Tito Sandoval se llevó ayer la ovación de la tarde. El público reclama una suerte de varas que se le birla tarde tras tarde
Fotos: Andrew Moore
---La galería de arte Modus Operandi ha entregado este jueves su premio taurino a la cuadrilla de Javier Castaño, que ha vuelto a reunirse en Madrid, por primera vez, tras su emotiva vuelta al ruedo de Las Ventas el pasado 1 de junio. Rodeados de obras de Venancio Blanco, David Palacios, Joaquín Pacheco y Álvaro Delgado, el picador Tito Sandoval y los toreros Marco Galán, David Adalid, Fernando Sánchez agradecieron a los aficionados presentes al acto el cariño que están recibiendo en las últimas semanas. “Somos más que una cuadrilla: somos una familia. Jamás olvidaremos aquella tarde en Madrid”, declaró David Adalid. La cuadrilla también dedicó unas palabras de admiración y reconocimiento a su matador, Javier Castaño.
Durante el evento, se entregó otro galardón al cantante Andrés Calamaro por su defensa de la tauromaquia en su actual gira de conciertos por Latino América. Recogió el premio en su nombre Fernando Sánchez Dragó, quien se emocionó al recordar cómo vivió la tarde en que José Tomás cortó once orejas e indultó a un toro en Nimes.
El alma mater de Modus Operandi, Manuel Marqués, destacó la importancia de acercar la tauromaquia a la sociedad. “Los toros son el único arte ejecutado por héroes”, declaró. Finalmente, la periodista Gloria Sánchez-Grande, que conducía el evento, explicó que Modus Operandi, a diferencia de otras galerías de arte, se caracteriza por estimular todos los sentidos, no sólo la vista: “no existe un espectáculo más sensitivo, ni a veces más sensual, que la tauromaquia”.
«Ahora pide permiso, ponle otro par y revienta esto»Javier Castaño
Son cinco hombres para el recuerdo. Cinco toreros de los pies a la montera. A la cabeza, Javier Castaño, el diestro honrado que se la juega todas las tardes sinceramente y exprime hasta la última gota de posibilidad, como sucedió en su primera intervención tragando con las negativas a pasar de un incierto, parado, desafiante, pero muy orientado animal y al cual citaba dando el medio pecho para arrancar medios naturales, sortear derrotes de los que parten en dos, jugarse la cornada y no enmendarse un ápice. No se pudo estar mejor. Es Castaño un diestro generoso que deja exhibir la profesionalidad de sus subalternos; que ha sabido darles su sitio, su evolución y los ha puesto a disposición de la humanidad; que se ha descubierto como un sabio estratega que sabe ordenar y mandar porque en función de las cualidades de los ayudantes ha conseguido convertir una centuria en legión; y que grandiosamente les ha capacitado para el triunfo.Paz Domingo (Aquí la crónica completa)
de la corrida de este primero de junio quedará en la memoria de la afición el inequívoco deseo de un torero por no ceder la posición, por quedarse en el sitio –cosa inédita prácticamente en la Feria que hoy finaliza– y por tirar del toro con mando. El torero que lo hizo, y al que a veces le salió, se llama Javier Castaño, que es un torero de la cabeza a los pies.
Se podrían decir más cosas, de los toros en el caballo, del tono descastado de la corrida, de la labor de los toreros, pero no merece la pena porque hoy, vestidos de tabaco y plata, de azul marino y plata y de verde y azabache, tres hombres han mostrado a quien quisiera verlo, el honor de la coleta, la suficiencia del arte cuando se desean hacer las cosas bien, la torería. Y les pedimos la vuelta al ruedo para ver si, como un acicate, otros toreros pensasen en emplearsde en hacer las suertes con arreglo a las normas del oficio, con ganas, torería y decisiónJosé Ramón Márquez (Aquí la crónica completa )
Antonio Lorca (Aquí la crónica completa )Javier Castaño, en un gesto de generosidad que le honra como hombre y torero, concedió el permiso, e iniciaron un paseo apoteósico, que contó con la presencia de Sandoval, al que tuvieron que obligar para que saliera al ruedo, y el momento que se vivió con aquellos cuatros artistas recibiendo los honores de unos tendidos conmovidos fue realmente histórico. No se habrán vivido en esta plaza momentos de tantísima intensidad como los que ayer nos hicieron disfrutar tres toreros de a pie y uno a caballo.El propio Castaño se vino arriba cuando cogió la muleta y se entregó en cuerpo y alma ante un toro agresivo y violento que no admitía la más mínima duda. Su actuación fue heroica por ambas manos, en la que no lució el temple ante la bronquedad del animal, pero sí la heroicidad de un torero que quiere ser figura a toda costa
Rafael Cabrera (Aquí la crónica completa )La cuadrilla al completo, con la ausencia del matador, dio una clamorosa vuelta al ruedo al finalizar el segundo tercio. Los tres peones de Javier Castaño, junto al más que notable picador Tito Sandoval, recorrieron la plaza entre gritos de “Torero, torero”, con la gente puesta en pie en sus asientos. Quizá fue una reacción exagerada, pero para mí que se obró con justicia por las dos actuaciones ante dos de las corridas más serias y duras de todo el ciclo de San Isidro 2013.
"Para mejorar el tercio de varas, habría que pedirle a muchas ganaderías más fuerza y más casta"Tito Sandoval (ayer en las tertulias de la Asociación el Toro de Madrid)
Vía: Tierras Taurinas, volumen 16 dedicado a la suerte de varas
“A mí, si me dejan los toros en la raya, lo que hago es poner el palo y picarlos, y se acabó. ¿Por qué? Porque el matador no quiere enseñar al toro. Si el matador me dice "pa´lante", yo lo pico donde él quiera. Yo soy, digamos, un mandado. Si el matador no quiere que se vea si el toro es bravo, yo tapado, ¿entiendes? Yo soy un profesional. Ahora, que Javier Castaño quiere lucirlo, no hay problema: que lo deje donde quiera. Castaño lo ha bordado. A veces voy con otros toreros que no quieren... tú tranquilo, que yo no lo voy a picar. Lo entiendo. ¿Qué pasa con algunos? Que los ponen cerquita y no lucen los toros porque no les hace falta. Otros toreros como Castaño lo que tienen que hacer es ponerlos lejos y darle a la afición lo que quiere. Aunque las figuras, si lo hicieran, tampoco pasaría nada...Yo quiero lo mejor para la Fiesta. A la gente que paga, hay que darle lo que pide. Si quieren espectáculo, yo voy a intentar dárselo. Un picador bueno tiene que tener valor y ser buen caballista. Una cosa es ser picador y otra torear a caballo y hacer la suerte de varas como hay que hacerla. Montar a caballo lo hace cualquiera. Me duele que a nuestra profesión no se le dé la importancia que yo creo que tiene. Por eso estoy a favor de que los toros arreen en el caballo... de lo contrario, lo haría cualquiera. Si todos los toros tuvieran la presentación de Madrid y arrearan como tienen que arrear, habría menos picadores. Ahora sale un toro tan inocente... Han salido picadores que no sabían ni agarrar la rienda. Si saliera un toro de 700 kilos que va tres veces al caballo desde la otra punta, más de uno se lo pensaría. Ahora hay picadores fabulosos y otros que no debería haber salido... ni tienen valor para ello. Los picadores tienen que ser personas que se hayan criado en el campo, gente con afición y con raza, que hayan vivido esto. Antes no se hacía picador cualquiera. Si no tienes cojones, quédate en tu casa o dedícate a poner copas”.
La plaza en pie y un picador, castoreño en mano, recibiendo la cerrada ovación. Un centauro -de Salamanca- en Céret. Tras propinar dos medidos puyazos al de Moreno Silva, Castaño le advirtió: "Tito, acuérdate". Y, automáticamente, el picador charro se desató el castoreño y lo lanzó hacia el toro, que se arrancó de nuevo hacia el caballo por tercera vez entre la algarabía de los aficionados. Hubo una cuarta, ya con el regatón, que desató la locura.-Escribe Rafael Cabrera:
¡Qué soberbio anduvo Tito Sandoval picando!
De lejos lo puso hasta cuatro veces, haciendo perfectamente la suerte Tito Sandoval, que llegó a arrojarle el castoreño para invitarlo a entrar. El toro se arrancaba alegre (menos en la segunda ocasión, que entró al paso), creciéndose y yendo a más en las varas (ésta, condición imprescindible para valorar la bravura) aunque en su contra le apuntáramos algún cabeceo, la cara alta y el que no se empleara demasiado en aquellas. El picador, que se llevó una de las mayores ovaciones de la tarde, sería finalmente premiadoFotos: André Viard
apareció el Castaño que deseábamos ver; decidió poner orden en el caos intelectual y material del festejo; fijó al bicho a bastante distancia del caballo, prácticamente en los mismos medios, y Tito Sandoval, uno de esos varilargueros que aun reúnen condiciones para inscribir su nombre en el libro áureo de los picadores, citó, desde su sitio, alegrando al toro, dando los pechos del caballo, consiguió que se le arrancara el toro y le puso en hierro en los rubios. Fue un encuentro fugaz, de un instante, sintió el hierro, cabeceó y salió huido del envite. Castaño lo recuperó, volvió a colocarle en los medios, si cabe un poco más lejos, y Sandoval volvió a hacer la suerte como emociona, con gracia, donosura y verdad, y el bravucón volvió a arrancarse. La gente se levantó de sus asientos, de su apatía y de sus bostezos. Era la suerte de varas recuperada. Aun menos que el anterior encuentro duró éste, el toro volvió a sentirse dolido y salió nuevamente suelto. El castigo aun era insuficiente, y Castaño volvió a lidiar, a llevar al toro al platillo central y tras un recorte, lo dejó nuevamente en suerte… Tito –con nombre de emperador romano de los Flavios- citó e hizo la suerte como los cánones ordenan, y por tercera vez –sin contar la de tapadillo en toriles- el toro se arrancó alegre al caballo. Hubo un relampagueante encuentro, antes de dolerse al hierro y despedirse con coz inclusa del peto. No era un toro bravo, era una suerte brava y un bravo al picador y a su lidiador. La gente se puso en pie y ovacionó al varilarguero, como lo hizo días atrás con Meléndez; debió dar, como debió hacerlo aquél, la vuelta al ruedo, como lo hemos visto hacer antaño, aunque sea por el callejón, a pie, agradeciendo los nutridos y prietos aplausos.Rafael Cabrera en el blog Recortes y Galleos
Javier Castaño, Tito Sandoval, Fernando Sánchez, David Adalid, Marco Galán y Francisco Javier Rodriguez. Joder, qué bien lo habéis hecho.Texto y foto de Manon