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lunes, febrero 09, 2009

Recordando a "Potrico" de Pablo Romero (Antonio Santainés Cirés)



Copio el texto que nos ha enviado por e.mail nuestro amigo Pgmacías
Publicado en ABC / 16.4.2007
Recordando a Potrico de Pablo Romero
ANTONIO SANTAINÉS CIRÉS
“La Fiesta de los toros se ha perdido en un mar de incertidumbres. Antes era gallarda, impetuosa y áspera. Hoy es extremadamente pulida. Antes los toros eran bravos o mansos y desarrollaban sentido en el transcurso de la lidia. La uniformidad del toro convirtió el arte de torear en un trabajo rutinario y monótono. Domingo Ortega, conocedor del toro, ya retirado, pronunció en Madrid dos interesantes conferencias. «El arte de torear», en el Ateneo el día 29 de marzo de 1950, y «La bravura del toro», en el Círculo de Bellas Artes el 22 de febrero de 1960. Editadas las dos por Revista de Occidente, con un anejo de don José Ortega y Gasset...” “... Fue en la última de las citadas un valedor a ultranza del indulto, en la plaza, del toro auténticamente bravo, al objeto de mejorar, a largo plazo, la ganadería brava española. En cuanto al comportamiento del toro en la suerte de varas me decía: «Es casi fundamental el que vaya tres o cuatro veces, a una distancia por lo menos, de cuatro metros, con alegría. Pero, ahí, claro, la bravura la tiene que conservar si ha cumplido esta misión, que aguante los ocho, diez o doce pases que le den al toro», con lo que establece usted también, le dije, la medida de la faena de muleta”, «no, bueno, es que si a un toro, a mi forma de ver, se le dan, diez o doce pases por cada lado, si se los dan bien, en esta forma de cogerle y llevarle por donde no quiere ir, ¡ah! no hay toro que aguante más si tiene bravura. Porque se ha hecho polvo el toro allí también». Barcelona ha sido intransigente en eso de los indultos. Ni se dejó pasar becerro por novillo o novillo por toro y el peso es, además, un dato insuficiente. Lo que cuenta es la bravura...”

“... Para el jueves 23 de mayo de 1968, festividad de la Ascensión se anunció en la Monumental la siguiente corrida: seis toros de los señores Hijos de Pablo Romero, de Sevilla, para Dámaso Gómez, Limeño y Andrés Hernando, ¡Qué recuerdo tan imborrable conservo en mi cerebro de aquellos seis toros cárdenos! Bolichero, Leznito, Travieso, Pandero, Alcucillo y Potrico dieron una gran tarde de toros en Barcelona. Al segundo le dieron la vuelta al ruedo por su brava y noble pelea. El tercero fue ovacionado. Cuando apareció en la arena el quinto, tras angustiosa espera, se plantó en jarras en la puerta de toriles como diciendo: ¡Venga un valiente!. Y se arrancó después, dueño y seños del ruedo. La ovación al mayoral fue extendiéndose por tendidos y gradas como reguero de pólvora. Limeño había cortado una oreja a Leznito y las dos y el rabo Dámaso Gómez a Pandero. El encierro iba a más y la pasión de los toristas se desbordó con el sexto y último toro, de nombre Potrico, número 59, cárdeno bragado gargantillo coletero. De pitón a pitón medía 64 centímetros y 53 desde la cepa a la punta del pitón. (Hijo del semental Comilón y la vaca Potrica). Su peso en bruto era de 513 kilos. Tomó un largo puyazo derribando al caballo y otro recargando. Morenito de Córdoba fue ovacionado en un gran par de banderillas. Andrés Hernando brindó al público y realizó una gran faena, recreándose, sintiendo auténtico placer al torear al natural con la izquierda. El toro repetía mucho y bien, motivado por su bravura y gran nobleza. La faena no sobrepasó los veinte pases. Los toristas, todo el público en general, empezaron a pedir el indulto de Potrico. El presidente, don Félix Rodríguez Gil (al que nunca más le vi presidir corrida alguna) dudó unos segundos. En su mano, estrujado, el pañuelo verde. Andrés Hernando trató de igualar al toro. «!No, no! ¡No lo mates!» empezó a gritar el público agitando los pañuelos con frenesí solicitando el indulto del noble y bravo Potrico. Y el presidente concedió el indulto ...”
“... Eran las siete y treinta y tres minutos de la tarde. Aparecen cuatro bueyes. Entran y salen. Potrico se resiste a entrar al toril. Le franquean el paso por la puerta de cuadrillas. Inútil. A las ocho de la noche pide permiso Dámaso Gómez para ausentarse. A las ocho y cuarto anuncian los altavoces, que «el distinguido público abandone la plaza», No hay manera de retirar al toro. Ni la danza de los capotes ni el valor de Curro Caro citando con la gabardina consiguen nada. Sobre las nueve de la noche. hermanado con los bueyes, entró él el primero al toril. Potrico permaneció en los corrales hasta el 25 de junio, fecha en la que fue embarcado para su ganadería ... Me contó don Jaime de Pablo Romero que al llegar Potrico a la ganadería bajó del camión dando saltos y mugiendo de contento. Reconoció en seguida la dehesa que le vio nacer. Potrico, aquel bello y puro ejemplar de Pablo Romero, murió en la primavera de 1977 cuando llevaba siete años de semental. Treinta años después le recuerdo como ejemplo vivo a seguir de bravura y nobleza.

martes, febrero 19, 2008

Dámaso Gómez, torero de culto (Jorge Laverón)

Dámaso Gómez es torero de culto. Ídolo de dos aficiones tan singulares como la de Madrid y la de Barcelona. En el Monumental coso de la Avenida de les Corts de Catalunya, tomó la alternativa en 1953 de manos de Domingo Ortega, otro mito.
El torero de Chamberí, el castizo barrio madrileño, tardó mucho tiempo en tener el reconocimiento de sus paisanos. Fue en 1966 y con toros de Miura. En los años setenta, su poderío ante los siempre peligrosos toros de Lora del Río lo consagró en Las Ventas.
Dámaso Gómez, afincado en Salamanca, donde es una pura leyenda por su extraordinaria forma de tentar, de torear a campo abierto. Se cuentan de él tantas historias, que de pura verdad parecen mentira.
Dámaso, torero largo y completo. Una serie de verónicas en Las Ventas, una tarde otoñal, quedó grabada para siempre en la mente de los más viejos aficionados. Sus pares de banderillas por los adentros, encerrado en tablas, a lo Sánchez-Mejías, el torero de García Lorca, son páginas de la historia taurómaca.
El toreo al natural de Dámaso Gómez, sencillamente, eso: natural. Su última tarde en Madrid, con el pelo blanco como el de su maestro Ortega, fue un compendio de una tauromaquia única.
Torero de culto. Torero de sabios de Salamanca, Madrid y Barcelona.
Jorge Laverón (El País, 5.06.2007)
Nota: copio un comentario de LUPIMON:
¡Qué TORERAZO!
En Las Ventas: 62 toros de 18 ganaderías en 29 corridas, con una salida a hombros (corrida de la Prensa del 71, mano a mano con Chanito, toros de Victorino), 9 orejas (3 a Murteira, 2 a Victorino, otras 2 a Moreno Yagüe, 1 a Miura y otra a Miguel Zaballos), 19 vueltas (cuando había vueltas y tenían más valor que cualquier oreja actual), 2 cogidas … ¡qué tiempos! y ¡que vergüenza torera!LUPIMON
Foto:La fotografía nos la manda LUPIMON y corresponde a la tarde de la alternativa de Dámaso Gómez: Barcelona, 25/may0/53, con el toro Bombonero, nº 7 de D. Alicio Tabernero de Paz. Padrino, Julio Aparicio; Testigo, Manolo Vázquez

Justicia para Dámaso Gómez (Joaquín Vidal)

La fotografía nos la manda LUPIMON y corresponde a la tarde de la alternativa de Dámaso Gómez: Barcelona, 25/may0/53, con el toro Bombonero, nº 7 de D. Alicio Tabernero de Paz. Padrino, Julio Aparicio; Testigo, Manolo Vázquez.
Aquí va el texto de Joaquín Vidal que nos hizo llegar el papa negro.
Justicia para Dámaso Gómez
En la temporada de su despedida
JOAQUIN VIDAL 11/01/1978
Dámaso Gómez ha anunciado que se retira del, toreo. Su proyecto es despedirse de las aficiones con mayor solera, solemnizar el adiós en las plazas donde dejó los mejores recuerdos. Sólo falta que los empresarios estén dé acuerdo. Siempre los empresarios. Estos suelen decir que ofrecen lo que el público pide, pero muchas veces el público pide, y pide, y pide, y se encuentra como respuesta con lo que llaman «nuevos valores»: no otra cosa que los muy contados toreros objeto de lanzamiento comercial por parte de los propios empresarios. Una cadena sin fin.
Un torero que se despide, veterano de muchas guerras frente al torazo con redaños, con veinticinco años de alternativa a las espaldas, es siempre noticia, y es cantada cabecera de cartel para todo aficionado y para cualquier público con mediana sensibilidad taurina. Si los empresarios lo ven así, Dámaso Gómez podrá hacer realidad su proyecto y a su vez -al final, muy al final, como siempre- de alguna manera se le hará justicia, pues ha vivido (sobrevivido, diríamos mejor) muchas temporadas de lucha contra el ganado más fiero, por un dinero no precisamente brillante. En estas circunstancias habría resultado lógico que Dámaso diera la imagen del legionario del toreo desmelenado, lidiador a la desesperada, desmadejado por los mil miedos de la muerte vista tan de cerca.
Pero Dámaso siempre fue el contraste de toda lógica, en los ruedos sobre todo, que los pasea, ante el tremendo toraco cornalón y de sentido, como el que toma el sol por la Casa de Campo, y porque le parece bien le dice algo a uno de barrera a quien ni conoce -«ahora vas a ver torear al natural, macho»-, y liga un muletazo con otro, tan relajado que se diría que los da a la brisa ventera, en lugar de a la mole que empuja dos puñales de punta diamantina. O aparece un balón botando por la arena y lo toca de tacón para empalmar con un tiro al tendido, en una especie de taurofútbol, como ya ocurrió una vez en, la Monumental de Madrid.
En este coso, la afición ha aclamado al chamberilero Dámaso por sus dotes de lidiador; por sus pares de banderillas, de poco arte y mucho arrojo; por su dominio con la muleta; por la emoción de su incomprensible impavidez ante el peligro; por su vergüenza torera, en suma. La afición de Madrid siempre le hizo justicia. Ya es hora (última hora, al cabo, en la vida artística de un torero recio) que a otras aficiones les den las empresas la oportunidad de hacerle justicia también.

lunes, febrero 18, 2008

Románticos anónimos - Dámaso Gómez- (el papa negro)



Copio del e.mail recibido del papa negro:

Ahora que tanto se habla de "gestos", "gestas" y "cuestiones románticas", quizás debiéramos recordar a Dámaso Gómez. Te mando una breve conversacion con él acerca de "los victorinos" (buena muestra de su talante) y el artículo de Joaquin Vidal cuando hace treinta años anunció su retirada. Creo que conviene que la gente joven sepa algo de "El león de Chamberí".
Un personaje.

Copio esa conversación y me tomo la libertad de guardar el artículo de Joaquín Vidal para un próximo post; ya que acabo de decidir que voy a poner varios post dedicados a este torero:


DÁMASO GÓMEZ: "Todos los toreros vacilan ante los victorinos"
La locuacidad singular de Dámaso Gómez (Madrid 1930) nos lleva a una meditación sobre el torero, arrastrado por la palabra. “Aunque también me dejo llevar por la curiosidad, que me empuja a saber lo que una mujer esconde bajo la minifalda”.
El maestro, apodado el “León de Chamberí” en la década de los setenta, no cree “en la faena perfecta, en el miedo inmisericorde, ni en las musas” sino en sí mismo y en la magia de su verbo, dictado “por las piedras, por el viento”, según verso del poeta José Hierro.
“Aunque también podríamos añadir la amistad, ahí me entrego. Por ejemplo, yo me jacto de ser un gran amigo de Victorino. Tanto es así que he tentado en su ganadería más de veinte años consecutivos. Conozco a sus toros como a la palma de mi mano. Por eso me hace gracia cuando algún entendido habla del secreto de los victorinos. Para empezar, los toros de Victorino Martín no se confiesan y tienen la misma mala leche que su amo. Y a partir de ahí, es un gran placer torear al que sale bueno y una tortura al que no sale tan bueno”
Fue en la temporada de 1971, cuando Dámaso Gómez cortó, por primera y única vez, dos orejas a un ejemplar del hierro de Albaserrada en la Monumental de las Ventas, y pudieron haber sido más, pero en el otro me faltó fuelle. Ya no tenía capacidad torácica. Ese toro, que hacía quinto, fue sensacional. Sin embargo, yo ya no podía dar más de mí, y me parece muy honrado reconocerlo. Sobre todo ahora que se culpa por casi todo al toro, el único que no tiene voz para defenderse”.
“Hay que reconocer que actualmente, pocos son los famosos que, pudiendo rechazarlos porque tengan carteles de sobra, se complican la vida con los victorinos. Ya pueden ser todo lo valientes que quieran, que delante de estos toros todos vacilan. Hasta los que los torean con relativa frecuencia se ponen fatales de los nervios cuando intentan engañarse ellos mismos diciendo: ”Pero si son toros como los demás...con dos cuernos...eso es...Digo”. El peligro de un victorino es tan latente como la infidelidad en las mujeres. Créame”.
Aseguran las crónicas que Dámaso Gómez forjó su toreo en la lidia de toros imposibles y en su impasibilidad ante sus peores tarascadas, y quizá, también tenga un pasado “bogascoso” como decía la actriz mexicana María Félix, respecto de sí misma o de sus personajes.

Nota: No hemos encontrado otra fotografía que le hiciese mas mérito