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domingo, abril 09, 2017

Otra vez en las Ventas


Igual que muchos domingos de Ramos de años pasados, este año he iniciado hoy mi personal temporada de toros en las Ventas lamentando no haber asistido a las dos novilladas programadas en domingos anteriores y me atrevo a decir que con una ilusión nueva transmitida por la nueva empresa que regenta el coso este  año y que está tratando por todos los medios recuperar asistentes a la plaza empeñándose en la regeneración de la fiesta.
Y con esas pretensiones e imagino que con mucha ilusión han programado la primera corrida de la temporada: En el cartel toros de Vitorino Martín para los diestros Iván Fandiño, Alberto Aguilar y Gómez del Pilar.

No sabemos si otros toreros con más renombre habrán desdeñado apuntarse a esta corrida o si la  empresa habrá elegido estos nombres por su idoneidad para acometerla con garantías.

No cabe duda de que Fandiño y Aguilar están acostumbrados a bregarse con corridas encastadas, pero quizá no sea el momento más oportuno para confirmar alternativa cuando Gómez de Pilar sólo toreó el año pasado en dos ocasiones y a pesar de su buena disposición se le ha visto demasiado verde para semejante compromiso, pues aunque los victorinos no mordían ni mucho menos, ni son comparables a los de hace unos años, siguen siendo toros listos que piden el carnet, y en el toro de su alternativa Gómez del Pilar se ha encontrado ya en la segunda serie con un toro muy parado pero que sabía de torear mucho más que él, y se ha librado de milagro de una cogida, ha tenido suerte y le deseamos que la siga teniendo. Es de agradecer su disposición positiva y que haya puesto el toro a distancia en varas aunque con nulo resultado.

Pero Fandiño y Aguilar saben perfectamente que a estos toros no se puede salir a ver si se dejan por el pitón derecho o por el izquierdo, previamente hay que someternos y dejarles muy claro que el que manda en la plaza es el torero, y que tiene que obedecer aunque sea a regañadientes. Y no hay atajos, salir a encimarse con el toro, recortarle el viaje y no dejarle ver es tratar de engañar al público, pero en Madrid hay una afición que ve los alivios desde el primer muletazo y se percata de la falta de voluntad del torero, al que se le transparentan las ganas de salir de estampida hacia el hotel a refugiarse en la ducha. Ninguno de los dos ha logrado en ningún momento encandilar al respetable en manera alguna.

Tampoco los toreros de plata han tenido una tarde memorable aunque siempre cumplen con profesionalidad, cabe destacar los dos pares de banderillas de Jarocho al cuarto toro de la tarde.

Lo peor de hoy es la conclusión: la regeneración de la tauromaquia es imposible sin la colaboración de los toreros, por mucho que se empeñe en empresario.
Y entendemos por regeneración volver a emocionarnos en los tendidos, a embelesarnos, a salir toreando Alcalá arriba como decía el maestro Joaquín Vidal.

Jandro

domingo de Ramos, 9 de abril de 2017

Fotos: Andrew Moore


miércoles, febrero 10, 2010

Ramón y el Torero Caracho (Gómez de Lesaca)

RAMÓN Y EL TORERO CARACHO

“Todo lo que no tenga humorismo se convierte en un cuento de miedo que no mete miedo a nadie”. Esto afirmaba en un ensayo, publicado en Revista de Occidente en 1928, Ramón Gómez de la Serna. Noctámbulo, bohemio y cabeza de una de las tertulias más célebres de su tiempo. Era único y creo que nunca se reconocerá suficientemente su importancia en la cultura española. Dio cabida en su obra al mundo de los toros. Escribió El torero Caracho (1926) una novela de tema taurino que nada tenía que ver con el costumbrismo al uso. José Alsina en su artículo “El "Ramonismo" en los toros” (ABC, 1-4-1927) escribió que nunca se había aplicado, hasta el momento, “la lente de una literatura y de una comprensión modernas” a la fiesta nacional. Es posible que esto sea excesivo pero, por supuesto, la obra de Ramón es de aconsejable lectura para los aficionados a los toros y a las letras, en especial para los que quieran conocer el periodo de las vanguardias en España del que otro gran vanguardista, Juan Belmonte, fue coetáneo. El ejemplar se vendía a cinco pesetas, el precio que tenían, más o menos los libros de Ortega en aquéllos años. Fue un libro bien recibido por los lectores más inquietos y modernos en aquellos años finales del reinado de Alfonso XIII. Así, en La Gaceta Literaria de primero de marzo de 1927, con motivo del carnaval, se publicó una caricatura de Ramón como Caracho. Aparecía muy derecho y de perfil. Sin sentar doctrina, que no es mi intención, creo que una de las claves de "El torero Caracho" es la reflexión sobre la muerte, los muertos y lo fúnebre, asuntos en los que estaba Ramón muy interesado. El humor negro se une a cierta visión melancólica de las cosas y sin acritud alguna. Las referencias taurinas son el resultado de su gran capacidad de observación, de escribir tras conocer bien la vida de todos los días, la calle y el ambiente de Madrid. Se narran hasta seis corridas de toros. Describe además la primera tarde de la temporada, con el público camino de la plaza, nervioso y alborozado, con un estilo ágil y brillante. Tiene mucho de cine mudo a lo Harold Lloyd. De gente que se mueve mucho y con prisa. No era para menos. En este pasaje un aficionado difunto decide posponer su entierro pues “no pudo soportar el ludibrio de pasar frente a la plaza y no entrar en tan solemne día de apertura”, con el natural agrado y toda la compresión de su comitiva formada por grandes aficionados “y por eso todos encontraron de perilla asistir a la corrida”. Y allí estaba el cadáver, “con color de blandón”, dispuesto a ver al menos tres toros antes de continuar el triste viaje al cementerio, allí donde el patio de los nichos tiene “algo de plaza de toros de la muerte”, donde siempre es domingo. En otro lugar de la novela menciona “una ovación delirante, de almas del purgatorio redimidas” dedicada por el público al torero por una poderosa estocada. Es difícil dar cuenta de un entusiasmo mayor. Pasajes de este carácter son muy frecuentes, no en vano el mencionado José Alsina calificó la obra como “la gran greguería del torero y de los toros”. Todo lo descrito da una leve idea de la brillantez del libro cuya trama está repleta de ingeniosas sorpresas como la descripción de la paella como una comida “en que los pimientos dan largas a los cangrejos y los restos de pollo son caballos”. Para acabar mencionaré otra greguería: los caballos de picar llevaban los ojos vendados como si le dolieran las muelas en los ojos. Fue muy alabada, nada menos, que por Gregorio Corrochano.

lunes, abril 14, 2008

Naturaleza muerta: "Calabozo y Ostra" (el papa negro







Copio el e.mail y texto recibidos:
Javier: Te mando un resúmen escueto de la feria de Sevilla inspirado en LA CARCEL DE PAPEL ("la Codorniz").
No hay palabras para añadir al bochornoso serial , convertido en erial taurino con su punto grotesco.
Un abrazo
NATURALEZA MUERTA: “CALABOZO Y OSTRA”
(el papa negro)
La revista más audaz para el lector más inteligente creó una CARCEL DE PAPEL destinada a encausar y juzgar disparates y tropelías del acontecer cotidiano.
Durante muchos años “la institución carcelaria” regida por la inteligencia crítica no daba abasto para satisfacción de sus lectores y sonrojo de quienes ponía entre rejas.
Acaba la feria de Sevilla más nefasta de los últimos tiempos y sorprende que el calabozo de la plaza maestrante permanezca sospechosamente vacío…
Y me ha venido a la memoria una greguería del gran Ramón Gómez de la Serna que decía , mas o menos, así: “ Es calumnioso decir que la ostra se aburre, absorta en mirar su ombligo por si le crece una perla”.