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domingo, enero 12, 2014

Sobre el nacimiento del encaste vazqueño

La hora de convertir Vicente José Vázquez su sueño en realidad ha llegado al fin. De la cruza tan esperada entre las Vistahermosas mayoritariamente negras y los variopintos Cabreras cartujanos, nace la raza "vazqueña". Más bajo y noble que el toro de Cabrera, pero más fuerte y grande que el de Vistahermosa, el toro vazqueño es un híbrido perfecto, un fastuosos pacto entre lo mejor de aquella época. "Poseo -afirmará sin ninguna modestia a sus colegas Vicente José Vázquez una vez que la empresa estuvo coronada por el éxito- lo mejor que tiene cada uno de vosotros...¡y aquello que ninguno ha podido reunir!"

Tierras Taurinas Opus 24 "Restos vazqueños"

Imagen superior: Toro vazqueño según una litografía de finales del s. XVIII
Fotografía: De Gilberto y corresponde a ejemplares de la ganadería de Tomás Prieto de la Cal



viernes, enero 10, 2014

Sobre Vicente José Vázquez

En la Campiña utrerana y la marisma de Sevilla, en el puente entre el siglo XVIII y XIX, Vicente José Vázquez, se vuelve un personaje fascinante. Gran labrador, proveedor del ejército, hombre riquísimo debido a su visión de negocios y a algunas audaces elecciones estratégicas, nos recuerda al personaje de Rhett Butler en “Lo que el Viento se Llevó”: cínico, emprendedor y retorcido, dispuesto a todo para lograr sus fines, sin jamás perder de vista los posibles réditos de las inversiones. Conspirador nato, navegará sin problemas por esta época jalonada de altibajos, los mismos que traerían la ruina para algunos de su compañeros y, durante un cuarto de siglo inestable (1800-1825), logrará aumentar su fortuna, bien bajo el régimen absolutista, bien bajo la ocupación francesa o el paréntesis liberal. Cultivaba la amistad con el mariscal Soult, lo que le valió la fama de “afrancesado”, pero le permitió mover sus piaras de ganado allá donde se podía lidiar, y al mismo tiempo que traficaba con los franceses, contrabandeaba con los ingleses, financiaba en secreto al joven Rey, alimentaba a los asediados de Cádiz con sus barcazas... y, con todo esto, mantenía el Hospital de la Santa Caridad..