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martes, octubre 08, 2013

Paco Mora en plan Villasuso


Que haya todavía quienes sigan diciendo que toros como los “adolfos” le hacen falta a la Fiesta para recuperar la emoción en los tendidos, solo demuestra que hay muchos antitaurinos disfrazados de aficionados, a los que les gustaría, como paso previo para la desaparición de la Fiesta, una regresión hacia el toreo sobre las piernas sin un asomo de belleza estética. Y después el diluvio.
Paco Mora en Aplausos  

Nota: Los del tinglado no han digerido, entre otras cosas, el lleno en Las Ventas del último domingo.
Nota: El enemigo está dentro.
Foto: Javier Salamanca

¡Aficionados, a defenderse!

lunes, octubre 07, 2013

Más sobre la actuación de Antonio Ferrera

Lo bonito que hizo Ferrera fue recoger al toro sin intermediar pausa el distraimiento del animal a la salida del caballo. Muy atento, a la antigua, es cierto. Pero lo que se dice torear, no dio ni un pase bueno. Ni con la ejecución en banderillas, todas al retorcimiento y al desahogo; ni con el misterioso trance de poner el capote a modo de carpa en los medios que no sirve para nada salvo para darse mucho pote; ni con la muleta siempre retrasada, muy ventajista, jugando al péndulo y al escondite; ni cuando mató, después de pinchar, en un reventón que expuso como si fuera Lagartijo que hiciera rodar al toro en doble vuelta de campana; ni cuando le dio por el símil de los viejos diestros de antaño que se sentaban en el estribo y tan campantes esperaran que se les izara al cielo.
Paz Domingo ( -Aquí su crónica-) 


Se esperaba a Ferrera con cierto buen ambiente, esperando que regresara aquel torero serio y pendiente de la lidia, deseando que hubiera dejado de lado sus exhibiciones atléticas. Pero todo se quedó en un absurdo repertorio de posturas y modos de hacer extremadamente histriónico, que se llevaba por delante cualquier posible fundamento de la lidia. Banderillas a toro muy pasado, errores garrafales al clavar, faenas largas sin caer en cómo son las condiciones del toro. Como en su primero, que no tenía un pase o el cuarto, al que le dio banderazos a granel, abuso del pico, trallazos destemplados, ahogando al animal y desesperando al personal. Vamos a ver si se relaja y vuelve a ese espejismo de los últimos meses, aunque está claro que él se defiende mejor en el barullo.
Enrique Martín ( - Aquí su crónica-)  

Nota: Salvando, por ejemplo, las excentricidades, sobre todo en banderillas; decir que a mi me gustó Ferrera

Un quite de Antonio Ferrera

"Hacer el quite es quitarle (al toro) de donde está. ¿De dónde hay que quitar al toro en la suerte de varas? Hay que quitarle del caballo."
Gregorio Corrochano

Foto: Tierras Taurinas. Ferrera ayer ante un toro de Adolfo Martín 

Ferrera con "Madroñito" en Las Ventas

 Eso es, justamente, lo que hizo Ferrera con su segundo, Madroñito, número 8, que es un toro que a base de estar con él, incluso del juego del largo tercio de banderillas, fue puliendo su inicial brusquedad y sacando una boyantía que en ningún momento había demostrado. Con ese toro Ferrera dio una buena lección de lo que es un torero asolerado, sin prisas, como aquel que dice un torero que ya está un poco al margen de la vorágine del día a día y que, al cabo de tantos años, cree en sí mismo. Hay un par o tres de detalles de mucho valor, como cuando se va a los medios a recibir con un oficio impecable a ese toro, o cuando se queda con él sujetándole en los medios a un palmo de distancia mientras el penco va a su sitio, o una espeluznante chicuelina, todo improvisación, cuando el toro sale de naja, huyendo del castigo del de la lanza, o unos suavísimos derechazos sin la ayuda en el 10, que pudieron traer la evocación de otro Juan Mora otoñal. Los ignorantes dirán que era cosa del toro, pero yo más bien creo que ese toro lo labró el torero, porque me da la impresión de que todo lo que le hizo se lo hizo bien, es decir, de manera adecuada al interés que él perseguía. A la muerte de este toro se manifestó una extraordinaria división de opiniones, fortísima división entre los que decían ‘oreja si’ y los de ‘oreja no’. A mí las orejas ésas me importan un bledo. Ya podían quitar esa birria de galardón. En su primero, Escribiente, número 71, un imponente cárdeno, puso un par de banderillas por los adentros de grandísima exposición.
José Ramón Márquez (Aquí la crónica completa)


Fue el milagro de la ilusión, la confianza, la firmeza y el poderío lo que permitió que Ferrera, muy seguro ante su dificultoso primero, aprovechara de principio a fin la sosa nobleza del cuarto, con el que se sintió héroe y artista en una actuación completísima. Lo recibió a la verónica, lo sacó del caballo por airosas chicuelinas, banderilleó con facilidad e inteligencia, y dibujó una faena de menos a más que alcanzó su punto culminante cuando abandonó el estoque simulado, se relajó, muy asentado en la arena, los pitones oliéndole los muslos, y dibujó muletazos por ambos lados templadísimos, largos, preñados de gracia y empaque, y tres naturales brillantes, enterrada ya la espada, un instante antes de que el animal exhalara su último suspiro.
Fue toda una secuencia bellísima, un chispazo de genialidad de un torero que mejora sensiblemente con el paso del tiempo.
Antonio Lorca 


Antonio Ferrera, digámoslo pronto, estuvo bien. Le sobraron excentricidades, sí, pero eso forma parte de su personalidad, bendita personalidad en el toreo uniforme de hoy en día. Pero el extremeño salió a por todas, hubiese o no toro apto para el lucimiento. Con el capote salió a los medios a saludar a sus toros, ya fuera al parado primero como al huidizo cuarto. Cuidó de dejar largos y colocados a los toros en el tercio de varas. Hizo quites al caballo, en sus toros y en los de Fandiño, pero quites en toda la extensión de la palabra, sacándolos él mismo del peto, incluso instrumentando chicuelinas en la salida, como hizo en el cuarto. Y con la muleta nada podía hacerse con el insípido primero y toreó con cadencia y pases largos, al natural con ambas manos, a un "Madroñito" que yendo a más desde su huidiza y mansa salida, acabó regalando unas embestidas lentas, humilladas y profundas, asaltilladas en suma, que aprovechó Ferrera, bien es cierto que demasiado en corto. Muy acertado también con los aceros, sobre todo en una gran estocada por derecho a ese quinto, después de pinchar en todo lo alto. Oreja, pues, merecida y pedida mayoritariamente.
Cadahalseño ( -Aquí su crónica -)

 ¿Qué hubo cosas que no gustaron? Sin duda; como también es preciso subrayar que las hubo interesantes y meritorias. Creo que a prácticamente nadie pudo gustar la rechifla de lo del capotillo para arriba y para abajo en banderillas, ni el intento de poner un par de dentro a fuera sin culminación alguna, ni el esperpento del segundo par en dos tiempos, mientras huía el diestro; quizá no gustó el inicio de faena, o lo que tardó en darse cuenta de las bondades del bicho; pero hubo cosas interesantes con capote y muleta, y la estocada –tras el pinchazo por arriba- fue de buena ejecución y más que aceptable colocación (sólo algo desprendida, no mucho)
Rafael Cabrera (-Aquí su crónica-) 

Nota: Señalar  que la plaza se llenó. A pesar de ello, los del tinglado del taurineo no tardarán en decirnos que ni estos toros ni estos toreros interesan al público, un público, en su opinión,  ávido de figuritas y juampedradas.

sábado, octubre 05, 2013

El toreo es grandeza

Grande. Muy grande. Así es el toreo que se basa en la verdad, el toreo que nos enseñaron y que machaconamente la crítica seria trata de convencernos de que ni es posible ni lo hemos visto. Grande Manuel Cid hoy en Las Ventas con el único argumento posible que un hombre puede poner sobre la arena de una plaza de toros: el toreo. Todo lo que uno busca en una plaza de toros lo ha traído esta tarde Manuel Cid a la blancuzca arena de la monumental: la naturalidad, el gusto, la entrega, la torería, el mando, el conocimiento, el clasicismo. Todo ensamblado gracias a una muñeca prodigiosa y a la firme decisión de no ceder la posición, de echar la muleta a la cara del toro, de llevarle toreadísimo, atado a los vuelos de la muleta, de rematar los pases de manera canónica, demostrando la veracidad del aserto deRafael el Gallo cuando decía que «lo clásico es lo arrematao, lo que no se pué hacer mejor». Inmejorable Cid empeñado en arrematar su faena y en darnos un fresco vaso de agua clarísima a los que llevamos años vagando en el desierto de la vulgaridad, de las ruedas de molino, de los hallazgos graciosos que sirven para enmascarar la incuestionable verdad del toreo eterno, del toreo que Manuel Cid ha traído hoy a Las Ventas con el fin de enseñar al que no sabe, de desenmascarar a los que mienten de forma interesada, confundiendo a las gentes, haciéndoles ver que el toreo es otra cosa distinta a esto de hoy.
José Ramón Márquez (Aquí su crónica

El Cid volvió con la muleta en la mano izquierda, para recordarnos lo que fue: el torero de trazo largo, mucho vuelo y muñecas prodigiosas que nos emocionó años atrás. ¡Y cómo volvió a rugir el quiosco venteño en esta tarde de toreo caro al natural! La gratitud con El Cid de Salteras será eterna
Gloria Sánchez Grande ( Aquí su crónica

Y es que, probablemente, haya sido la faena más bella e importante de los últimos años en Las Ventas. ¡Lástima de mellada Tizona, de Colada mal templada! 
 Y Manuel toreó. No sé quizá cómo contárselo porque, el toreo cuando se ve, cuando te hiere los sentidos y el entendimiento, el corazón y la cabeza, te deja una huella difícil de repetir, de relatar.
Rafael Cabrera ( Aquí su crónica


viernes, octubre 04, 2013

Vuelve Iván Fandiño

Cuando un torero llega dispuesto a triunfar, no hace falta que lo pregone. Se ve, se nota, se siente. Y es la forma de andar, de colocarse, de saludar, de citar… En una palabra, la pasión por el triunfo es una forma de estar. Y ese mensaje tan claro, tan concluyente, se expande por los tendidos como la pólvora. Es algo inexplicable, pero hasta el más profano entiende que allí abajo pasa algo importante.
Antonio Lorca


 Y hasta allí se fue el torero, citando al toro con los pies asentados y firmes. Lo único que se movía era la muleta para dirigir las embestidas por abajo, rozando el albero, domeñarlas, en resumen dominar al toro y obligarle y demostrarle quién era el que mandaba allí. Justo, los cánones del toreo eterno y de verdad.
Joaquín Monfil


 es absolutamente imprescindible contar con alguien que, como él, no centra su toreo en la constante pérdida de terreno y se arriesga –¡incluso!- a ganarlo o a cargar la suerte sin artificiosidad y mentiras contemporáneas.
Rafael Cabrera


Breve apunte sobre la novillada del Ventorrillo

Los tres primeros novillos respondieron al clásico "novillos de desigual presentación, nobles,  aunque justos de fuerza que bla, bla, bla..." vamos, la clásica juampedrada.
Pero en los tres últimos apareció la casta, novillos mansurrones pero con codicia y repetidores que ponían en evidencia a los novilleros al tiempo que los revistosos del puchero cargaban sus armas contra la novillada y los aficionados de Madrid.
-Cuando los aficionados reafirmábamos nuestra hipótesis de que no existe una ganadería buena cuyo nombre acabe por -illo o -illa, salieron Alagado, Afortunado y Aviador para desbaratar esta teoría
Gloria Sánchez Grande


  -los de las Edificaciones Tifán S.L. sabrán un montón de hormigón, de muros de medio pie, de grúas o de pladur, pero se ve que lo de la ganadería se les va de las manos, porque ellos se compran sus bóvidos juampedreros para que hagan las tontunas propias de esa mal llamada casta y la genética se venga en ellos haciendo que los novillos hagan todo lo que no deben, tal como apretar en el caballo, mantener la lengua dentro de la boca, enterarse de lo que hay alrededor o embestir a la manera de un toro y no de una mona.
José Ramón Márquez 

En la foto vemos a Miguel Martín quien puso dos buenos pares de banderillas . Vamos, como siempre que viene a Las Ventas.

Nota: Como escribe Enrique Martín : "los tres novilleros pensarían que los culpables de todo este descalabro eran los que ocupaban los tendidos en poco más de la mitad del aforo, si es que llegaban a esa mitad".
Los revistosos por lo que he leído, han dado con el mismo culpable 

jueves, octubre 03, 2013

Carteles Feria de Otoño

En dos de las cuatro corridas que componen esta feria está Fandiño, y eso es una buena noticia, sobre todo porque una de las dos es la de Adolfo Martín. Ya nos gustaría ver a tanto petimetre como hay por ahí apuntándose a una de la juampedritis y a otra de Adolfo. Esto lo decimos mucho en las conversaciones y todo el mundo lo ve de lo más natural, pero el hecho es que prácticamente todos se agarran a la juampedritis y se olvidan de lo de Adolfo. Enaltezcamos por eso a Fandiño y hagamos votos porque triunfe de manera incontestable con los albaserradas
José Ramón Márquez - Aquí su valoración de la Feria -

Los festejos empiezan a las 17:30