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sábado, abril 11, 2015
miércoles, noviembre 13, 2013
Sobre los toros "tontos y sin frenos" de Antonio Pérez
La
bondad de los AP y su exquisita toreabilidad los convierten en un
adversario de lujo cuando se quiere perfeccionar la composición.
¿Demasiado
fáciles? Es lo que sostienen aquellos que sólo ven en la
tauromaquia un combate áspero negando la dimensión artística que
ha adquirido en
el último siglo. Y, para que surja el arte, en cualquier disciplina,
hace falta la base de un material
noble. Por otra
parte, antes de que Juan Pedro Domecq calificara a sus toros de
artistas, don Antonio padre definió los suyos con esta expresión
terrible: “tontos y sin frenos”. Para los toreros, esto suponía
la seguridad de una nobleza idílica y de unas embestidas largas.
Esta frase, que hoy suena como una provocación insoportable en los
oídos de los aficionados, ¿fue pronunciada realmente por don
Antonio o se trata de una leyenda más del mundillo? “Creo que lo
dijo –asegura malicioso don Antonio hijo-, y en todo caso, era lo
que buscaba”.
[…]
El centro neurálgico de la ganadería, donde su memoria histórica
es más rica, no se encuentra ni en el despacho del ganadero, donde
se amontonan los viejos libros, ni en uno de los lujosos salones
adornados con recuerdos de aquella burguesía agraria cuya fortuna
creció
a finales del siglo XVIII. No.
El centro neurálgico desde donde don Antonio inventó a sus AP y
donde tramó tantos complots que influyeron en el discurrir de la
historia taurina, se halla en la cocina de San Fernando […] Don
Antonio había presentido antes que nadie que la nobleza se
convertiría en la llave del toro de la época y, precisamente,
quería trabajar sobre esa
ausencia de “maldad”. “Mi padre comprendió que la tauromaquia
dejaría de ser una matanza para los caballos y que el toreo iba a
imponerse. Quería que triunfaran los toreros. Caballos muertos de
hambre sacrificados por el toro… era incomprensible”. Se evoca el
recuerdo de un triste éxodo. “Los proveedores iban de finca en
finca para los comprar los caballos
desechados por flacos, viejos o enfermos. Esos se mandaban a morir en
la plaza. Y mi padre sabía que este espectáculo desaparecería”.
Vía: Tierras Taurinas , Opus 23 dedicado a Antonio Pérez
martes, noviembre 05, 2013
Sobre Antonio Pérez
Independiente,
emprendedor, lanzado, listo y adelantado a su tiempo, a pesar de la
educación burguesa que le inculcaron en Salamanca, nunca renunció
al arquetipo del ganadero charro –lo que fueron sus antepasados,
entre ellos, el viejo Antonio Pérez y su
hermano Fernando “el Cojo”-, alentado, probablemente, por el
ejemplo de los Miura. De ellos, aprendió que el primer deber de un
ganadero era de vender sus toros. Y aunque estos, en Salamanca, al
igual que les sucedía a los aristócratas andaluces, podían
ser considerados las joyas de una explotación agrícola, desde el
comienzo, el joven Antonio tuvo muy claro que, sobretodo, tenían que
resultar rentables. Por eso, en El Villar, pero principalmente en San
Fernando, fomentó la imagen del ganadero moderno, cambió el traje
charro por el corto, importó a Salamanca las faenas de acoso y
derribo y acabó con el retrato del ganadero derrochador y diletante
que había prevalecido hasta entonces en muchas explotaciones.
En una palabra, profesionalizó el oficio e inventó el marketing
moderno en el mundo del toro, gracias a su innato talento de
vendedor, donde se combinaban a partes iguales su respeto hacia el
cliente, el valor de la palabra dada... y un agudo sentido de la
picaresca que, a la hora del trato, lo convertía en un personaje
irresistible. En El Villar y en San Fernando, don Antonio pasaba los
días a caballo, vestido de corto. Seguía a sus rebaños a lo largo
de la trashumancia, cerraba acuerdos, compraba, vendía, ganaba…,
eso sí, con señorío, elegancia y no poca gracia. En escasos años,
se convertiría en el mejor vendedor de toros de su época y en uno
de los mayores de la historia. Cuando iba a Madrid, el hotel donde se
alojaba se convertía en el epicentro del planeta taurino. En dos
días, recuerdan los viejos taurinos, vendía su camada entera.
¡Cuántas trampas hizo a sus colegas, aconsejándoles pedir mucho
dinero a los empresarios para, inmediatamente, ofrecer una pizca
menos y cerrar el trato! Quien entraba en San Fernando sólo para
informarse, salía con algo debajo del brazo: una corrida, una
novillada, un toro suelto... No es de extrañar que don Antonio les
profesara a los hijos de Eduardo Miura una gran amistad. Ellos
también habían aprendido de su padre que el toro puede y debe ser
negocio, a condición de que encuentre su mercado. Y como bien dice
Eduardo Miura IV hoy: “no hay que confundirse: el toro comercial es
aquél que mejor se vende”.
miércoles, octubre 30, 2013
Sobre el "Cojo Continos"
"Corren
tantas leyendas sobre Antonio Pérez Sánchez y Fernando Tabernero
García, compadres inseparables y doblemente cuñados, que es difícil
pensar que todas sean fruto de la imaginación. Durante el tercer
cuarto del siglo XVIII, debieron de ser dos figuras. Fernando, el
temible “Cojo de Continos”, según varias fuentes, encarnaba un
verdadero titán, y cuentan que, un día que había viajado a la
capital y quería asistir a una función regia en el Teatro Real,
viéndole vestido de charro en medio de los elegantes madrileños que
iban al espectáculo luciendo frac y crinolinas, la taquillera hizo
un comentario despectivo, algo así como que el precio de la entrada
era de veinte duros, una pequeña fortuna por aquel entonces. A lo
que el Cojo, espléndido, contestó en voz bien alta, para que
pudieran escucharle todos los señores castizos que hacían cola:
“Pues deme usted dos. Una para mí y otra para mi gorrilla”.
Vía :Tierras taurinas , OPus 23 dedicado a Antonio Pérez
Vía: tierras
martes, octubre 22, 2013
El opus 23 de Tierras Taurinas ya está a la venta
ANTONIO PÉREZ
El Brujo de San Fernando
A lo largo de dos siglos, en un perímetro comprendido entre San Pedro de Rozados, Matilla de los Caños del Río y Aldehuela de la Bóveda, varias dinastías camperas se entremezclaron hasta dar con el equilibrio ideal, cuando en Continos se realizó el "cruce" fundamental entre Antonio Pérez Sánchez y Jacoba Tabernero García.
De esta unión nació Fernando Pérez Tabernero, patriarca de la dinastía ganadera más importante que ha conocido el Campo Charro, y padre del que llamarían muy pronto el "Brujo de San Fernando", Antonio Pérez-Tabernero Sanchón, así como de sus hermanos Argimiro, Graciliano y Alipio, todos ganaderos de relumbrón.
Con los murubes portugueses de Gama primero, y luego con los berrendos de Vicente Martínez, Antonio Pérez "de San Fernando" inventó el oficio del ganadero moderno y triunfó en la primera línea durante medio siglo.
Si los toros procedentes de su primera aventura, conocidos como los de AP, se han alejado de las grandes ferias, los que nacieron de la segunda, después de un largo eclipse, están a punto de recuperar su sitio, bajo la denominación de Montalvo, merced a la inteligente y apasionada labor de uno de los nietos de don Antonio : Juan Ignacio Prérez-Tabernero Sánchez, ganadero por los cuatro costados, puesto que también desciende de de las casas de Montalvo, famosa en el siglo XIX por sus vazqueños, y Sánchez y Sánchez, igualmente popular gracias a ss vazqueños de Trespalacios.
De Continos al Villar y de San Fernando a Linejo, pasando por Calzadilla de Mendigos y El Soto en la región de Colmenar, les invitamos a participar en un nuevo viaje por nuestras tierras taurinas.
De esta unión nació Fernando Pérez Tabernero, patriarca de la dinastía ganadera más importante que ha conocido el Campo Charro, y padre del que llamarían muy pronto el "Brujo de San Fernando", Antonio Pérez-Tabernero Sanchón, así como de sus hermanos Argimiro, Graciliano y Alipio, todos ganaderos de relumbrón.
Con los murubes portugueses de Gama primero, y luego con los berrendos de Vicente Martínez, Antonio Pérez "de San Fernando" inventó el oficio del ganadero moderno y triunfó en la primera línea durante medio siglo.
Si los toros procedentes de su primera aventura, conocidos como los de AP, se han alejado de las grandes ferias, los que nacieron de la segunda, después de un largo eclipse, están a punto de recuperar su sitio, bajo la denominación de Montalvo, merced a la inteligente y apasionada labor de uno de los nietos de don Antonio : Juan Ignacio Prérez-Tabernero Sánchez, ganadero por los cuatro costados, puesto que también desciende de de las casas de Montalvo, famosa en el siglo XIX por sus vazqueños, y Sánchez y Sánchez, igualmente popular gracias a ss vazqueños de Trespalacios.
De Continos al Villar y de San Fernando a Linejo, pasando por Calzadilla de Mendigos y El Soto en la región de Colmenar, les invitamos a participar en un nuevo viaje por nuestras tierras taurinas.
Nota: les enlazo a la página de Tierras Taurinas
jueves, junio 03, 2010
"Un vistazo por el Campo Charro" (José Porcar)


“Un vistazo por el campo charro”
José Porcar Orenga, aficionado
Aprovechando que me iba a desplazar a plaza de toros de Madrid para asistir el 23 de mayo a la corrida de Cuadri, me fui un par de días antes con mi padre y un amigo al campo charro y de esta forma recopilar algún reportaje que posteriormente iré publicando en las revistas “La Talanquera” y “Els bous, la nostra festa”.
Siempre intento visitar ganaderías que sus propietarios sean aficionados, de esta forma, cuando el ganadero es más aficionado menos trabas pone a la hora de dejarnos ver sus toros y estos están al natural, y más bonitos, sin esas dichosas fundas que tanto les afean.
Los toros que les muestro, como podrán observar, son animales bien criados con integridad, que serán lidiados en plazas de primera, segunda o tercera, que podrán o no dar triunfos o no al ganadero según lo que lleven dentro, pero no cabe duda que están criados con mucho cariño y afición.
Los ganaderos que visitamos fueron : Francisco Galache, Antonio Pérez, Sepúlveda y Barcial.. El culpable de la publicación de este artículo es mi amigo Pedro, que me dijo que “echase la pata p’alante” y que les mostrase algunas de las fotografías que realicé.
Para finalizar, quiero felicitar y agradecer a los ganaderos antes citados, por el cariño, romanticismo y afición con que crían sus toros, cosa bastante inusual en los tiempos que corren donde prima sobre otros conceptos lo comercial, y por supuesto por el trato y la atención recibida.
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Nota: Hoy he subido sólo las fotos de dos toros de Antonio Pérez. En los próximos días iré subiendo las de Galache, Sepúlveda y Barcial (vamos, al estilo predroj)
Nota1: Sólo nos resta agradecer a José el que nos muestre sus fotos
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