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martes, mayo 21, 2019

Pablo Aguado






La dimensión de lo que esta tarde ha planteado Pablo Aguado es descomunal porque pone frente a los ojos de tantos muchachos engañados que andan por esas escuelas taurinas, por esos centros taurinos de alto rendimiento, la verdad inmutable del toreo hecho con los más simples mimbres: la verdad, la naturalidad, la personalidad, la torería... el tener algo que decir y decirlo: el toreo.

José Ramón Márquez - Aquí la crónica-
Fotos: Andrew Moore

domingo, mayo 28, 2017

Decimoséptima de feria




Toros de El Torero para Joselito Adame, Francisco José Espada y Ginés Marín

Menudo regalito la corrida de El Torero, desaparecen las figuras del cartel y vuelven los moruchos: sin clase, sin casta, sin fuerza y alguno derrengado total. Se cayó el tercero descaradamente durante los dos primeros tercios y el Presidente Don Javier Cano Seijo no de dignó devolverlo perjudicando seriamente a Ginés Marín, que no tuvo más remedio que renunciar a la faena y matarlo y al público, al que privó de la posibilidad de ver a un torero de recientísima puerta grande medirse con un toro en condiciones.
Y como tampoco tuvo suerte Marín con el sexto que se lidió en quinto lugar ya que no tenía ninguna de las condiciones que debe tener un toro bravo, no fue posible revalidar mínimamente el triunfo obtenido dos días antes.

Peor suerte tuvo Espada que el entrar a matar al toro de su alternativa fue volteado por el animal sufriendo un fortísimo golpe que le dejó sin sentido, fue trasladado de inmediato a la enfermería y evacuado al hospital. Le deseamos un pronto restablecimiento y que tenga mejor suerte cuando vuelva a Madrid, donde lo poco que le vimos pareció que estaba algo falto de oficio.

Joselito Adame mató por tanto tres toros que apenas alcanzaban semejante condición y no le permitieron en ningún momento realizar un toreo digno ni lograr un mínimo lucimiento con lo que la tarde discurría en un sin sabor y sin sustancia proclive al aburrimiento más absoluto cuando durante la faena del sexto (que hubiera pertenecido a Espada) se transformó en un volatinero que más parecía de circo que de tauromaquia y después de unos pases de imposible adjetivado mató sin muleta  y apareció debajo del animal que cayó muerto.
Este folclore suscitó en el público una sensación de simpatía y pidió la oreja que el Presidente se apresuró a conceder.

Lo que ocurrió el sábado en las Ventas es un síntoma más de la decadencia de la fiesta, que toma un rumbo vertiginoso hacia la irrelevancia.

Jandro

sábado, 27 de mayo de 2017
Fotos: Andrew Moore

viernes, mayo 26, 2017

La grandeza del toreo


Cada vez llega más de tarde en tarde, por eso ayer fue un día especial y los que estábamos en la plaza debemos sentirnos afortunados.
La grandeza del toreo acontece cuando un torero valiente y generoso se encuentra ante un toro de boyante embestida y le embarca con oficio, dominio y naturalidad en la muleta durante unos minutos que se vuelven eternos y únicos, el toro se va viendo sometido paulatinamente, se percata de la superioridad de su oponente y acaba rindiéndose sin remisión y pidiendo la muerte.

Ayer Ginés Marín, un chaval de veinte años, removió nuestros viejos corazones de aficionados y nos devolvió la fe en la tauromaquia, desbordó nuestras expectativas y nos trasladó a los tiempos vividos en que la conjunción entre toro y torero era la razón fundamental de nuestra afición.

Seguramente muchos de los jóvenes que abarrotan las gradas empujados por unos precios irrechazables no habían visto nunca nada igual, seguramente sentirían ayer una punzada en el estómago y un ahogo en la garganta que solidificará su afición en el corazón y justificará su asistencia a los toros a partir de ahora, ya tienen (tenemos) una razón poderosa que se justifica más allá de la razón lógica que nos arrastrará a la plaza de toros para esperar volver a sentir la sensación única y maravillosa del toreo, del arte de torear y la emoción que nos traspasa y nos eleva y justifica la cría y la muerte del toro en la plaza.

Gracias a Ginés Marín por su valentía, por su generosidad, por su acertada interpretación del toreo, por devolver la esperanza a nuestros corazones, por elevar nuestra moral y por justificar nuestra entrega a este arte único y efímero.

Felicidades torero, ahora mismo eres el más grande.


Jandro
Foto: Andrew Moore

jueves, mayo 25, 2017

Décimoquinta de feria


Toros de Alclurrucén para Julián López “El Juli”, Álvaro Lorenzo y Ginés Marín

Se ha abierto la Puerta Grande de las Ventas y por ella ha salido a hombros Ginés Marín después de cortar dos orejas al sexto toro de la tarde con todo merecimiento.
Ginés Marín ha realizado una variada, sólida y emocionante faena el sexto de Alcurrucén y le ha matado de una rotunda estocada.
En los primeros compases de la faena ha citado de lejos al toro embarcando con valor la embestida y ligando los pases con mando y energía.
No dábamos un duro por este toro que como sus hermanos ha pasado con más pena que gloria por los dos primeros tercios pero que llegado a la muleta ha embestido con prontitud y nobleza y Ginés Marín ha sabido embarcarlo y someterlo con suavidad y armonía toreando con ambas manos y con diversos cambios en las series de remate que han resultado muy vistosos y oportunos.
Como remate el toro ha caído fulminado por una soberbia estocada cobrada a ley.
La plaza entera se ha volcado a pedir los incuestionables trofeos que han sido concedidos sin objeción alguna.

También el Juli ha paseado una oreja cortada al segundo toro de la tarde muy protestada por el sector crítico de la plaza ante una faena de toreo ramplón, sin hondura ni enjundia. El Juli ha estado perfilero y vulgar toda la tarde, sin emplearse, toreando para cubrir el expediente y pasar lo antes posible el trance. A pesar de lo cual su labor ha sido muy respetada, pero nunca se debía haber premiado, la estocada al segundo toro estaba caída y trasera, en el cuarto ha pinchado lamentablemente y ha dejado una estocada también caída y muy trasera. Esperábamos otra actitud de este torero que viene con dos toricantanos a los que no recomendamos que sigan la trayectoria de su padrino.

Ha pasado desapercibido Álvaro Lorenzo cuyo toreo parece basado en los arrimones de tan poco sabor a toreo auténtico y con tanto propósito de encoger en ánimo del respetable y que no han tenido una repercusión favorable en el público.

Decepcionante el encierro de Alcurrucén, bien presentados y con trapío, pero muy mansos y de fuerzas justas sus toros. Ha habido que esperar al sexto para poder ver finalmente un toro noble y repetidor.

Jandro
jueves, 25 de mayo de 2017
Fotos: Andrew Moore


(Dedicado especialmente a mi primo Toño que estaba deseando salir toreando Alcalá arriba y hoy lo habrá conseguido)