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martes, agosto 30, 2016

El toreo, una mafia sin competencia ( Antonio Lorca)



El torero Andrés Roca Rey sufre una seria voltereta en Málaga y se ‘cae’ de la feria de Bilbao. El cartel queda en un ‘mano a mano’ entre López Simón y José Garrido por imposición del primero y la posterior e inexplicable aceptación de la Junta Administrativa. Se cerró, así, el paso a otro torero joven -caso de Javier Jiménez, reciente triunfador en Las Ventas-, y el público, lógicamente, expresó su malestar.
El rejoneador Diego Ventura aún no ha debutado en los Sanfermines por decisión expresa de Hermoso de Mendoza, que manda en aquella plaza, ante el silencio culposo de la Casa de Misericordia.
Enrique Ponce, figura indiscutible, lleva años lidiando inválidos y demostrando que es un perfecto resucitador de muertos vivientes.
El Juli, otro torero que ha alcanzado la gloria por méritos propios, está encasillado en un encaste bondadoso y tullido que le permite mantenerse con comodidad en las alturas.
José Tomás, un diestro de leyenda, goza de unas rentables vacaciones. Erigido en fenómeno social, huye con descaro de la exigencia, y hace caja, (¡y qué cajas!), ante corridas muy escogidas en plazas sin responsabilidad.
No son más que cinco ejemplos, pero el toreo actual está plagado de casos como estos. Y de todos ellos se pueden entresacar dos conclusiones y una causa. Las primeras: por lo general, las corridas son un pestiño, y, en consecuencia, el público abandona las plazas.
La feria de Bilbao ha sido un desierto; en presencia de las figuras más reconocidas y con los toros más comerciales, las entradas no vendidas se han acumulado en las taquillas. El mismo caso se ha producido en la reciente feria de Almería. Madrid es un dolor cada tarde, y esta es la tónica habitual en todos los ciclos taurinos que se celebran en este país. La verdadera noticia es una plaza llena.
Y lo más curioso, -también lo más preocupante-, es que no sucede nada. Nadie se da por aludido. Está demostrado que las figuras no interesan, pero continúan en el palmito. Fracasan las empresas, pero ahí siguen. El toro está desaparecido, pero no importa.
¿Qué ocurre, entonces? (La causa) Ocurre que el toreo es una mafia, un grupo organizado para la defensa de sus intereses sin demasiados escrúpulos, que actúa al margen de sus clientes, a los que engaña y decepciona tarde tras tarde. Por eso, la gente no va a las plazas, porque está cansada de mentira y aburrimiento.
Una mafia cerrada a cal y canto que impide la necesaria revolución y el paso a los nuevos toreros. Y cuando alguno consigue entrar porque se le considera beneficioso para el sistema, se convierte en el peor enemigo de sus compañeros aspirantes. Por esta razón, entre otras, es tan difícil que los jóvenes triunfen. Si ser figura ya es más difícil que alcanzar el papado de Roma, el asunto se complica si el sistema obstaculiza y cercena los sueños de los que llegan. En dos palabras: que el negocio es de cuatro, y ya se esmeran en que no aumente el número de los que se reparten los beneficios. Por eso, los carteles son siempre los mismos, interesen o no a los públicos.
Además, el sector taurino no conoce la competencia en el sentido comercial del término. No existe regulación del mercado que promueva la ‘competencia justa’ entre los toreros y los obligue a un esfuerzo para conseguir el mayor número de clientes.
El toreo es un monopolio de cuatro figuras y cuatro empresas que imponen toros y compañeros. Abusan de su posición dominante y ofrecen a los clientes un producto que, a la vista está, solo interesa a los que se benefician de él. Vamos, que si el toreo fuera algo serio, no se le permitiría a José Tomás anunciarse en plazas de segunda con toretes de amable condición, del mismo modo que el Real Madrid no juega con el Alcantarilla C.F.
Por todo ello, -y por fuertes razones políticas y animalistas-, la fiesta de los toros desaparecerá más pronto que tarde. Pero no sucederá tal cosa por imposición de los que mandan, sino por la desidia de los que pagan.
Y todo ello sucede con la cooperación necesaria de unos periodistas -aquí nos incluimos todos- empeñados en cuidar, proteger y preservar la fiesta de los toros, y, en consecuencia, ocultar sus pecados.
El periodista, ya lo dijo el crítico Alfonso Navalón, “no debe erigirse en publicista del sistema”, ni en agradador de toreros, empresarios y ganaderos, ni en besamanos de todos ellos. El periodista debe buscar la verdad y contarla. Sin más.
¿Sufriríamos los anodinos carteles, los toros tullidos, las acomodadas e insulsas figuras y los dislates y profundas injusticias del mundo del toro si existiera una clase periodística comprometida y exigente con la fiesta?
Muy pronto, la fiesta de los toros será historia, y serán muchos los que, entonces, lamentarán su desaparición.
Pocos, sin duda, se acordarán del gravísimo daño infligido por la mafia del toreo, por ese reducido, compacto, rancio, viejo, inmovilista y egoísta grupo de taurinos que se reparte las migajas de un negocio condenado por ellos a muerte.
Quizá, entonces, López Simón lamente su oposición a ofrecer una oportunidad a un compañero; quizá, Hermoso de Mendoza recuerde a Ventura; quizá, Ponce caiga en la cuenta de que una retirada a tiempo es una victoria y muchos puestos libres para los jóvenes; quizá, El Juli entienda entonces que no se pueden lidiar borregos todas las tardes; y algunos empresarios comprendan, de una vez, por qué cada vez se vendían menos entradas. Quizá, a José Tomás le remuerda la conciencia de no haber ejercido el liderazgo para el que nació, y por haber aprovechado su leyenda para ganar mucho dinero fácil en circunstancias poco exigentes.
Quizá, entonces, este periodista se deba confesar de no haber sido más responsable y comprometido. Pero ya nada tendrá solución.

sábado, abril 02, 2016

Una temporada de infarto (Antonio Lorca)

El toro, el gran protagonista, está desaparecido, y las figuras siguen sin entender -y los toreros más jóvenes tampoco- que el síndrome Domecq, el animal noble y tonto, sin fortaleza, sin fiereza ni casta, es un muro infranqueable para la salvación de la fiesta.
Cansada y desesperada, la afición ha huido en bandada de las plazas, y solo en ocasiones especiales es sustituida por un público triunfalista, como el que llenó el pasado domingo la Maestranza, volátil, veleidoso y de dudosa afición.
(...)
La tauromaquia pervivirá si se regenera y moderniza; si las figuras cambian radicalmente de actitud; si las empresas se actualizan, y, sobre todo, si se resucita el toro bravo, fiero y encastado.

Antonio Lorca en El País - aquí el artículo completo -

martes, febrero 10, 2015

La contabilidad B asesina el toreo

(...)eso exactamente es lo que sucede en el toreo que vive su propia burbuja. Una economía sumergida en un alto porcentaje, y en la que está acreditado, que en el circuito de plazas de segunda, tercera y cuarta, es habitual que los pagos se realicen sin ser declarados a la Agencia Tributaria. No se declaran los rendimientos y no se tributa por ellos, no se contribuye como debiera por el toreo a la sociedad.
El sistema taurino parece ideado por los mismos que han destrozado la economía de nuestro país. Un entramado de personajes que sacan tajada de esta contabilidad B, donde lo rentable es darle mordidas a los toreros -pobres novilleros-, darles "pellizcos” a los sueldos de picadores, banderilleros y mozos. Un sistema que lo que hace es repartir miseria, destrozar el tejido laboral y empresarial del sector taurino y abocarlo a su desaparición. Porque si los toreros no pueden vivir dignamente y ejercer una profesión tan arriesgada sin obtener una compensación económica, olvidémonos de un espectáculo puro y autentico.
Nos encontramos con una parte de profesionales taurinos, los tuneleros, que viven prácticamente en la clandestinidad, como defraudadores, pervirtiendo la esencia de este rito y los valores que le han convertido en la expresión artística que nos apasiona. Aprovechándose del sistema y sin contribuir a su mantenimiento.
Por eso mismo, estoy convencido de que la viabilidad y el futuro del toreo pasan porque las cuentas estén claras y desaparezca la contabilidad en B, pasa porque todos los intervinientes en un festejo taurino declaren los rendimientos obtenidos, fijados legalmente y se tribute por ellos, porque eso es competencia leal. Porque es la misma solución que entiendo para mi país.

Antonio José Martínez " La contabilidad B asesina el toreo" , publicado en Cultoro

martes, enero 20, 2015

Empieza, en Castellón, el cambio de cromos



-Castellón, de nueve puestos siete son de la 'FIT-Matilla-Chop'. El que ose andar por la periferia está apañado.

Pablo García-Mancha en Twitter


-No puedo comprender que las Ferias sólo se remitan a 10 espadas y 10 ganaderías y, de verdad señores, no puedo hacer que me guste. No entiendo esa monotonía en las programaciones.


Nota: los nueve puestos que se manejan son  Padilla, Morante, Manzanares, Ponce, Castella, El Fandi, Paquirri, Perera y Talavante. Es decir, si eso queda así, al toro ni se le espera.

NotaII: Simón Casas: "Sólo se trata de amor por el arte del toreo para que siga existiendo la Fiesta de los Toros"

martes, noviembre 05, 2013

No se engañen

¡Pero vamos a ver! ¿Qué  pasa en México? ¿Qué pasa en la Monumental, en Aguascalientes? ¿Es que allí hay algo distinto de lo que ocurre en otros lados?

Da la sensación de que o bien estamos mirando constantemente para otro lado, o de que no nos enteramos de lo que pasa alrededor, porque lo que está ocurriendo en México es exactamente lo mismo que lo que está sucediendo en todos los demás sitios. 
 
En España, sin ir más lejos, todas las ferias -Madrid incluida- están basadas en la palmaria ausencia o rechazo del toro, sustituido constantemente por aquí y por allá por un asqueroso bóvido bobalicón, renqueante y muy, muy tonto. Desde Valdemorillo hasta Jaén, salvo veinte corridas mal contadas en cuatro sitios que ya nos conocemos, el toro de empuje, de vigor, de venirse arriba, de aprender, de no dejarse ganar la partida, de peligro, de incertidumbre, está completamente extinguido y, además por todas partes nos quieren convencer de que no lo demanda nadie, salvo cuatro chalados. Y lo malo es que lo mismo llevan razón.

A cambio de expulsar de la plaza al toro, el que mete miedo a los toreros y a los espectadores, los de la tele, los de los periódicos, los de la radio, todo ese conglomerado, en suma, al que denominamos genéricamente los cerreuves, han sido capaces de convencer al público de que a cambio de renunciar al toro se gana la posibilidad de asistir a un espectáculo de tipo cultural/artístico/gastronómico. Cultural porque siempre suelen hacer una cutre exposición en la plaza o sus aledaños; artístico porque dicen que todo ese postureo monflorita en que ha devenido el toreo es arte y, en fin, gastronómico porque la mayoría de los que van a la plaza a lo que realmente van es a papear

José Ramón Márquez (Aquí el post completo)

jueves, octubre 24, 2013

De la última editorial de Tierras Taurinas


hoy resulta fácil comprobar que las ganaderías, o encastes, que no han sabido evolucionar a favor de la corriente histórica -es decir, la evolución del toreo hacia el esteticismo- subsisten en clara decadencia, nos guste o no.
Lo cual no implica que las otras ganaderías anden muy boyantes, ya que sólo un puñado de ellas, a pesar de experimentar vertiginosos altibajos en la calidad de sus toros, copa el mercado de las ferias más rentables gracias a los matadores que imponen su presencia a las empresas. Si alguna camada no es del gusto de aquellos diestros que mandan en los despachos, la caída resulta brutal. Por ello, el ganadero contemporáneo se ha convertido en un proveedor frágil, cuya mercancía tiene que satisfacer el gusto de su cliente, que ya no es ni la empresa, ni el público, sino un manojo de figuras que imponen sus preferencias. Esta evolución nos conduce directamente hacia un ballet que, cualquier día, prescindirá de los aspectos más violentos de la lidia, cuyo porvenir, no lo duden, se adivina incruento, puesto que va acompañado por un cambio de naturaleza dentro del público: harto de padecer un espectáculo que ya no se corresponde con lo que busca, el aficionado tradicional se aleja de las plazas donde, en el mejor de los casos, es sustituido por un espectador cuyo nivel de conocimientos y exigencia resulta mucho menor. En vez de las tertulias de antaño, o de las crónicas, a veces muy duras, que marcaban una línea infranqueable para los toreros, hemos pasado a la generalización de un buenismo mentiroso que consiste en alabar cualquier cosa, y quien critica es inmediatamente calificado como un enemigo interno. Salvando algunas honrosas excepciones, pocos se atreven a nadar en contra de la corriente para evitar ser expuestos en la picota de esta nueva inquisición.


Foto: Ana García

martes, septiembre 24, 2013

Gloria o escombros (Antolín Castro)


Cada vez existe una mayor discrepancia entre los aficionados y quienes viven de la Fiesta. Caminan por caminos divergentes, sin ninguna posibilidad, obviamente, de juntarse en ningún momento. No es casual, defienden cosas diferentes.

Quienes viven de la Fiesta, incluidos los medios que lo hacen, están de parte del despojo de fiesta en el que ha quedado la otrora fiesta épica, donde el toro era el eje sobre el que girar cuanto sucedía después. Eliminada la figura del toro íntegro y despojado de la parte más fiera y brava nos queda el toro comparsa, ese que acompaña al torero, figura por supuesto, en una representación cada día más alejada de los valores que antaño sostenían el interés de los aficionados.(...)
 Existen esos dos caminos: Morir de esa gloria edulcorada o resurgir de los escombros.
Antolín Castro en Opinión y Toros, aquí el artículo completo - 

lunes, junio 10, 2013

Un mensaje desde la Andanada del 9

El día de Adame se presentó un individuo en la Andanada con no sé qué finalidad a raíz de un sonoro 'Se va sin torear' acompañado de uno de los de la seguridad privada de Las Ventas.
No le permitimos llegar a la jurisdicción del que había dado el grito, faltaría más, y el hombre volvió grupas al ver que allí había un grupo sólido de gente. 
Indicios de lo que será el siguiente asalto, junto con lo que cuentas de la Grada.

Saludos.
Bebe Chico 

Les recuerdo lo que nos escribían desde la grada del 7:
Javier, el día 7 vino un policía a la GRADA 7 a grabarnos con un teléfono móvil y no cesó durante toda la tarde. Estamos indignados.
Aficionado de la Grada 7 de Las Ventas



¡Aficionados, a defenderse!

Así estamos...

Javier, el día 7 vino un policía a la GRADA 7 a grabarnos con un teléfono móvil y no cesó durante toda la tarde. Estamos indignados.
Aficionado de la Grada 7 de Las Ventas


 "No pienso que quede mucha vida al mundo del toro. (...) El futuro es muy cortito. Los taurinos tenemos un 90% de culpa".
 José Antonio Martínez Uranga(Choperita), ayer en la SER

jueves, noviembre 29, 2012

Volver la vista atrás (Paz Domingo)

Cuando pasó el tiempo, me acerqué sola a los toros indagando en esa fantasía que lo envuelve. Lo que encontré, queridos amigos, fue mucha gente que buscaba esa posibilidad para desarrollar tanta afición. Entre todos, admiré a Joaquín Vidal, maestro de periodistas, genio y figura de integridad y amante cabal de la “grandeza del toreo”; descubrí la literatura más deslumbrante para revivir una aventura singular y poderosa; y encontré camaradas eminentes, personajes dignos de protagonismo y un movimiento extraordinario de pasión y sabiduría.

Y ahora, amigos, ¿qué hay que hacer cuando todo se desmorona? ¿A quién preguntamos? ¿Dónde buscamos el entendimiento en esta desorbitada “traslación planetaria”? - (como felizmente aseguraba un analfabeto galáctico) ¿Qué papel tienen los valientes que podrían denunciar las tropelías si no tienen un respaldo lo suficientemente sólido de apoyo? ¿Cuál es nuestro compromiso entre tanta decepción? ¿Hacia dónde hay que mirar? Eso, hacia dónde. (Aquí el post completo)
Paz Domingo  

Foto: Campos y Ruedos

miércoles, julio 18, 2012

Los toros en Extremadura

Pedro y Domingo analiza, en El Chofre, la situación de la fiesta de los toros en Extremadura. Les enlazo y copio un párrafo del artículo:
Resumiendo, en Extremadura sucede lo mismo que en la mayor parte de las ferias y plazas de este país, salvo en contados lugares del centro y el norte. “Sota, caballo y rey”. Predominio del monoencaste “domé”. Las figuritas del “jediez”, incluyendo los de la tierra y de vez en cuando algunos otros toreros también extremeños. En varas el rasponazo. Estética sin ética. Cantidad que no calidad.  Capote y muleta, ausencia de verdad, abundancia de adocenamiento y monotonía que conlleva aburrimiento. Ausencia de competencia en el ruedo. La espada donde caiga. Llenar los esportones auspiciado por presidencias, habitualmente, colaboradoras y orejeras. Aquello de la exigencia, la imaginación, la improvisación, la emoción, el riesgo, la lidia y el arte, que se produce en la conjunción del toro con casta, trapío, integridad, poder, humillación y movilidad y el torero que mediante la lidia le puede y somete y lo torea, parecen, parafraseando al poeta, “cosas de poca importancia”.

jueves, julio 12, 2012

Con ocasión de las misivas de Perera y Manzanares por la libertad taurina de de Bogotá

Hoy leyendo las  cartas de Perera y Manzanares en defensa de la libertad taurina en Bogotá me ha venido a la memoria el post, "¿Chao,Toros? Lamento",  que escribía el aficionado colombiano Abadía Vernaza el pasado mes de junio y del que nos hicimos eco en este blog. De la misma copio estas lineas por si sirve de reflexión, aunque lo dudo, a los "gdieces", revistosos y demás taurinos:
Pero lastimosamente, nos estamos quedando sin argumentos artísticos, estéticos, rituales para defenderlas. La mayoría de las veces, simplemente no tiene sentido. 
Es la misma decadencia de la Fiesta, su “popculturización”, su mercantilización la que nos ha quitado la Verdad y nos la ha cambiado por una pantomima débil de la Tragedia, donde la muerte se ve ridícula, estúpida, dolorosa y hasta innecesaria. Más allá de la bravura, las corridas se sustentan en la integridad del combate, la capacidades mentales y creativas del hombre frente al embate poderoso de la fuerza animal. Razón, creación, fuerza, poder: integridad. Para qué nos quemamos las pestañas tratando de encontrar argumentos “lógicos” que hagan contraposición a quienes están en contra cuando sin escrúpulos algunos mal llamados taurinos la han convertido en una mala imitación de lo que debe ser. Ejemplos nos sobran. Toros de media casta, sin fuerza, sin poder. Suertes que ya no tienen sentido y son un mero trámite. Un espectáculo más, sin fondo

lunes, junio 18, 2012

Los diez gravísimos problemas que tiene la fiesta (Joaquín Monfil)

Escribe Joaquín Monfil en Opinión y Toros, les copio los diez problemas, pero no dejen de leer el artículo completo: 
1. La pérdida de casta, de fuerza y de bravura de los toros
2. Eliminación de muchos de los encastes llamados “duros” y dominio del monoencaste.
3. La crisis total de la suerte de varas
4. La fiesta actualmente es un simulacro de lo que debería ser
5. La ignorancia de la mayoría del público asistente
6. La falta de respeto del taurinismo a los aficionados
7. La nefasta politización de la fiesta.
8. El vacío cada vez más generalizado en las plazas
9. El alejamiento de la fiesta del mundo cultural
10. Los periodistas taurinos adolecen de servilismo hacia los toreros y empresarios.
Foto: Unión de Aficionados y Abonados de Castellón

martes, junio 12, 2012

Primero, lo urgente

Lo más urgente en recuperar, es la energía, el carácter, el temperamento, la identidad y el encaste de los toros bravos. Es la llave y la clave del porvenir. No olvidemos nunca, que los toros, los toreros  y la torería son derivados de los toros. Y la inmensa mayoría de lo que echan por toriles no está a la altura del prestigio y de la exigencia de los espectadores en estos comienzos del tercer milenio. Primero hay que solucionar ese conflicto, y después empezamos a hablar de imagen, posibilidades, cultos y culturas, con propiedad y con conocimiento de causa.
Ángel Arranz 

lunes, junio 11, 2012

La decadencia de la casta brava (Andrés Amorós)

 ´Les enlazo y copio parte del artículo de Andrés Amorós publicado hoy en abc
La decadencia de la casta es la madre del cordero, la raíz de todos los problemas. Los que acuden ocasionalmente a la Plaza preguntan, ingenuamente: ¿por qué se eligen estos toros, que impiden el triunfo? Se resume en una cadena muy clara: el número de aficionados cada vez es menor. (...). Consecuencia: los espectadores sólo acuden a las corridas en las Ferias, por el factor social que eso supone. (...)
Esos toreros exigen elegir la ganadería que van a torear. Buscan, lógicamente, el que propicie su triunfo. Pero eso ha derivado en la comodidad: un tipo de toro que no moleste demasiado; que, si sale bueno, facilite el éxito; y, si sale malo, no cree muchos problemas... Por su parte, los ganaderos necesitan vender sus productos, cuya crianza les ha supuesto un gasto importante; si no, se arruinarían... Y los empresarios compran los toros que los toreros quieren, para que accedan a torear en una Plaza incómoda, para ellos, como es Las Ventas... El círculo se ha cerrado. No mandan en la Fiesta los ganaderos ni los empresarios sino los toreros famosos; o, mejor, sus apoderados.
 La decadencia general de la casta brava es un hecho indudable y lamentable. Desde hace años, se ha seguido un camino equivocado: buscar el toro suave, dócil, manejable, en vez del bravo, fiero, poderoso, que ha sido siempre la base de esta Fiesta, lo que le da su grandeza heroica. ¿Cómo se consigue esto? Naturalmente, con la selección de las vacas y los sementales que pueden ir en esta línea.
 Las figuras exigen no salirse de un reducidísimo grupo de ganaderías: Núñez del Cuvillo, Victoriano del Río, Juan Pedro Domecq, Garcigrande, Zalduendo... El predominio del «monoencaste» Domecq es abrumador.
 El público no hubiera tolerado, antes, que las figuras se hubieran limitado a los toros presuntamente más «cómodos». En las grandes Ferias, tenían que matar de los dos grupos, para confirmar su categoría. Eran otros tiempos... Por eso la Fiesta estaba más viva, suscitaba más pasión.
Si no cambia todo esto; sobre todo, si no se recupera la casta brava, seguiremos aburriéndonos, muchas tardes, y el público acudirá cada vez menos a las Plazas: la Fiesta estará herida de muerte.

jueves, junio 07, 2012

¡SÍ A LOS TOROS! ¡ABOLICIÓN TAUROMAQUIA 2.0 YA!

Escribe Enrique Martín,  tras la gran mentira de ayer, un post al que enlazo y del que copio unas lineas y el final del mismo:
Esto que vivimos ahora está manejado por unos soberbios y avariciosos señores que lo manejan todo, que mandan hasta en los gustos del aficionado, al que no dudan en vejar y maltratar cuando pretende llevarles la contraria; véase sino dos ejemplos, el del señor Corbacho en la corrida de la Beneficiencia y el de Monsieur Casás con su estimulante corte de manga. Ni que decir tiene que a esto hay que añadir a los señores de la tele, campeones mundiales de la manipulación, a los toreros comentaristas, que pasarán a la historia de la vergüenza como auspiciadores de la mentira a cambio de una saca de monedas. También a los señores toreros y ganaderos que han hecho del  truco, la trampa, la bobona desmochada, el motivo de vestirse como lo hacían los antiguos matadores de toros. El público, quien confunde el toreo con pegar pases y posturas raras ante un moribundo.
 ¡SÍ A LOS TOROS! ¡ABOLICIÓN TAUROMAQUIA 2.0 YA!
Foto: Terres Taurines 

Es la hora de la más firme protesta

Escribe, en Salmonetes, Pepe Campos. Les enlazo y copio el final:
 En general, en la actualidad, a) muy lamentable la postura de los críticos taurinos muy vendidos –o ingenuos-, por lo que se hace necesario, para estar informado, acudir a algún blog de toros de los existentes; b) perniciosa la postura de un público, el de hoy, poco aficionado que da razón a los que denigran a los toros; c) interesada y cainita la posición de la mayor parte de empresarios, toreros, ganaderos que quieren acabar con Madrid, convertirla en una plaza más, objetivo que conseguirán, cuyo golletazo alcanzará a la propia fiesta de los toros.

Es la hora de la más firme protesta

¡Aficionados, a defenderse!


Tras el bochornoso espectáculo de ayer en las talanqueras de Espíritu Santo, leo a Rafael Cabrera: Les enlazo y copio unas lineas:
Cuando tienes a un público sin conocimiento el empresario se frota las manos de contento y los “artistas” se disponen alegres a adjudicarse, cuando menos, la pedrea en la rifa de trofeos y orejas. Tantas para ti, tantas otras para aquél… y la masa a casa con la satisfacción de haber conseguido un resultado numérico que justifique su ignorancia ante la del resto del mundo.
  Y cada día más vemos entristecidos cómo gestos verdaderamente valiosos e importantes pasan desapercibidos para buena parte de los asistentes, y cómo se aplauden y vitorean todo tipo de vulgaridades, desafueros o falsedades. 
 Esta ignorancia ha sido bien orquestada desde los medios tradicionales, donde en vez de enseñar al público la diferencia entre lo bueno y lo malo, lo meritorio y lo vulgar, es más cómodo y sencillo seguir la opinión general… 
 La prensa, o la televisión, en vez de ir formando a la par que informando al público menos entendido, durante décadas se han dedicado a zaherir a los aficionados, a rebajarlos, a insultarlos, colocándose al lado de la ignorancia, de la masa, de la mayoría… Y han enseñado al público ocasional –más o menos ocasional- a contestar las tantas veces acertadas críticas de aquellas voces que reclaman la ética o la verdad del espectáculo.
 Ignorancia –a veces idiotizada, recurran al diccionario- promovida, amparada, reconocida y aplaudida por los gestores económicos de la tauromaquia de hogaño, la prensa acomodaticia o corrupta y parte de los profesionales.
Nota: El título de post,era  el grito de guerra de Antonio Fernández de Heredia, Hache: Asi que: 
¡Aficionados, a defenderse!
Foto: costillares