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martes, febrero 02, 2010

Sobre la corrida concurso de Medellín (José Darío Pizano)




DE CONCURSO DE GANADERIAS A FESTIVAL.
Tercera de abono, Centro de espectáculos macarena, tarde soleada y con tres cuartos de entrada se lidiaron seis toros de diferentes ganaderías justos de presencia, trapío, raza y toreables: 1° Achury Viejo (en Conde de la Corte) terminó rajado y pitado en el arrastre; 2° Ernesto Gutiérrez (Santa Coloma-Murube), noble vuelta al ruedo; 3° Las Ventas del Espíritu Santo (en Domecq), noble, vuelta al ruedo; 4° Monterrey (Domecq), Encastado y bravo, el mejor presentado, aplausos en el arrastre; 5° Fuentelapeña (Samuel Flores), noble, vuelta al ruedo; 6° Vistahermosa ( Santacoloma), noble, aplausos.
Sebastián Castella: Saludos, dos orejas y dos orejas.
Luís Bolívar: Dos orejas, aplausos y oreja con petición de la segunda.
Saludaron desde el tercio Curro Molina y Jaime Mejía, tras parear el primero y Ricardo Santana y Jaime Mejía Tras parear al quinto.
Al final del festejo salieron a hombros por la puerta de San Juan, Sebastián Castella, Luís Bolívar, y los ganaderos Miguel Gutiérrez, César Rincón, Luís miguel y Juan Manuel Domínguez.
El toro Beltenebros # 41 y 460 Kg, negro, cornivuelto, lidiado por Luís Bolívar en segundo lugar resultó ganador del concurso de ganaderías.
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Sí, de concurso de ganaderías a festival y puede que muchos, o la gran mayoría, hayan salido diciendo que corrida, muchas orejas y muchos a hombros, pero para mí la triste realidad fue otra. Toros de escasa presencia, casta y fiereza y mucha nobleza (obediencia), que es más mansedumbre que otra cosa. Sin respetar el orden de antigüedad de las ganaderías. Toreros que no cobran. Presidencia bondadosa, en orejas y en vueltas al ruedo a los toros. Jolgorio en los tendidos como el que más, conclusión Festival.
Castella, triunfador de la temporada Española, cortó cuatro orejas en dos de sus faenas, con su habitual coreografía montada, con faenas prediseñadas, donde muchas veces faltó el temple y la profundidad en toreo, cambiado por un toreo insulso y sin sentimiento, fuera de cacho y sin cruzarse, hasta el punto de inventarse unos naturales con la derecha tomando la muleta por el clavo sin darle distancias al toro y esto fue el curubito para que la plaza se volcara a los gritos de torrero, torero, colofonadas ambas con estocadas defectuosas, traseras y desprendidas. Bueno, así está la fiesta.
Bolívar, Torero acostumbrado a lidiar corridas duras en el viejo continente, al segundo de la tarde, que a la postre terminó como el ganador del concurso, le realizó una faena con un toreo reposado, templado, mandón y con ligazón; Cuando ya la faena estaba hecha y fue a la barrera por la espada, empezaron a aparecer algunos pañuelos pidiendo el indulto, para un “torito” que no había siquiera recibido las varas a ley, y Bolívar entró en el cuento pidiéndolo y dando trapazo, para después tener que cazar al toro.
En las otras faenas, se metió al jolgorio, pases van, pases vienen, tandas por derecha, por izquierda, en redondo de frente, invertidos, al fin y al cabo mansos toreables , pinchó al sexto de la tarde y por eso la presidencia no le concedió la segunda oreja.
¿PARA DONDE VA LA FIESTA?, ¿ESTE ES EL TORO DE HOY? ¿ESTA ES LA AFICION DE HOY? ¿ESTE ES EL TOREO DE HOY? ¡ LA ESTAMOS ACABANDO NOSOTROS MISMOS!
José Darío Pizano.
Nota: Agradecemos a Reynaldo Wolff por remitirnos esta crónica

lunes, febrero 25, 2008

Gracias Maestro -Crónica desde Medellín- (José Darío Pizano Wolff)


GRACIAS MAESTRO.
José Darío Pizano Wolff
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En tarde soleada y ante lleno se lidió la 8ª y última corrida de la temporada de Medellín, con toros de Agualuna (en Domecq), pequeños, livianos, cornicortos, mansos y flojos. Palmas 1º y 6º, los demás abroncados en el arrastre.
César Rincón: Oreja con pericón de la segunda y vuelta al ruedo.
Enrique Ponce: Oreja y dos orejas.
Ricardo Rivera: Silencio tras aviso y vuelta al Ruedo tras aviso.
Saludaron desde el tercio Gustavo García “Jeringa” y John Jairo Suaza “Chiricuto” tras parear el primero. El segundo toro de la tarde fue apuntillado en el ruedo después de partirse ambas manos en el primer tercio.
Rincón y Ponce, salieron a hombros por la Puerta de San Juan.
Salió el primero de la tarde para que el maestro iniciara su despedida del ruedo macareno, pequeño pero alegre y fue el único que no blandeo, lo recibió con una tanda de cinco verónicas y media. El tercio de banderillas fue de antología, tres preciosos pares colocados por “Jeringa"Y “Chiricuto”, tercio redondo pocas veces visto cuando es ejecutado por subalternos. Con la muleta se llevó el toro a los medios por doblones y allí dio tandas por derecha de a cuatro, de a tres muy bien, por la izquierda el toro empezó a pararse y colarse, cuando el maestro lo quiso citar de largo, el toro se rajó buscando las tablas. Pinchazo sin soltar y estocada fulminante, ambas recibiendo. La presidencia concede una oreja y niega la segunda.
Con el cuarto de la tarde, un manso que se negó a todo y de salida buscó las tablas, escupió la vara, poco o nada pudo hacer, pues además se colaba peligrosamente por ambos pitones, se libró de él de estocada entera en todo lo alto, cuando se escuchaban las voces de ¡malo ganadero! Vuelta al ruedo apoteósica como despedida a los gritos de Céeesar, Céeesar y con los acorde de la música Soy Colombiano.
Enrique Ponce, Quien tuvo que correr turno, después de ser apuntillado en el ruedo el novillote que le correspondió en segundo lugar, al partirse ambas manos, salió por la puerta de los sustos un minusválido, que antes de ir al caballo ya se había costaleado cinco o seis veces, lo llevó al caballo ante las protestas iracundas del público por no devolverlo Y cuando lo que debía de haber hecho era abreviar ante semejante cuadro, sirvió de lazarillo y empezó a instrumentar una faena a media altura, con su paciencia, experiencia y técnica ( léase ventajosa), donde el público neófito empezó a cambiar los pitos por los ¡ole! Y ¡torero, torero!, con este “torito” que apenas podía tenerse en pie, que descaro. Para completar la faena colocó una estocada muy desprendida que asomó por los bajos del toro y el presidente sin pena, ni vergüenza lo premió con una oreja ante la ignominia que acababa de cometer.
En quinto salió, Estilete, que tampoco era el reserva de la corrida, otro del mismo corte de sus hermanos, minusválido al que le aplicó otra dosis de su consabida “técnica”, de mucho componer la figura, pero esta vez al hilo del pitón. Estocada desprendida y fulminante para que le premiaran con las dos orejas.
Ricardo Rivera con el tercero de la tarde, otro inválido que más pasó echado que sobre sus cuatro patas, lo despachó de dos pinchazos a los cuales el toro se echó y el puntillero paró en repetidas ocasiones, hasta que por fin lo apuntilló no sin antes escuchar el matador un aviso.
El que cerró la corrida, otro enclenque que se cayó en la faena de capa, se fue yendo a más en la faena de muleta, después de la dosificada vara que instrumentara Anderson Murillo, y el muchacho tuvo momentos de temple y valor, en otros un poco embarullado. Ya con la oreja en el esportón, esta se esfumo después de dejar un pinchazo, una estocada corta y un golpe de cruceta, no sin antes escuchar el recado de Usía. Vuelta al ruedo como premio a la labor cumplida.
Salieron de la plaza Rivera a pie en medio de los aplausos y Ponce y Rincón a hombros por la Puerta de San Juan, el primero por las orejas cortadas y el segundo, por donde tenía que salir después de 25 años de exitosa labor, como ninguno en América, bajo una lluvia de confetis, a los acordes del bambuco soy Colombiano y por el medio de la calle de Honor que hicieron los “Silleteritos” donde en sus silletas se leía “GRACIAS MAESTRO”.
Foto: campos y Ruedos

lunes, enero 28, 2008

Segunda corrida de La Macarena de Medellín (José Darío Pizano Wolf)

Nos llega, desde Colombia, la siguinete crónica .
"Demasiados excesos
José Darío Pizano Wolf

Con tres cuartos del aforo, se celebró la segunda corrida de la temporada de Medellín, toros de Ernesto Gutiérrez, encaste Santacoloma Murube, muy justos de presencia, todos aplaudidos en el arrastre menos el segundo y al quinto “Conquistador” se le dio la vuelta al ruedo.
Saludaron desde el tercio Jaime Mejía tras parear al primero y al quinto y Ricardo Santana tras parear al quinto de la tarde.
José Ignacio Uceda Leal saludos desde el tercio y oreja tras aviso, con fuerte petición de la segunda y dos vueltas al ruedo.
Julián López “El Juli” Saludos y oreja.
Luís Bolívar dos orejas y silencio.
Salieron a hombros por la puerta de San Juan Luís Bolívar y el ganadero Miguel Gutiérrez.
Si miramos lo preliminares de esta crónica podría uno decir que fue una extraordinaria corrida, pero no fue tal, hubo excesos de aplausos, música, orejas y hasta vueltas al ruedo, con un encierro de muy escasa presencia, toreables de esos que van y vienen pero que a la hora de uno analizarlos… ¿bravos?... No fueron, y por eso digo que hubo excesos porque más de uno de los toros fue aplaudido en el arrastre sin merecerlo y porque al que se le dio la vuelta al ruedo tampoco la merecía.
Jose Ignacio Uceda Leal, a su primero le realizó una faena desangelada, trapazo va trapazo viene sin poderse acoplar con el toro, echando el pie atrás algunas veces, rematándola con un pinchazo bien señalado y estocada delantera y contraria.
Con el quinto de la tarde y digo quinto porque el orden de la lidia fue cambiado, para que El Juli tomara el avión que lo esperaba para viajar, fue otro cantar, instrumentó la mejor faena de la tarde con pases por derecha e izquierda templados y ligados bajando muy bien la mano, sobre todo por izquierda, recordando los de otras temporadas, rematando la faena con una estocada hasta la empuñadura, para que el toro doblara después de sonar un aviso. La presidencia concede una oreja y apresuradamente le concede la vuelta al ruedo al toro, pues no falto quien se atreviera hasta pedir el indulto de este novillote.
“El Juli”, pasó por Medellín, sin pena ni gloria, instrumentó un par de faenas desangeladas, colocado al hilo del pitón, toreando con el pico de la muleta, pensando más en el avión que lo esperaba que en los enemigos que tenía al frente, vino a cobrar, más nada. Por eso decía mucho exceso, de todo, porque no hay derecho a que se le otorgara una oreja después de un pinchazo, estocada tendida y trasera y descabello. Es que este público de Medellín…
Luís Bolívar, con el tercero de tarde, realizó una faena ligada y templada, con muy buenas tandas por derecha e izquierda que le valieron para que la presidencia le otorgara generosamente las dos orejas, después de rematar la faena con una estocada desprendida.
Con el sexto de la tarde, tal vez el más bravo de todos y cuando se presagiaba una gran faena en los preliminares el toro le desarma y allí quedo todo, porque en vano trató de templarlo, pero nunca pudo acoplarse con su enemigo, remató la faena con pinchazo al encuentro, estocada desprendida y descabello.
Tarde donde hubo mucho de todo pero poca esencia de lo que es torear. "
Nota: dar las gracias a estos aficionados por hacernos llegar sus crónicas.