( o lo que sean). Soy negado para los asuntos publicitarios pues siempre me parecen que limitan con la mentira (de manera burda o sofisticada). Como ves el asunto importante (hito) es la publicidad , no el hecho en sí (un torero enfrentado a seis toros) y los resultados del mismo. Ferlosio reflexiona sobre este asunto con su agudeza habitual.

Un abrazo.

CUANDO LA PUBLICIDAD ES EL HITO

“Por primera vez en la historia de la publicidad taurina, una televisión pública de difusión nacional emite un anuncio de un evento taurino que no va a ser transmitido en directo. Se trata de la encerrona que Sebastián Castella protagonizará en el coliseo de Nimes (Francia) el próximo día 20. Dos hitos históricos se dan la mano: la realización de un bello anuncio que se verá en todo el país a través de cadena France 3 y el hecho de ser el primer torero francés de la historia que lidie en solitario una corrida de toros en un coso con más de 20 siglos de historia”.


Esta AIDA no es de Verdi
Aunque existe una gran cantidad de teorías de la publicidad, una de las más antiguas (1895) es la teoría o regla AIDA, nacida como simple recurso didáctico en cursos de ventas y citada de continuo:
-Atención
-Interés
-Deseo
-Acción


RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO:

(…)Me interesa el mundo de las empresas. Acabo de leer un artículo sobre el márketing, sobre algo que llaman la neuromercadotecnia, que sostiene que el deseo de comprar está inscrito en la naturaleza humana como el apetito sexual o el hambre. ¡Qué cosas! Están llegando a una maldad perversa y, a pesar de eso, son eficaces.

domingo, febrero 11, 2007

Rafael Sánchez Ferlosio


Recibo en un e.mail de Isanchezg el siguiente texto:
"EL ABYECTO
Rafael Sánchez Ferlosio
Diario 16, 17 de mayo de 1980
Ayer tuvo que disfrutar un rato largo la afición. Dicen que con los desperfectos de los ganados se van a acabar los toros; si esos desperfectos dan lugar a tardes como la de ayer, pienso que todo lo contrario: son el gran sostén de la afición.
Los españoles, que ya en la calle son gente bastante despreciable, se llevan a la plaza de toros lo más despreciable que tienen. Lo que más les gusta no es que les den buenas cosas y los sirvan bien, sino que se las den malas, los sirvan mal y protestar por ello. Lo que más hondas satisfacciones produce en las almas españolas es poder decir ¡NO HAY DERECHO!, frase que se dice siempre en versales y a seiscolumnas, y como más les gusta decirlo es gregariamente agazapados en una multitud y si puede ser con un par de pareados absolutamente idiotas, tanto mejor. Ayer, los toros parece que estaban, desde luego, para protestar de cómo andaban de remos y algún aficionado tal vez querría que eso se arreglase, pero el público le saca tanto gusto a la cosa que no sé si estará presionando para evitarlo. Afortunadamente este año no ha venido el abyecto. El abyecto es un tipo de español que estará encarnado en una docena de individuos y que en vísperas de una corrida de Curro Romero se arrastra con una bolsa de deportes hasta una droguería y se compra un par de rollos de papel de retrete, que al día siguiente se lleva a la plaza, ya en esa misma bolsa de deportes, ya escondidos en el bolso de su señora, y luego, alevosamente, se los tira como serpentinas a uno de los caballeros más elegantes y más educados que han pisado los ruedos españoles. Yo, al igual que los toreros, también tengo en mi casa mi reclinatorio con mis Cachorros y mis Macarenas, y las tardes en que va a torear Curro, antes de salir para la plaza, me arrodillo devotamente y rezo así: «Señor, dueño de mis días, ya sé que ya no soy joven, pero todavía me gustaría hacer algunas cosas en la vida y aún disfruto de poder sentarme al sol. No quieras, Señor, perderme, no quieras que acabe mis días en el penal del Puerto, Puerto de Santa María. Por eso, Señor, por lo que más quieras, que no me toque esta tarde el abyecto en la localidad de al lado; no quieras poner el fuego vengativo de mi media sangre italiana ante una tentación que le sería insuperable. Así humildemente te lo pido, Señor, no busques mi perdición; pero si tal fuese tu altísimo designio, si tal es tu voluntad, si tal es el honroso destino que me tienes reservado, entonces, sea. Entonces deja de mirar por mí y mira por el honor, la justicia, la venganza y la dignidad humana y dame reflejo rápido, impulso vigoroso, mano segura, golpe firme, dame toda la destreza navajera de la bullería romana y la guapparía, napolitana de mi media sangre y que pueda rajar de abajo arriba bien hondo y seguido, desde las ingles hasta la garganta, como quien abre un cerdo, que pueda volcarle todas las asaduras sobre los tendidos y pisoteárselas. Amén».
Porque, sépalo el abyecto, ¡sabedlo bien, mujeres de Lamec!, yo le pido al Señor que me libre de ese Cáliz, pero no rehuyo mi destino y por si tal fuese el mandato del Señor, los días que torea Curro, al igual que el abyecto lleva sus rollos de papel, yo llevo escondido dentro de la camisa un cuchillo de cocina de veinte centímetros de hoja. ¡Mucho cuidado! "