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miércoles, marzo 01, 2017

Sobre la tauromaquia de Gregorio Tébar "El Inclusero" (Jorge Laverón)


La tauromaquia de Gregorio Tébar "El Inclusero" es sencilla y pura. Excelso con el capote. Gregorio domina las suertes fundamentales: la verónica y la media verónica. La media incluso la interpreta de rodillas. Luego la chicuelina, iniciada como la verónica, adelantando el capote, casi de frente y el leve giro de la cintura, para volver a engarzar el lance.
El toreo de muleta de El Inclusero es más amplio. Tal vez menos excelente, aunque es hondo, elegante -sobre todo-, con la vera artística inconfundible. Así el ayudado por bajo, la trincherilla, el ayudado por alto, el de pecho, el pase del desdén -tan mexicano- el cambiado por la espalda, el molinete ligado en serie de tres, muy suyo.
El toreo fundamental: el redondo con la derecha y el natural con la izquierda. Veamos: en el toreo en redondo con la derecha imprime natural empaque, la mano baja, caído - desmayado- el brazo que no torea. Todo realizado con temple y despaciosidad. Sin amaneramientos. Con leve giro de cintura, no de cadera. Con la izquierda pues lo mismo, el toreo natural en su expresión más clara y pura.
Toreo de valor justo. Deficiente con el estoque. Es uno de los intérpretes más puros del toreo más clásico. En la plaza de Las Ventas logró un gran cartel de "torero de culto" entre los aficionados de más solera, los más exigentes

Jorge Laverón "El Inclusero, 50 años de alternativa" publicado en "Encuentros en Catay Nº 29 "

lunes, noviembre 18, 2013

Naturalidad

Hoy tenemos la suerte de publicar un documento real, una foto de leyenda. En ella no se adivina, sino que se ve y se palpa la grandeza del toreo. Más natural, no lo creo, ni mejor ni más sentido. Concentrado, relajado al infinito, fotos de estas dan grandeza y hacen nuestro su apellido, EL TOREO.
Esta foto preside mi despacho desde agosto de 1980. Nunca he encontrado una mejor que defina la naturalidad.

Antolín Castro 

Nota: EL retratado es El Inclusero
Nota: Puse este texto de antolín a una anterior fotografía, igual de válida, pero realmente el texto acompaña a la fotografía que acabo de subir

domingo, noviembre 17, 2013

Sobre Gregorio Tebar "El Inclusero" (Jorge Laverón)


Gregorio Tebar nació en Albacete, aunque se considera de Alicante, ciudad en la que se hizo torero y donde reside. El Inclusero, apodo con eco de una bella copla de Don Juan Valderrama, derivó su toreo de un tremendismo inicial a un toreo depurado y estilista. Variado y elegante muletero, pero pésimo estoqueador.

Gregorio ha toreado extraordinariamente con la capa. Un verdadero artífice del toreo a la verónica, heredada en parte de su padrino Antonio Ordoñez.
La verónica de Gregorio, de gran pureza, basada en el cite de lejos, el leve toque, el juego acompasado de brazos y piernas. La hondura y la belleza del lance en su máximo esplendor. Muy personal en la composición y también con algo de pellizco y misterio de los toreros gitanos. Una verónica de “quejío”, de muñecas “partías”.

La chicuelina de El Inclusero no se queda atrás. Superior en belleza a las de Diego Puerta y con tanta técnica como Paco Camino. De nuevo el cite de lejos, muy de frente, las bambas del capote adelantadas, el leve toque, el cambio exacto, el giro despacioso en la cara, las manos bajas, la figura erguida.

Pocos toreros han toreado con el capote como Gregorio. Ha habido y hay grandes estilistas de la verónica, pero mejores que “El Inclu” ninguno, y en la suerte de Manuel Jiménez “Chicuelo” nadie le ha superado en riesgo, técnica, belleza y distinción.

Torero de culto en Las Ventas de Madrid, toreó tres novilladas, cortó cuatro orejas y salió una vez por la Puerta Grande. De matador toreó cuarenta y cinco corridas y cortó seis orejas. La última, el 28 de Octubre de 1990, tras una faena de bellísimo trazo, hondura, maestría y añeja torería.


Jorge Laverón

Vía: Salmonetes ...

El Inclusero

Hoy tenemos la suerte de publicar un documento real, una foto de leyenda. En ella no se adivina, sino que se ve y se palpa la grandeza del toreo. Más natural, no lo creo, ni mejor ni más sentido. Concentrado, relajado al infinito, fotos de estas dan grandeza y hacen nuestro su apellido, EL TOREO.
Antolín Castro