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miércoles, octubre 29, 2014

Frascuelo con miembros de su cuadrilla


Figura del toreo, un diestro legendario, uno de los más grandes espada en mano: Salvador Sánchez Povedano "Frascuelo" el segundo de los sentados por la izquierda.
(...). Junto a él se sienta un guitarrista. Sabría o no sabría tocar el instrumento, lo haría con arte o con vulgaridad, pero aquella imagen cetrina, aquel torero que rompe con los demás, pues es el único que está tocando con sombrero de ala ancha, no puede ser otro que quien a la postre sería conocido como el señor Fernando El Gallo, aquel diestro que alumbró la dinastía más gloriosa de la historia del toreo. Un Fernando Gómez joven, probablemente antes de hacerse matador de toros, durante una de las etapas en las que fue banderillero de Salvador.
Junto a los dos maestros, sentado a la derecha de la fotografía, seguramente el que fue picador de confianza de Salvador: Francisco Calderón, uno de los más grandes piqueros de ese siglo en el que la suerte de varas era parte esencial de la lidia. Y tras él, su hermano Antonio, el mayor de la saga. Con ellos, completan el grupo Valentín Martín, banderillero también de confianza de Frascuelo, a quien sirve reverentemente una copa, y otros personajes desconocidos.


Vía: Acuarelas Taurinas de Peru

martes, septiembre 09, 2014

Sobre La Huerta del Algarrobo


Urbanizada hoy en su totalidad, la Huerta del Algarrobo, en el número 2 de la antigua calle de La Fuente, en Gelves, fue el primer escenario donde se coció la Edad de Oro. Allí, a seis kilómetros de Sevilla y a unos 12 de La Puebla, vivió la familia de Fernando El Gallo, a quien la casa de Alba le había concedido un puesto de guardia para que pudiera mantener a su familia. Se le consideraba uno de los primeros toreros con sello artístico, de mucho repertorio y grandes conocimientos, y tuvo en su cuadrilla, nada menos, que a Rafael Guerra “Guerrita”. Pero, una vez retirado, la economía familiar no estaba para tirar cohetes. Cuando su hijo mayor, Rafael, cumplió seis años, don Fernando mandó construir una placita de toros a la vera de su casa para enseñarle todo lo que él sabía. Y mientras crecía Rafael, fueron uniéndose a las clases su hermano Fernando, y hasta el pequeño José, que con dos añitos ya estoqueaba a sus hermanos bajo la mirada del padre, que falleció ese mismo año. Con trece años, Rafael encabezó una cuadrilla de niños toreros donde ingresó un muchacho cordobés anunciado como “Reondo”, el futuro “Machaquito”. Para la gitanería de la huerta de Gelves, Rafael tenía un destino marcado: sacar a todos los Gallos de la penuria donde sobrevivían con desenvoltura. Justo antes de fallecer, en agosto de 1897, Fernando el Gallo llamó a una de sus hijas, le pidió papel y pluma, y trazó las siguientes líneas: “A mi compadre Guerrita. En la hora de mi muerte que no deje sin pan a mis hijos. Se lo pide moribundo su compadre”.

Tierras Taurinas . Opus 28 "Viaje a la marisma del Guadalquivir"

Foto: Vista de Gelves en 1899. En primer plano, Joselito -entre sus hermanosFernando y Rafael- frente a la entrada de la Huerta del Algarrobo, donde vivía con su familia. ( La razón incorpórea)
Foto: Joselito entrando a matar con su hermano mayor, Fernando
bajo la atenta mirada de su padre