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miércoles, abril 20, 2016

Breve apunte sobre el tercio de varas en la corrida de Miura





los toros de Miura, carecieron de la fortaleza necesaria para convertir su demostrada bravura en los caballos en la movilidad imprescindible para el toreo. En conjunto fue, sin duda, la corrida más brava de la feria ante los picadores. Todos los toros acudieron con presteza al encuentro con el peto, empujaron en mayor o menor medida
Antonio Lorca
Lo puso al caballo y se arrancó con alegría. Al entrar al caballo se repuchó un instante, como extrañado de sentir el hierro en la espalda, pero inmediatamente tomó bríos y arremetió vigorosamente contra el peto del penco en el que iba montado Juan José Esquivel, empujó con fijeza, sin mover la cabeza y recibió un duro castigo en el rato que estuvo ahí peleando. Hubo que sacarle, no sin dificultad, y cuando Rafaelillo lo puso de nuevo se arrancó por segunda vez con brío y alegría;

José Ramón Márquez

Muy entregado el primero de todos, de particular fijeza. Hubo quien protestó por la dureza del primer puyazo –estupendo picador Esquivel- pero se enceló el toro al ser herido. Y un miura encelado en un peto con el caballo atrapado contra las tablas no atiende a razón.
Barquerito

Nota: Como indica José Ramón, "la corrida se movió por unos derroteros muy poco miureños, dejándose torear y blandeando lo que le dio la gana ", aunque vimos buenos puyazos de Juan José Esquivel, Chicharito y Alberto Sandoval.
Fotos: Eduardo López para Cultoro 

lunes, junio 08, 2015

Rafaelillo ante un Miura en Las Ventas


Todo cambió radicalmente al asomar el cuarto, que hizo de salida dos cosas privativas de Miura: descararse con los tendidos nada más saltar al ruedo y dolerse con ganas de la divisa. Y barbear las tablas. Rafaelillo lo esperó de rodillas en tablas: la sorpresa de una larga cambiada de rodillas librada con suma destreza y, enseguida, templados lances genuflexos de buen vuelo. El toro quiso saltar la barrera y estuvo a punto. Se agarró certero y duro en dos varas Juan José Esquivel, gran picador, lidió muy bien Pepe Mora, el toro se dejó banderillear sin avisarse ni esperar.
Rafaelillo brindó desde los medios. Eran las ocho y diez, se había echado el viento. Y entonces vino casi en cascada una faena de asiento, listeza, temple y entrega sobresalientes. La entrega fue firmeza, aguante sin reservas. El temple, acoplarse al son del toro, que aceptó trato muy delicado. La listeza, la inteligencia de enganchar por delante los viajes del toro. Asiento para ligar muletazos ajustados en tandas bastante más largas de lo que suelen consentir los toros de Miura: cuatro y el de pecho; o cuatro y tres rematados con el de pecho y el del desdén abrochados; o cuatro con molinete y desplante. Un arranque de casi traca –de rodillas Rafaelillo en una tandita de tres- y un rampante y explosivo final: de frente con la izquierda, algunos de ellos ayudados, y el postre de una casi furiosa tanda con la diestra. De torero león.
Las cuatro o cinco tandas que mediaron entre arranque y postre, todo eso estuvo marcado por la cadencia. Sentido de la distancia: dejar llegar de largo al toro no era sencillo. Tanpoco aguantarlo en la reunión humillada. Por alto el toro sacó díscolo son y en un remate cambiado a pies juntos le desgarró a Rafael la taleguilla por la ingle y la tira de bordados.
La plaza fue de pronto un clamor. Ambiente de dos orejas de Madrid. La mejor faena de Rafaelillo en las Ventas. Tan emocionante como la que más –épicas peleas con toros de Palha, por ejemplo- pero más bella que ninguna. Una ligera precipitación al entrar con la espada. Dos pinchazos, un aviso, una estocada. Vuelta al ruedo memorable. 

Barquerito


Foto: Francisco Jiménez Nota: Gran faena de Rafaelillo, lamentar solamente cierta tendencia al retorcimiento "juliano" en algunas fases de la faena.

lunes, julio 22, 2013

Sobre la corrida de José Escolar en Mont de Marsan

Buena corrida de José Escolar . La tauromaquia como la conocemos. Una corrida "salvaje" y difícil. Una corrida fuerte, una corrida que no permite el toreo moderno (esto seguro). Toros de variado comportamiento y exigentes que mantuvieron el interés durante toda la corrida.
Toros bien presentados.  15 puyazos.
Traducción libre del blog de los aficioandos de L' Escalier 6 
Arrancó con fuerza la tarde en el coso de Plumançon y es que el ofensivo Cantarero, el primer escolar del festejo, puso la emoción en el tercio de varas, arrancándose con alegría en tres entradas al caballo desde el centro del ruedo. No estuvo acertado el picador. Faena de menos a más, que tuvo sus mejores momentos en tres tandas al natural, la última de ellas a pies juntos. Por el pitón derecho no hubo el mismo acople. Mató de una gran estocada entre la emoción del público. Se pidió con fuerza la segunda oreja pero el palco dejó en un trofeo el premio para el torero. Vuelta al ruedo para el toro, y dos vueltas al ruedo que dio el murciano antes de una sonora bronca al presidente.
 Su segundo fue picado de forma extraordinaria por Juan Juan José Esquivel
Robleño tuvo peor lote  Lo mejor llegó al final, cuando Robleño logró ligar una serie más que potable por el pitón izquierdo. Mató de una gran estocada y un golpe de descabello.
Jean Louis Haural en Aplausos (Aquí la crónica completa

Añadir que también destacaron José Mora y José Luis Neiro. La cuadrilla de Rafaelillo recibió el premio a la mejor cuadrilla

Les enlazo a la galería de fotos de Tierras Taurinas

Foto :A. Viard/  Terres Taurines

lunes, mayo 13, 2013

Breve apunte sobre la corrida de José Escolar

Ayer pagamos por ver una corrida de toros y es lo que vimos. Y eso en los tiempos que corren no es poco.
Vimos seis toros bien presentados, con trapío, serios, complicados, exigentes, una corrida variada ... ayer no vimos al "toro" artista, el que "se deja", el "colaborador", el "formal", el torete diseñado para esa peste de Tauromaquia 2.0 al gusto de los revistosos .
Ayer hubo emoción , interés, verdad... ayer hablamos, por fin, de toros.
Y frente a ellos tres Toreros.
A destacar el capote de Robleño en su primero, así como el inicio de la faena de muleta con el mismo; el esfuerzo de Alberto Aguilar por cruzarse y hacer bien las cosas, lo que consiguió en buenas series a su primer toro; esa primera serie de Rafaelillo al bravo 4º...
También vimos la excelente brega de José Mora, al buen picador que es Esquivel ,las buenas banderillas de Pascual Mellinas...
¿Qué también hubo cosas malas o menos buenas? Por supuesto, pero esas ya se encargarán otros de difundir.

jueves, marzo 14, 2013

Sobre la corrida de Miura en Valencia (Barquerito)


 Un estreno,(en Fallas), desafortunado. Serias pero desiguales las hechuras. Corrida cinqueña y bien armada, pero con aire sobrante de camada. No fue, desde luego, la miurada de Pamplona ni la de Sevilla ni la de Arles. No tenía por qué.
La desigualdad en láminas se hizo evidente en un contraste: un quinto altísimo, largo, de rico cuajo, y un primero terciado, acapachado, sin sello de Miura, por citar las dos notas más disonantes de la escala. Mayoría de capas cárdenas; original por facado y girón el tremendo quinto que, puesto por delante y la gaita al acecho como una guadaña, parecía ir montando más y más a medida que avanzaba una lidia sofocante, porque el toro salió manso de irse de engaños y pelea, y volvió grupas con andares cabestreros. Ese toro había galopado de salida. Y no fue el único.
Una manera de galopar poco habitual en Miura. Lo clásico fue una violencia común al tomar engaños.(...)
No hubo toro que no bramara o gimiera muy lastimeramente.(...)
Esquivel había picado a ese toro con tanto acierto que se dio al toro por bravo,(...)
Lo mejor de la tarde fue la bella primera mitad de faena de Robleño con un lindo sobrero de Valdefresno, tocadito y astifino, sin demasiada fuerza pero buen son mientras aguantó la pelea. Templado y exquisito Robleño con las dos manos en tres primeras tandas seguras. 
Barquerito (Aquí la crónica completa

Foto: Rullot para Aplausos

lunes, junio 18, 2012

Sobre Iván Fandiño y su tarde en Bilbao: intenciones y resultados (Gloria)


Sobre Fandiño y su tarde en Bilbao: intenciones y resultados

¿Qué tiene más valor en la vida: la intención o el resultado final? Una persona de moral elevada se decantará probablemente por la primera opción, mientras que alguien práctico elegirá la segunda. Fuera como fuese, ojalá más toreros echasen la pata “alante” y se anunciasen con seis toros de distintas ganaderías en una plaza con la seriedad de Bilbao. A veces se requiere más valor para lanzar la moneda al aire que para comprobar si ha salido cara o cruz.
Fandiño salió con la cruz dibujada en la frente cuando, al asomarse al ruedo lluvioso, vio una plaza casi vacía. Los cuatro mil asistentes –un cuarto de entrada- se protegieron del chirimiri en la grada dejando los tendidos desnudos y azules de melancolía. La primera satisfacción de un espada cuando decide lidiar seis toros en solitario es comprobar que ha puesto la plaza hasta la bandera. No fue éste el caso. Toque de atención, por tanto, a todos los aficionados de Bilbao que el sábado no acudieron a Vista Alegre a arropar a un torero que, además, es su paisano. Si se exige, también hay que dar a cambio. Y Fandiño, a pesar del desengaño con su público, también tendría que haber hecho de tripas corazón y lucir la casta que le caracteriza. Por el contrario, se sumó a la tristeza de la tarde hasta adoptar el color del ruedo bilbaíno: gris plomo. Sirva un detalle para ilustrar su estado de ánimo: no hizo un solo quite hasta el cuarto toro.
Puyazo no sólo a la afición que se quedó en casa, sino también a aquellos que decidieron dejar desierto el premio al mejor picador. El sábado se presenciaron buenos tercios de varas, en el sitio y, sobre todo, medidos. Si pedimos que no se masacre al toro en el primer encuentro, debemos recompensarlo cuando lo vemos. De nuevo, la vieja historia de dar para luego recibir. En concreto, los dos del castoreño que debieron disputarse este reconocimiento fueron: Rafael Agudo y Juan José Esquivel. Ellos aunaron una intención encomiable (resucitar el tercio de varas) y el resultado final (toros que se arrancaron hasta cuatro veces al caballo sin desfondarse después en la muleta).
Paradójicamente, uno de los toros que más manseó en el peto, resultó el mejor ante el percal: “Minador” de Victorino, ejemplar noble y fijo en el engaño al que se le podrían haber cortado las dos orejas pero, como ya se ha dicho, Fandiño no estaba para fiestas. Le hizo una faena funcionarial, pinchó y, afortunadamente, la presidencia supo estar en su sitio quedando todo en ovación. El de Orduña tampoco aprovechó el de Torrestrella, “Pocosueño”, que se llevó el premio al mejor toro (este reconocimiento, en cambio, sí podría haberse dejado desierto pues no se sorteó ningún ejemplar completo en los tres tercios). Empujó el de Álvaro Domecq las tres veces que acudió al caballo tras arrancarse de largo. Después desarrolló movilidad, aunque sin clase, y fue con la cara suelta. Otro toro que, a pesar de apagarse pronto, dio buen juego fue el de Alcurrucén, que tomó cuatro varas; incluso el de La Quinta, que no humilló, pero fue pronto y vibrante. Hubo, pues, toros, ninguno de bandera, pero sí cuatro que pedían ser toreados. Los peores, el de Partido de Resina y el sobrero del Cortijillo, que sustituyó al inválido de Torrealta.
Al final del festejo, se marchó Fandiño a pie y sonriendo. Fue el único que reía. La plaza quedó sumida por el desencanto. En el toreo siempre gusta que las intenciones valerosas desemboquen en laureados triunfos ganados a pulso. Esta vez, la moneda cayó por el lado de la cruz y quien la lanzó al aire no tuvo los arrestos de cambiarle el viaje en el último momento. Las apuestas a veces se ganan y otras, amargamente, se pierden.
Gloria Sánchez-Grande
Foto: Jordi Alemany

domingo, julio 25, 2010

Juan José Esquivel picando al toro "Pajarillo" de La Quinta


El quinto fue un señor, de nombre 'Pajarillo'. Un pavo que para imponerse no le hacían falta más de 510 kilos. Manseó y midió de inicio, pero se vino arriba en el primer tercio. Así, el segundo puyazo de Juan José Esquivel fue el de ésta feria y también el de muchas. Cita el picador al toro, el toro se fija, escarba, lo piensa, lo repiensa y se lanza: puyazo en toda la yema y ovación de las que ponen los pelos de punta por todo lo que significa la lidia y la bravura. Un lujo, que desaprovechó a espadas solamente, Rafaelillo
Nota: Juan José Esquivel también protagonizó un buen tercio de varas en Ceret
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Nota añadida: Copio el comentario de Antonio Mechó:
Efectivamente, fue un gran puyazo -el único de la tarde porque los demás deprimentes-. Y más que habríamos visto en ese toro si hubiese querido el matador.

De hecho ese quinto fue uno de los toros más enteros del encierro. Entero en el sentido de que muchos mostraron falta de fuerza -a alguno no se le sacó sangre ni para un análisis- y todos, absolutamente todos, eran para cortar orejas: pastueños, no miraban nunca mal y humillaban muchísimo -cual victorinos, como el sexto-. Para mi faltó más emoción de casta santacolomeña; pero ya se sabe, La Quinta está entrando ya por otros derroteros.

Eso sí, con cuatro toros por debajo de los 500 kilos y hubo mucho trapío y cabezas. Precisamente alguno más escurrido fue el sexto, uno de los dos por encima de esa cifra.

Ángel de la Rosa: fueracacho y perdido en la lidia.

"Rafaelillo": bastante bien, especialmente en ese quinto al que le hizo una buena faena en su línea habitual. ¡Díficil es que decepciones este torero!.

Tomás Sánchez: puso ganas y en varias tandas buena predisposición, pero se diluia bastante en los momentos de más fuste.

Recordar que ya en mayo, con la novillada de la misma ganadería, esta sangre recordó que, al menos, aún conserva algo de lo bueno de la selección de antaño.

miércoles, julio 14, 2010

Juan José Esquivel picando a "Espiao" de Coimbra

Jean Charles Olvera, en Opinión y Toros, escribe:
El picador Juan José Esquivel Pérez le propinó 4 excelentes puyazos y el respetable le pidió saludar
Florent, en "Afición a los toros" escribe:
Que c'est beau la fiereza, la puissance, la caste !

Foto de François Bruschet