"Uno de los mayores éxitos de Bienvenida fue el del 8 de octubre en Las Arenas de Barcelona, alternando con Relampaguito y Negret, con el novillo «Polvorillo» de Felipe Salas. «El toro tomó cuatro puyazos -me dijo- echando dos picadores a la enfermería». El tercio de banderillas fue colosal, arrojándole el público sombreros y puños de camisa de celuloide y ...«al coger espada y muleta en la cara me cayó una blusa de obrero. La enganché al palillo de la muleta, le di cinco pases y una estocada por el hoyo de las agujas». Mandó disecar la cabeza, con una oreja menos. Desapareció. Cuarenta años después la encontró Juanito Bienvenida en un bar del barrio chino y la compró por 7.500 pesetas. Su padre lloraba de alegría".
Una de las muchas historias que contaba en ABC Antonio Santainés Cires.
Vía: Antonio Pineda
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lunes, febrero 23, 2015
miércoles, abril 30, 2014
Ha fallecido Antonio Santainés
A poco que traspasemos por los árboles genealógicos de la ganadería brava española nos encontramos con desagradables mutaciones. A determinado punto reemplazan los ganaderos sus precedentes orígenes por un encaste común, de alarmante docilidad, que dio paso al llamado toro comercial. Con el toro comercial sujeto a todo tipo de vejación se dio a la fuga el toro auténticamente bravo con su propia y definida personalidad. Así está el toro de lidia y así nos luce el pelo. En esta corrida del domingo se produjo - ¡oh rara avis – una curiosa excepción ejemplo a seguir que me malicio caerá en saco roto. ¡Una pena! Porque los toros de Tomás Prieto de la Cal acaban de obsequiarnos con una gran tarde de toros en Barcelona. Y es que las llamadas figuras del toreo de hoy han formado un frente de combate contra el toro de lidia y están a punto de acabar con él .
Antonio Santainés - en la crónica de una gran tarde de toros de Tomás Prieto de la cal en Barcelona-
“La Fiesta de los toros se ha perdido en un mar de incertidumbres. Antes era gallarda, impetuosa y áspera. Hoy es extremadamente pulida. Antes los toros eran bravos o mansos y desarrollaban sentido en el transcurso de la lidia. La uniformidad del toro convirtió el arte de torear en un trabajo rutinario y monótono.(...)
El encierro iba a más y la pasión de los toristas se desbordó con el sexto y último toro, de nombre Potrico, número 59, cárdeno bragado gargantillo coletero. De pitón a pitón medía 64 centímetros y 53 desde la cepa a la punta del pitón. (Hijo del semental Comilón y la vaca Potrica). Su peso en bruto era de 513 kilos. Tomó un largo puyazo derribando al caballo y otro recargando. Morenito de Córdoba fue ovacionado en un gran par de banderillas. Andrés Hernando brindó al público y realizó una gran faena, recreándose, sintiendo auténtico placer al torear al natural con la izquierda. El toro repetía mucho y bien, motivado por su bravura y gran nobleza. La faena no sobrepasó los veinte pases. Los toristas, todo el público en general, empezaron a pedir el indulto de Potrico. (...) Y el presidente concedió el indulto ...
Antonio Santainés- Recordando al toro "Potrico" de Pablo Romero indultado en Barcelona-
A lo largo de la historia de este blog hemos ido subiendo diversos textos de Antonio Santainés como los arriba mancionados o los siguientes sobre Rafael Albaicín, los hemanos Aldeano, sobre "Boltañes",el homenaje a "Agujetas en Barcelona, o este sobre el pase cambiado de Antonio Bienvenida. .
Hoy nos despertamos con esta amarga norticia.
Que la tierra le sea leve.
Descanse en paz.
Foto: Toro de Tomás Prieto de la Cal fotografiado por Costillares
viernes, diciembre 20, 2013
Sobre Félix Rodríguez. El toreo de capa (2ª parte)
Félix Rodríguez es un torero clásico a la verónica, la suerte fundamental con la capa. Torea con las manos bajas, como Curro Puya, La Serna, o Luis Castro el Soldado, el sublime torero mexicano. Adelanta el capote, embebe la embestida en las bambas, carga la suerte , y remata atrás, todo con un empaque singular, erguido, y natural.
La media verónica es , también muy natural, casi de frente, un poco alta la mano de salida. De belleza indescriptible.
Al mismo tiempo, el genio santanderino, con el capote a la espalda, en la antigua suerte a la "aragonesa", la que el mexicano Rodolfo Gaona convirtió en "gaonera" , la hace tan bella como la del madrileño Cayetano Sanz, y llega a ser tan moderna que hoy la firmaría nuestro maestro de Galapagar. José Tomás.
El toreo con la capa de Félix Rodríguez se basa en la firmeza, en las plantas asentadas en la arena, en reducir la violenta embestida con el temple despacioso, del legado de Juan Belmonte García, del "pasmo de Triana".
Jorge Laverón
Fotos: Vía Pepe Morata ( @Pepe_mrt )
Nota: Escribe Antonio Santainés:
Su arte estuvo proyectado a base de la inteligencia y del dominio sin influencia alguna del «belmontismo», sino del «joselismo»
Nota: Aquí la primera parte
Escultura dedicada en Félix Rodríguez en lSantander
miércoles, noviembre 27, 2013
Sobre Rafael Albaicín I
A mi juicio más gitano que torero. Y, sin lugar a dudas, un punto y aparte de los toreros de su raza. Se trata de Ignacio Rafael García Escudero, Rafael Albaicín. Nació en Madrid el 5 de junio de 1919. Rizado, moreno, esbelto, gitano hasta las cachas. Poseía una educación esmerada y una loable cultura. Tocaba el piano y el violín; le gustaba Bach y Mozart y le entusiasmaban Chopin y Falla. Viajó por Francia, Bélgica y Holanda y hablaba correctamente francés e inglés. Escribía música y sabía dibujar, y él mismo diseñaba los figurines de sus trajes de luces. Fue una persona bondadosa y simpática dentro y fuera de las plazas.
Ahijado de Zuloaga, un día, vísperas de Adviento de 1939 le indicó el pintor que se pusiera un traje de luces, atribuido a Lagartijo o a Montes, que iba a retratarlo vestido de torero. Y, el modelo de Zuloaga no tardó en ser tangible realidad en los ruedos.
(...)
Albaicín fue un torero sui géneris con ramalazos de miedo y ramalazos de arte. Practicaba un toreo tan estilizado que se quebraba de puro sutil. Era más gitano que torero. Pero tuvo una personalidad extraordinaria. Su finura y lentitud nadie se las pueden discutir. Una tarde en Pamplona estuvo excelso. El público pedía ¡música! ¡música!. Y un aficionado más sensible exclamó: ¡Música, no! ....!Órgano!. Por una sola vez Albaicín convirtió el toreo en un ejercicio espiritual.
Ahijado de Zuloaga, un día, vísperas de Adviento de 1939 le indicó el pintor que se pusiera un traje de luces, atribuido a Lagartijo o a Montes, que iba a retratarlo vestido de torero. Y, el modelo de Zuloaga no tardó en ser tangible realidad en los ruedos.
(...)
Albaicín fue un torero sui géneris con ramalazos de miedo y ramalazos de arte. Practicaba un toreo tan estilizado que se quebraba de puro sutil. Era más gitano que torero. Pero tuvo una personalidad extraordinaria. Su finura y lentitud nadie se las pueden discutir. Una tarde en Pamplona estuvo excelso. El público pedía ¡música! ¡música!. Y un aficionado más sensible exclamó: ¡Música, no! ....!Órgano!. Por una sola vez Albaicín convirtió el toreo en un ejercicio espiritual.
Antonio Santainés (Aquí el artículo de abc)
Foto:Lance a la verónica de RAFAEL “ALBAICÍN” en Madrid, el 12 de Octubre de 1944. La corrida, en la que confirmó su alternativa MIGUEL DEL PINO, se suspendió por lluvia tras la muerte del segundo toro. Pero dio tiempo a un fructífero y celebrado “pique”, en el tercio de quites, entre “ALBAICÍN” y Rafael Ortega “GALLITO”.
Joaquín Albaicín
martes, noviembre 05, 2013
Los hermanos Aldeano en Barcelona
Con fecha 15 de agosto de 1940 recuerdo que Pablo Suárez Pozo Aldeano picó de forma tan excepcional al octavo novillo de don Manuel González (Contreras) que en pago a tan magistral labor Manolo Martín Vázquez le brindó la muerte del novillo. «Me dieron las dos orejas -me dijo-. Esto para mí y esto para Aldeano. Dimos la vuelta al ruedo cada uno con una oreja. En los medios se vino para mí con los brazos abiertos y cayéndole las lágrimas por la chaquetilla, me dio un abrazo sin poder decir ni una palabra».
Remitimos al lector al suceso ocurrido el 2 de junio de 1946 en la Monumental. Dispuso el señor Balañá el siguiente programa: Seis toros de los herederos del duque de Tovar, de buen trapío, que estuvieron expuestos a la vista del público, para Juanito Belmonte y Luis Miguel Dominguín. Me ocuparé de la lidia del segundo toro, de nombre «Vinagrero» número 26, negro jirón, fino de agujas y patilargo. Con sus puntos de abanto para los de a pie. El picador Manuel Suárez Pozo Aldeano chico, hermano del anterior, dio una lección magistral en la suerte de varas que recobró aquella tarde sus viejos resplandores.
El público sorprendido ante tanta belleza tributó a el Aldeano chico uno de los homenajes más emocionantes que recuerdo. Fueron tres puyazos soberbios. Alegró al toro con el caballo, lo citó de frente, le cambió el terreno para encelarlo y darle más ventajas, provocándole así la arrancada. Aguantó firme con el poderío de su brazo sacando limpio el caballo de los tres tremendos encuentros. Entre música y aclamaciones discurrieron los tres puyazos, al término de los cuales Aldeano chico hizo buen acopio de cigarros puros.
Luis Miguel Dominguín le hizo salir al ruedo, luego le brindó el toro y arrastrado éste, ambos dieron la vuelta al ruedo. Dominguín, como buen relaciones públicas invitó a Aldeano chico a recorrer el anillo. Es decir, Aldeano primero y Dominguín después. Este era el orden.
Jamás he vuelto a ver en mis sesenta y ocho años de asistencia a las plazas de toros una resurrección de la suerte de picar tan bella y perfecta. Ni admirar la reacción del público, su entusiasmo delirante al ovacionar clamorosamente a un soberbio picador, a Manuel Suárez Pozo, Aldeano chico.
Antonio Santainés
Nota: el autor añade:
Pero el tiempo lo descubre todo. Cual no sería mi sorpresa al leer en el número extraordinario de Dígame correspondiente al 13 de marzo de 1970 que al llegar a Madrid, Luis Miguel agradeció los servicios prestados a Aldeano, le preparó la cuenta y causó baja de la cuadrilla.
Transcribo literalmente cuanto dice Dígame sobre la cuestión. «...Y precisamente por eso, por ser Aldeano chico un estilista de la suerte de picar, tuvo que salir de la cuadrilla de una gran figura del toreo, porque en Barcelona picó un toro con tal arte y fue tal la ovación que se ganó, que el matador lo "remitió" a Madrid después de la corrida diciéndole que las palmas en la plaza eran para él y no para sus subalternos».(...)
Dominguín lo emponzoñó con el acíbar de la envidia, que es mala compañera. Le firmó el finiquito, inmortalizando con ello la enorme figura de Aldeano chico.
Foto: Vía blog de Agustín Hervás
sábado, noviembre 02, 2013
Sobre Emilio Ramón Salvador, "Boltañes"
Emilio Ramón Salvador, conocido con el apodo de Boltañés, porque había nacido en Boltaña, provincia de Huesca, el 28 de marzo de 1889. En realidad no tenía vocación. Era guardia civil y estaba destacado en Zaragoza. Iba de escolta en el tren rápido de Zaragoza a Barcelona y en el viaje coincidió con la cuadrilla de Cocherito de Bilbao. Se pusieron a comer y al ver la vida que se daban, entró en conversación con uno de ellos, que resultó ser el padre de Pinturas, el que fue banderillero de Manolete, le preguntó que hacía falta para ser torero y le contestó: «Valor, maño, mucho valor». A lo que respondió Emilio: «Eso me sobra». Pidió la licencia, se preparó a fondo y en 1912 ya se colocó fijo en la cuadrilla de Ricardo Torres Bombita.
El 27 de junio de 1948 le vi picar en Barcelona un toro de Pablo Romero de manera extraordinaria. El veterano Boltañés puso cuatro varas que provocaron otras tantas ovaciones, levantándose el público de sus asientos cuando se cambió el tercio para aclamar a dicho varilarguero. Angelete le brindó la muerte de este toro.
Antonio Santainés
Foto: Miguel Rio Branco
jueves, octubre 31, 2013
Sobre la corrida a beneficio del picador Agujetas celebrada en la plaza de la Barceloneta en 1912
El 21 de julio de 1912 es una de las fechas más representativas en el anaquel taurino de la antigua plaza de la Barceloneta. Se celebró una corrida a beneficio del picador Agujetas. Alternaron Moreno de Algeciras, Vicente Pastor y Regaterín que lidiaron toros de Arribas Hermanos.
Homenaje a Agujetas
La corrida, del principio al fin, constituyó un merecido homenaje a Agujetas que, hecho el paseo, ocupó su puesto castoreño en mano. Ante el desbordante entusiasmo, el veterano piquero dio la vuelta al ruedo, recibiendo las mayores muestras de cariño. Escuchó música al picar al primero; metió dos veces el palo al segundo y el último puyazo lo puso al tercero a las cinco y diez de la tarde. Cada vara valió al bravo jinete una ovación ensordecedora.
Durante el arrastre del tercer toro dio Agujetas a pie la vuelta al ruedo llevando una hermosa palma con cintas con colores franceses y españoles, delicado presente de la Sociedad Taurina de Beziers. La banda de música interpretó La Marsellesa y la Marcha Real, mientras varios espectadores salieron al ruedo a dar los últimos abrazos al singular Manolo Martínez Agujetas. Los diestros citados trabajaron sin retribución alguna y tuvieron el gesto emotivo de brindarle la muerte de uno de sus toros a Agujetas. Ved lectores el comportamiento de la afición catalana de principios del siglo XX con un gran picador.
lunes, marzo 30, 2009
Milagroso encuentro con el toro de lidia (Antonio Santainés)
“Milagroso encuentro con el toro de lidia”(Antonio Santainés Cirés, ABC, 18.6.2002) Plaza Monumental, domingo 16 de junio
...A poco que traspasemos por los árboles genealógicos de la ganadería brava española nos encontramos con desagradables mutaciones. A determinado punto reemplazan los ganaderos sus precedentes orígenes por un encaste común, de alarmante docilidad, que dio paso al llamado toro comercial. Con el toro comercial sujeto a todo tipo de vejación se dio a la fuga el toro auténticamente bravo con su propia y definida personalidad. Así está el toro de lidia y así nos luce el pelo. En esta corrida del domingo se produjo - ¡oh rara avis – una curiosa excepción ejemplo a seguir que me malicio caerá en saco roto. ¡Una pena! Porque los toros de Tomás Prieto de la Cal acaban de obsequiarnos con una gran tarde de toros en Barcelona. Y es que las llamadas figuras del toreo de hoy han formado un frente de combate contra el toro de lidia y están a punto de acabar con él, y cuando por acaso llega a los corrales de una plaza de toros una corrida de respeto, empieza el calvario del empresario para encontrar una terna de matadores y, al fin, tienen que cargar con el mochuelo los que saben por triste experiencia que también el hambre da cornadas mortales. Los toros de Tomás Prieto de la Cal me produjeron singular regodeo. Cuando escudriñé su procedencia choqué con el Duque de Veragua (casta Vazqueña), y así, sorteando injusticias, con carta de naturaleza ya el borrego, acaban de darnos una gran tarde de toros en Barcelona. Eran los descendientes de aquellos que cuidó con esmero el decimocuarto Duque de Veragua, aquel ilustre ganadero que en 1874 cobró cuatro mil reales por toro, circunstancia por la cual al billete de mil pesetas se le llamase “un veragua”. Si tuviera que señalar a los mejores toros, me quedaría con los lidiados en tercero, cuarto y sexto lugar, ¡los más nobles, bravos y de más brío, vamos!...El tercero de nombre “Malhechor”, negro mulato bragado...y eran los auténticos, toros bien criados, lustrosos, que pregonaban a la chita callando la resurrección de una legendaria ganadería. “Malhechor” era un toro de preciosa lámina, enmorrillado, rabo largo bien encornado y fino de pitones. Se arrancó de largo dos veces al caballo, recreando nuestras cansadas retinas de tanto borrego lidiado por toro...se ovacionó en el arrastre. El cuarto, “Felino”, colorado ojinegro, un toro largo, bien plantado, empujó al caballo en la suerte de varas, sin ruido de estribera, estrellando su codicia al peto. También fue ovacionado. Me gustó el sexto, “Botinero”, de capa negro, salió suelto del caballo pero extremó su nobleza en el último tercio...Mire usted, ganadero, si me lo pasé bien con sus toros, que hablando, hablando del ganado me olvido de los toreros...de los dos primeros lo hago a conciencia, porque no disponen más que de faenas sosas y deslucidas por reiterativas y vulgares...el único que nos dejó con la miel en los labios de la esperanza fue Sergio Martínez, que toreó con pulcritud a sus toros, manifestó buen arte y decisión, que ambas cosas son compatibles...Gracias ganadero, mil gracias por el lujoso encierro que mandó a Barcelona. Adiós toros veragüeños, al margen de todo fraude. Adiós. Dejáis un punto de referencia que será piedra filosofal de toque para el resto de la temporada.”
Vía: Pgmacías
Foto: José Porcar
Foto: José Porcar
lunes, febrero 09, 2009
Recordando a "Potrico" de Pablo Romero (Antonio Santainés Cirés)

Copio el texto que nos ha enviado por e.mail nuestro amigo Pgmacías
Publicado en ABC / 16.4.2007
Recordando a Potrico de Pablo Romero
ANTONIO SANTAINÉS CIRÉS
“La Fiesta de los toros se ha perdido en un mar de incertidumbres. Antes era gallarda, impetuosa y áspera. Hoy es extremadamente pulida. Antes los toros eran bravos o mansos y desarrollaban sentido en el transcurso de la lidia. La uniformidad del toro convirtió el arte de torear en un trabajo rutinario y monótono. Domingo Ortega, conocedor del toro, ya retirado, pronunció en Madrid dos interesantes conferencias. «El arte de torear», en el Ateneo el día 29 de marzo de 1950, y «La bravura del toro», en el Círculo de Bellas Artes el 22 de febrero de 1960. Editadas las dos por Revista de Occidente, con un anejo de don José Ortega y Gasset...” “... Fue en la última de las citadas un valedor a ultranza del indulto, en la plaza, del toro auténticamente bravo, al objeto de mejorar, a largo plazo, la ganadería brava española. En cuanto al comportamiento del toro en la suerte de varas me decía: «Es casi fundamental el que vaya tres o cuatro veces, a una distancia por lo menos, de cuatro metros, con alegría. Pero, ahí, claro, la bravura la tiene que conservar si ha cumplido esta misión, que aguante los ocho, diez o doce pases que le den al toro», con lo que establece usted también, le dije, la medida de la faena de muleta”, «no, bueno, es que si a un toro, a mi forma de ver, se le dan, diez o doce pases por cada lado, si se los dan bien, en esta forma de cogerle y llevarle por donde no quiere ir, ¡ah! no hay toro que aguante más si tiene bravura. Porque se ha hecho polvo el toro allí también». Barcelona ha sido intransigente en eso de los indultos. Ni se dejó pasar becerro por novillo o novillo por toro y el peso es, además, un dato insuficiente. Lo que cuenta es la bravura...”
Recordando a Potrico de Pablo Romero
ANTONIO SANTAINÉS CIRÉS
“La Fiesta de los toros se ha perdido en un mar de incertidumbres. Antes era gallarda, impetuosa y áspera. Hoy es extremadamente pulida. Antes los toros eran bravos o mansos y desarrollaban sentido en el transcurso de la lidia. La uniformidad del toro convirtió el arte de torear en un trabajo rutinario y monótono. Domingo Ortega, conocedor del toro, ya retirado, pronunció en Madrid dos interesantes conferencias. «El arte de torear», en el Ateneo el día 29 de marzo de 1950, y «La bravura del toro», en el Círculo de Bellas Artes el 22 de febrero de 1960. Editadas las dos por Revista de Occidente, con un anejo de don José Ortega y Gasset...” “... Fue en la última de las citadas un valedor a ultranza del indulto, en la plaza, del toro auténticamente bravo, al objeto de mejorar, a largo plazo, la ganadería brava española. En cuanto al comportamiento del toro en la suerte de varas me decía: «Es casi fundamental el que vaya tres o cuatro veces, a una distancia por lo menos, de cuatro metros, con alegría. Pero, ahí, claro, la bravura la tiene que conservar si ha cumplido esta misión, que aguante los ocho, diez o doce pases que le den al toro», con lo que establece usted también, le dije, la medida de la faena de muleta”, «no, bueno, es que si a un toro, a mi forma de ver, se le dan, diez o doce pases por cada lado, si se los dan bien, en esta forma de cogerle y llevarle por donde no quiere ir, ¡ah! no hay toro que aguante más si tiene bravura. Porque se ha hecho polvo el toro allí también». Barcelona ha sido intransigente en eso de los indultos. Ni se dejó pasar becerro por novillo o novillo por toro y el peso es, además, un dato insuficiente. Lo que cuenta es la bravura...”
“... Para el jueves 23 de mayo de 1968, festividad de la Ascensión se anunció en la Monumental la siguiente corrida: seis toros de los señores Hijos de Pablo Romero, de Sevilla, para Dámaso Gómez, Limeño y Andrés Hernando, ¡Qué recuerdo tan imborrable conservo en mi cerebro de aquellos seis toros cárdenos! Bolichero, Leznito, Travieso, Pandero, Alcucillo y Potrico dieron una gran tarde de toros en Barcelona. Al segundo le dieron la vuelta al ruedo por su brava y noble pelea. El tercero fue ovacionado. Cuando apareció en la arena el quinto, tras angustiosa espera, se plantó en jarras en la puerta de toriles como diciendo: ¡Venga un valiente!. Y se arrancó después, dueño y seños del ruedo. La ovación al mayoral fue extendiéndose por tendidos y gradas como reguero de pólvora. Limeño había cortado una oreja a Leznito y las dos y el rabo Dámaso Gómez a Pandero. El encierro iba a más y la pasión de los toristas se desbordó con el sexto y último toro, de nombre Potrico, número 59, cárdeno bragado gargantillo coletero. De pitón a pitón medía 64 centímetros y 53 desde la cepa a la punta del pitón. (Hijo del semental Comilón y la vaca Potrica). Su peso en bruto era de 513 kilos. Tomó un largo puyazo derribando al caballo y otro recargando. Morenito de Córdoba fue ovacionado en un gran par de banderillas. Andrés Hernando brindó al público y realizó una gran faena, recreándose, sintiendo auténtico placer al torear al natural con la izquierda. El toro repetía mucho y bien, motivado por su bravura y gran nobleza. La faena no sobrepasó los veinte pases. Los toristas, todo el público en general, empezaron a pedir el indulto de Potrico. El presidente, don Félix Rodríguez Gil (al que nunca más le vi presidir corrida alguna) dudó unos segundos. En su mano, estrujado, el pañuelo verde. Andrés Hernando trató de igualar al toro. «!No, no! ¡No lo mates!» empezó a gritar el público agitando los pañuelos con frenesí solicitando el indulto del noble y bravo Potrico. Y el presidente concedió el indulto ...”
“... Eran las siete y treinta y tres minutos de la tarde. Aparecen cuatro bueyes. Entran y salen. Potrico se resiste a entrar al toril. Le franquean el paso por la puerta de cuadrillas. Inútil. A las ocho de la noche pide permiso Dámaso Gómez para ausentarse. A las ocho y cuarto anuncian los altavoces, que «el distinguido público abandone la plaza», No hay manera de retirar al toro. Ni la danza de los capotes ni el valor de Curro Caro citando con la gabardina consiguen nada. Sobre las nueve de la noche. hermanado con los bueyes, entró él el primero al toril. Potrico permaneció en los corrales hasta el 25 de junio, fecha en la que fue embarcado para su ganadería ... Me contó don Jaime de Pablo Romero que al llegar Potrico a la ganadería bajó del camión dando saltos y mugiendo de contento. Reconoció en seguida la dehesa que le vio nacer. Potrico, aquel bello y puro ejemplar de Pablo Romero, murió en la primavera de 1977 cuando llevaba siete años de semental. Treinta años después le recuerdo como ejemplo vivo a seguir de bravura y nobleza.
viernes, marzo 28, 2008
"Milagroso encuentro con el toro de lidia"I (Antonio Santainés)
Copio, en al menos dos capítulos, la crónica de Antonio Santainés correspondiente a la tarde del 16 de junio del 2002 en Barcelona.Toros de Tomás Prieto de la Cal para Gil Belmonte, José Luis Triviño y Sergio Martinez
"Milagroso encuentro con el toro de lidia"
A poco que trepemos por los árboles genealógicos de la ganadería brava española nos encontraremos con desagradables mutaciones. A un determinado punto remplazan los ganaderos sus precedentes orígenes por un encaste común, de alarmente docilidad, que dio paso al llamdo toro comercial.
Con el toro comercial sujeto a todo tipo de vejación se dio a la fuga el el toro auténticamente bravo con su propia y definida personalidad. Así está el toro de lidia y así nos luce el pelo en la fiesta.
En esta corrida del domingo se produjo-¡oh!rara avis- una curiosa excepción ejemplo a seguir que me malicio caerá en saco roto. ¡Una pena! porque los toros de Tomás Prieto de la Cal acaban de obsequiarnos generosamente con una gran tarde de toros en Barcelona.
Y es que las llamadas figuras del toreo de hoy han formado un frente de combate contra el toro de lidia. Y están a punto de acabar con él. Y cuando por acaso llega a los corrales de una plaza de toros una corrida de respeto, empìeza el calvario del empresario para encontrar una terna de matadores y, al fin, tienen que cargar con el mochuelo los que saben por triste experiencia que también el hambre da cornadas mortales (...)
Foto: Costillares
Nota: La crónica se publico en el diario "Abc".
lunes, noviembre 26, 2007
El pase cambiado (Capitán Alatriste)
El pase cambiado Popularizado por Antonio Bienvenida, quien lo recibe del Papa Negro y éste, a su vez, lo heredó de su padre, quien se lo había visto hacer a El Gordito. El torero se sitúa frente al toro con la muleta plegada en la mano izquierda, como el comentado cartucho de 'pescao'. Una vez que se cita al toro con la voz y se arranca, se le quiebra y se le pasa la muleta como si se tratara de un pase de pecho, aunque sin desplegarla. Antonio Bienvenida sufrió una cornada gravísima en Barcelona intentando dar este pase.“La fecha del 18 de septiembre de 1941 quedó grabada con caracteres indelebles en roca viva. Salió a torear Antoñito Bienvenida en Las Ventas de Madrid con Morenito de Talavera y Juan Mari Pérez Tabernero novillos de Antonio Pérez Tabernero. Con el quinto, de nombre Naranjito obtuvo un éxito asombroso. Antoñito Bienvenida le dio tres pases cambiados con la muleta plegada y tal garbo y tanta majeza imprimió en la difícil y arriesgada suerte que no solo produjo un frenesí colectivo sino que dejó a los aficionados de más solera con la boca abierta. En cada cara había una interrogación y cada uno dudaba de lo que había visto. Los madrileños se quedaron sobrecogidos y atónitos como se queda el ánimo ante las grandes creaciones del arte. Lo llevaron en hombros hasta su casa, General Mola 3 (hoy, Príncipe de Vergara)
Finalizaba el año y Roberto Domingo daba los últimos toques a su obra el pase cambiado de Antonio Bienvenida, óleo que se reprodujo luego en carteles murales y sirvió para anunciar la presentación de dicho espada en Barcelona como matador de toros.
[…] Unos días antes de la corrida del día 26 de julio en nuestra ciudad coincidieron en el tren Domingo Ortega y Antonio Bienvenida. Ortega, más cauto, le dijo: “Mira Antonio, tu vas a ser figura, dando el pase cambiado o sin él. Es una suerte muy peligrosa. El público te lo va a exigir siempre, y siempre no se puede dar. No tienes necesidad de darlo”.
Para aquella histórica corrida del 26 de julio de 1942 en Barcelona don Pedro Balañá Espinós echó la casa por la ventana. Doce toros; seis de Buendía (Santa Coloma) y seis de Ignacio Sánchez (Trespalacios) para Manuel Jiménez Chicuelo, Nicanor Villalta, Pepe Bienvenida, Manolete, Pepe Luis Vázquez y Antoñito Bienvenida.
Eran ya las nueve de la noche cuando Antoñito Bienvenida cogió muleta y estoque para matar el duodécimo toro, de Trespalacios. Un toro jabonero claro, de nombre «Buenacara», un buen mozo galgueño y astifino, bronco y con sentido que gazapeaba. Salió el diestro con la muleta recogida en los tercios del diez. Sin darle casi tiempo para citarlo, el toro que tenía marcada tendencia de vencerse hacia los adentros, se le arrancó descompuesto.
Desistió el torero de su propósito. Pepote le advirtió que a este toro no se le podía dar el cambio. Antonio le contestó: «Ya lo sé». Pero su amor propio y los deseos de triunfar en Barcelona tuvieron más fuerza que la razón. Saliendo esta vez del nueve, dio su carrerita citando de nuevo para el cambio, aguantó mucho Antonio pero el toro fiel a su tendencia se acostó del lado de las tablas, prendió de lleno con el pitón derecho por el vientre a Antoñito Bienvenida y pasándoselo al otro le infirió otra cornada.
Ya en la enfermería, mientras el doctor Olivé Gumá rasgaba el terno del herido, Pepe se lanzó para apreciar la herida y al ver el boquete que aparecía en el abdomen no pudo contener un gesto de horror. Antonio, con una entereza impresionante le dijo: «Pepe, no te asustes que no es nada». Días después Antoñito prometió: «Volveré a vestir el mismo traje morado y oro, reapareceré en Barcelona, daré el pase cambiado y se lo brindaré al doctor Olivé Gumá».
[…] Y, aquel 12 de octubre de 1942 cumplió su palabra”.
ANTONIO SANTAINÉS CIRÉS
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